Huecos en la vía

La malla vial que conduce al sector automotor hacia su futuro parece tener pequeños baches hechos con relleno fluido. Pues aunque la venta de automóviles en Colombia sumó 258.463 unidades en 2007 -un año histórico-, con un incremento del 27% frente al 2006 (cuando se vendieron 198.184 vehículos), en los primeros tres meses de 2008 esa venta cayó en un 7,2%: se comercializaron 54.351 unidades, cifra inferior a la del mismo período del año anterior, en el que se vendieron 58.264.

Un informe de la empresa de analistas Econometría S.A. señala, sin embargo, que ese leve 'pinchazo' tuvo razones ajenas. Explica, por ejemplo, que la firma Hyundai sufrió algunos problemas de disponibilidad de taxis que la obligaron a reducir el suministro en unos 1.000 vehículos en su red de concesionarios, y que "la celebración de Semana Santa en marzo, mientras que el año pasado fue en abril, redujo en cinco los días de ventas, y justifica alrededor del 4% de la baja", dice el reporte.

Juan Manuel García, consultor de Econometría S.A., no obstante se mostró optimista y declaró que se puede esperar que las ventas de vehículos nuevos alcancen, este año, un número similar al de 2007, e incluso podría presentarse un crecimiento del 4%.

La revaluación del peso frente al dólar y las facilidades de financiación que ofrece la banca serían la 'gasolina extra' que impulsaría un sector que se resintió en todos sus integrantes. Por compañías, G.M. Colmotores realizó ventas de 13.040 unidades en el primer bimestre de 2008, disminuyendo en un 13% con respecto al 2007. Le sigue Sofasa, con 6.403, para una disminución también del 13%. Hyundai colocó 2.905 unidades y obtuvo una disminución del 21%. Luego sigue la CCA, con 1.845 vendidas y una disminución del 25%.

Pero también existen otras causas que incidieron en el 'frenazo'. Venezuela redujo en cerca de 30% su cuota de importación de vehículos desde Colombia, y Ecuador no solo anunció que protegerá el mercado sino que planteó una reducción en la importación de automotores 'made in Colombia'. 

Quien ha ganado con este hecho es el usuario. Las ensambladoras fortalecieron sus marcas en el país y empezaron una feroz competencia con modelos y precios atractivos para lograr que en 2008 más colombianos se animen a comprar sus vehículos. 

Pero también hay perdedores: las estrategias comerciales de las compañías incluyeron despidos masivos de personal para ajustar sus presupuestos y reducir costos.

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