Diciembre 21 de 2009

200 años para reírse con la exposición 'La caricatura en Colombia a partir de la Independencia'

En la Casa Republicana del Banco de la República, hace un agudo recorrido por la vida de un país que no ha parado de señalar sus defectos.

Vea las caricaturas aquí.

Si hay algo que define a una sociedad es su capacidad para burlarse de sí misma, para mostrar con la irreverencia del dibujo los más dramáticos, absurdos, incomprensibles y reiterativos aspectos de su historia. Y así producir una suerte de catarsis. Esta reveladora exposición de más de 1.300 caricaturas, fruto de una investigación de más de 25 años de la artista e historiadora Beatriz González, coincide con las conmemoraciones del Bicentenario y saca los trapitos al sol de un país que tiende a repetirse. Gracias al Banco de la República, CAMBIO reproduce una pequeña muestra cronológica de dos siglos de historia política y social del país a través de la mirada de algunos de sus muchos y talentosos caricaturistas.

Anónimo
Nuevas aleluyas

1829. Xilografía. 25 x 20 x 6 cm. Biblioteca Nacional de Colombia.

Durante los años veinte del siglo XIX, las publicaciones usaron el género religioso de 'las aleluyas' para presentar críticas a uno de los bandos de la Convención de Ocaña, objeciones que durarían hasta 1829. El asunto de esta caricatura es la lucha entre partidarios de Bolívar y de Santander quienes a partir de dicha convención, ocurrida entre abril y junio de 1828, se convirtieron en enemigos irreconciliables. El atentado contra la vida del Libertador que tendría lugar el 25 de septiembre de 1828 condujo al Gobierno a tomar represalias contra los comprometidos en esa acción: los 'serviles', aquellos que según la oposición habían obedecido en todo a Bolívar durante la Convención. Aunque la caricatura va contra los amigos de Bolívar, el liberal santanderista lleva formalmente las de perder, no solo por el tormento al que está sometido por la lavativa que se le está aplicando, sino por lo grotesco de su presentación. Esta es la caricatura más antigua encontrada hasta ahora en Colombia.

M. Núñez, Dibujo y Carlos Casar de Molina, Litografía
El lechero - o - Trabuco aprovechándose del tiempo

Octubre de 1834. Litografía  coloreada a mano sobre papel. 32,5 x 40 cm. Colección particular.

El general Francisco de Paula Santander fue blanco de muchas críticas de la caricatura política del país decimonónico. En esta, se hace mención directa del personaje al aludir a uno de sus apodos, 'Trabuco', y al mostrarlo cual lechero, pues se decía que era un avaro, que no desaprovechaba oportunidades para lucrarse con cuanto negocio hubiera. La mención "aprovechándose del tiempo" sugiere que Santander se valía de su posición oficial como presidente de la Nueva Granada para beneficiarse ilegalmente. "Quesos de Hato Grande", aluden a la finca de recreo de los presidentes. Del bolsillo de su casaca penden tres cintas similares a las del lomo de la vaca, en las cuales se lee: "300 secuestros (embargo de bienes en virtud de mandato judicial), 30 millones". Todas esas cintas, tanto las del lomo como las del bolsillo, quieren simbolizar los casos de peculado que sus enemigos atribuían a Santander. Por primera vez es mostrada la nación como una vaca (la res pública), que simboliza a la Nueva Granada y que demuestra la 'granada entreabierta' que pende del testuz del animal. En su lomo lleva seis cintas donde se lee: "empréstito; deuda flotante; deuda doméstica; deuda consolidada; interior; 50 millones a la..."; se supone que el resto de la inscripción de esta última cinta figura en el otro lado de la vaca y no se ve.

De las críticas de Bolívar y Santander, solo sobreviven las del segundo.

José Manuel Groot (1800-1878)
Unos  yerbateros. Francisco Javier Matiz y el doctor Céspedes

c1840. Acuarela sobre papel. 33 x 23 cm. Colección Rivas Sacconi.

