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Pero más allá de sus reglas, este deporte basa su singularidad en el espíritu de equipo y la convivencia. "Es un ejercicio importante para mejorar la tolerancia. El hecho de que no haya árbitros obliga a los participantes a llegar a un mutuo acuerdo", asegura Luis Eduardo Caldero, jefe del departamento de deportes de la Universidad EAFIT de Medellín, una de las pioneras en la implantación del ultimate en los campus de las universidades colombianas.
De aquí y de allá
Estas son algunas de las razones por las que cada vez más son los universitarios que han encontrado en el ultimate su deporte de cabecera. "Frase de jugador". Y no son sólo algunos centros universitarios los que están engomados, la fiebre del disco giratorio ya ha contagiado a los bogotanos, a los paisas, a los santandereanos, a los costeños, en fin, a todos los estudiantes del país.
En el III Torneo Internacional Ultimate que tuvo lugar durante el mes de septiembre en la Universidad Eafit, varias universidades de Colombia y del exterior hicieron presencia (ver recuadro), dejando en claro que el ultimate dejó de ser una moda universitaria, para convertirse en uno de los deportes favoritos de los estudiantes. Al final 498 participantes del continente deleitaron al público paisa con sus precisos lanzamientos y sus intrépidas atrapadas.
El evento, que alternó con el II Torneo Nacional Colegial, ya tiene preparada su edición de este año. "Para septiembre de este año, esperamos contar con los mismos participantes del año anterior, más otros invitados de Estados Unidos y México", anunció Calderón. Los 14.000 jugadores de este deporte que hay en Colombia, permiten asegurar que en el sur del continente Colombia es la segunda potencia, detrás de Venezuela que lleva un par de años más engomado con el tema del platillo volador.
Pero además de eventos nacionales, el calendario colombiano ofrece torneos locales interuniversitarios que son los que permiten que el ultimate se renueve y viva en un constante aumento de su nivel. Torneos como la Copa Javeriana, son insignia de un deporte que cada vez gana más seguidores. Todo por cuenta de la tolerancia, las sanas intenciones de hacer deporte, pero sobre todo por pasar un buen rato tanto con los integrantes del mismo equipo como con los contrarios.