El hombre que se creía árbol

Ilustración: Lilop

El sueño de Rafael era convertirse en árbol. Desde pequeño soñaba que era árbol. Un árbol grande, de ramas largas y elegantes, con hojas como agujas verdes oscuras. Un pino. Era el árbol que más amaba desde que vio un majestuoso ejemplo parado con mucho orgullo en un balde pintado de colores, en una esquina de la sala de su casa; sus ramas goteaban bolitas navideñas de todos los colores y una enorme estrella plateada coronaba su copa. Y ahí comenzó su obsesión.

Era tanto el deseo de ser árbol que al despertarse una mañana y mirarse en el espejo del baño vio el reflejo de la parte superior de un hermoso pino en vez de su propia cara medio dormida. No podía creerlo. Sacudió su cabeza para asegurarse de que estaba despierto, pero ahí seguía el pino también sacudiéndose su copa.

Rafael estaba extasiado y pasó toda la mañana caminando por su casa acostumbrándose a sus múltiples piernas, las raíces. Con cada hora que pasaba caminaba mejor y movía sus elegantes ramas al mismo ritmo de sus pasos.

Ahora el gran problema de Rafael era que tenía que ir a la casa de su tío al otro lado de la isla a recoger un saco de yuca y, peor aún, debía irse en moto. ¿Cómo podría montarse en moto ahora que era árbol? Primero tendría que irse muy despacio, evitando que sus numerosas raíces se enredaran en las llantas y lo hicieran caer y, tal vez, quebrarse sus hermosas ramas.

Se quedó pensativo por un rato. Después se dirigió al patio, cogió una soga que usaba de vez en cuando para amarrar el perro y comenzó a atar todas las raíces, con la excepción de las dos más largas, a su tronco. Cerró la puerta de su casa y se montó con mucho cuidado en su moto. Al principio le era muy difícil equilibrarse, pero después de varios intentos lo logró y se fue calle abajo muy despacio, con su tronco muy erguido y las dos ramas inferiores aferradas al manubrio. Se veía tan extraño en esa posición tan recta y manejando a una velocidad tan lenta, que la gente en la calle paraba a mirarlo.

-¡Vea a ese muchacho! -exclamó una señora a su marido-. Se ve tan raro manejando así, ¡como si se hubiera convertido en árbol!

Anni Chapman - Providencia
Red Nacional de Talleres de Escritura Creativa

Nació en Nueva Zelanda en 1946. Terminó sus estudios en Inglaterra y pasó varios años viajando y conociendo otras culturas y países. Hace 29 años vive en el archipiélago de San Andrés. Ha trabajado en radio y televisión.