La caricatura también se nutrió de los retratos costumbristas que quedaron como legado de la Expedición Botánica y que dibujó gentes, paisajes y costumbres, muchas veces con gran humor. Aquí, siguiendo esa línea, José Manuel Groot retrata a dos de los más respetados botánicos de la Nueva Granada, Francisco Javier Matiz y Juan María Céspedes. Pero lo hace mostrándolos en decadencia, llamándolos yerbateros, que no era otra cosa que curanderos. Muestra la nostalgia del país por la Expedición, que muchas empresas pretendieron continuar como la Comisión Corográfica y la Sociedad Naturalista, pero que fue truncada por la reconquista española. Pese a que los botánicos se mostraban como personajes de primera importancia, esta caricatura da cuenta de su triste final, pues Matiz, tan importante como fue, terminó sus días prácticamente mendigando.

José María Espinosa (1796-1883)
Caída del gobierno de Melo

c.1854. Tinta china, lápiz y aguada sobre papel blanco. 28,5 x 23,6 cm. Biblioteca  Nacional de Colombia.

José María Espinosa pintó dos tipos de retrato del general José María Melo, uno de ellos homenajeando al valiente combatiente que luchó de 1819 a 1829. Y dos más, una litografía y una acuarela que lo representa a caballo, siendo ya dictador, en donde lo condena por ello. Cuando Melo tomó el poder en 1854 se unieron los bandos antagonistas: los gólgotas y los conservadores y se lanzaron a la guerra en todo el país, en defensa de la legitimidad, contra la dictadura de Melo y obtuvieron la victoria el 4 de diciembre del mismo año. Tanto en la acuarela como en una litografía se hace escarnio del dictador: se lo dibuja pendiente de un globo que cae quemado en plena plaza de Bolívar. La gente ve el espectáculo y se ríe del gobernante derrotado. No le valió a Espinosa ser un viejo militar de la gesta emancipadora como Melo, o un artesano como sus partidarios; prevaleció su aversión por las guerras civiles y culpó a Melo por este nuevo drama de la patria.

Carlos Dornheim (activo en Bogotá 1869-1879)
El mesías de los Chancos

'El Alcanfor', No. 1,  Bogotá, octubre 6 de 1877. Impreso 65 x 46 cm. Biblioteca Luis Ángel Arango.

El "mesías de los Chancos" es una de las caricaturas más importantes de la época. El nombre procede del  carácter religioso de esa "guerra santa" -como la denominó Aquileo Parra-, que propició la aparición de personajes fanáticos. Uno de ellos se hizo llamar así: "Cuando la lucha se dio, los insurrectos atacaron trincheras al grito de 'Viva la religión'. Uno de los batallones llevaba el nombre de Pío IX y en la batalla de los Chancos multitudes fanatizadas se lanzaron al combate electrizadas por un mesías criollo que se decía encarnación de Jesucristo.

El mesías es Mariano Ospina Rodríguez, presidente del comité conservador de Medellín, a quien acusaron de que por su obcecación ideológica justificó  la guerra. Sobre los pliegues de la capa reposa una gruesa cadena de la que cuelga una medalla con el rostro de Sergio Arboleda, uno de los más  apasionados doctrinarios  del Partido Conservador, quien tomó parte activa en esa guerra. Del brazo de Ospina pende  un  escapulario con la imagen de la Virgen María. En la mano sostiene una cruz metálica que termina en lanza que tiene un letrero que dice "Conquista de la gloria eterna". 

Alfredo Greñas (1857-1949)
Nuestras libertades públicas

La Catástrofe, No. 2. Bogotá,  noviembre 18 de 1890  Impreso 42 x 27,5.  Biblioteca Luis Ángel Arango.

Cuando el periódico El Barbero estaba llegando al quinto número, en la semana de Pascua de 1892, sus caricaturas fueron censuradas y prohibidas con la siguiente carta:

"República de Colombia.  Departamento de Cundinamarca.  Secretaría de Gobierno.  Sección de Gobierno.  Número 1.318.  Bogotá, 16 de abril de 1892.

Señor prefecto general de la policía.  Presente / Sírvase usted hacer comparecer en su Despacho a los señores directores de las hojas periódicas denominadas El Mago y El Barbero, y prevenirles que el Gobierno Departamental, como medida de policía, ha determinado prohibir la publicación de caricaturas en los aludidos periódicos, bajo la pena de treinta días de arresto, que usted hará efectiva en caso de infracción, sin perjuicio de impedir la circulación de dichos periódicos. / Dios guarde a usted, J. V. Concha".

Como protesta por la censura del presidente Concha El Barbero publicó la plancha de madera sin ningún grabado, uno de los momentos más importantes dentro de la historia de la caricatura en Colombia. La plancha de grabado limpia es una denuncia de la represión del gobierno regenerador. Greñas la tituló "Un penitente", con el  siguiente comentario: "Plancha que se tenía preparada para el número del domingo pasado, número que no pudo publicarse por los motivos que el lector verá enseguida".

Un penitente
El Barbero, periódico humorístico de crítica y caricatura. (Julio Holguín), No. 5 Bogotá, abril 24 de 1892. Imprenta El Progreso. Impreso 30 x 20 cm.  Biblioteca Luis Ángel Arango. (Facsimilar).

Darío Gaitán (Ca.1870-1904)
Independencia de Panamá

Mefistófeles segunda época. No. 84. Bogotá, marzo 13  de 1904. Impreso 32 x 23 cm. Biblioteca Luis Ángel Arango.

Se puede afirmar que Mefistófeles inaugura la era contra el intervencionismo en la prensa colombiana. En su segunda etapa muestra con fiereza su odio al Tío Sam. En 1904, Darío Gaitán envía una de las más valientes caricaturas, tallada con su machete contra la intervención de los Estados Unidos en Panamá y Centroamérica, donde Panamá es un negro humillado y Colombia llora desconsolada. En la siguiente página el periódico  explica: "Gaitán como buen patriota, también ha sentido herbotear su sangre de colombiano, ante la infamia de Panamá, y aunque sus fuerzas y su valor no se han podido poner en práctica, ha querido dejar con su buril constancia de su protesta contra el usurpador. Él como tantos, cree que todavía el honor de las armas colombianas es el mismo que nos legaron nuestros antepasados, sin reflexionar que una mano criminal nos arrojó a la inmunda charca de la deshonra nacional y que un militar colombiano, elevado por la regeneración y salido de la turba inconsciente,  el que vendió el campo de nuestro legendario escudo".

José Gómez Castro 'Pepe Gómez' (1892-1936)
Los dirigentes colombianos

(Abadía,  Pedro Nel Ospina, Suárez, Concha) 1928. Tinta china sobre papel milano. 9 x 26,3 cm.
Colección Banco de la República. Reg. 1369.

Pepe Gómez muestra aquí, a manera de burla,  a cuatro presidentes como loros: Miguel Abadía Méndez, Pedro Nel Ospina, Marco Fidel Suárez y José Vicente Concha. Pepe Gómez firmaba con seudónimos. Como León de Greiff, encontraba placer en la diversificación de su personalidad. Inicialmente fue solo 'Lápiz' pero más adelante, en la década de 1920, se pierde la cuenta: 'Díaz', 'Mora', 'Mora L.', 'Roa', 'Roal', 'Rozo', 'Rincón', 'Arévalo'... Si no se hubiese encontrado la colección de los originales en manos de su familia -hoy en la colección de la Biblioteca Luis Ángel Arango-, con testimonios orales indiscutibles, se habría pensado que se trataba de muchos caricaturistas. No solo por las diversas firmas sino por la variedad de estilos que adoptaba, sin ninguna solución de continuidad: el expresionismo, el realismo, el puntillismo (en su pintura), el art nouveau, el art deco, el primitivismo, la academia y las simplificaciones propias del arte abstracto. Recibió la influencia francesa por medio de la Vie Parisienne.

Ricardo Rendón (1894-1931)
El isocromismo del péndulo

s.f. c 1928. Tinta sobre papel. 27,5 x 22 cm. Archivo Eduardo Santos. Carpeta 611- 624 No. 624. Biblioteca Luis Ángel Arango.

En esta caricatura Rendón  refleja  de manera sintética la participación de la Iglesia en política durante el  enfrentamiento entre Alfredo Vásquez Cobo y Guillermo Valencia por la Presidencia de la República. En líneas generales, uno de los principales temas que enfocó Ricardo Rendón, desde su trinchera de los diarios liberales, fue la caída de Marco Fidel Suárez a quien mostró sobre la silla del sectarismo mientras recibía la visita de la señora Política y del candidato oficial Pedro Nel Ospina. También retrató a sus sucesores y las crisis internas de los partidos políticos liberal, republicano y conservador. Se dedicó a mostrar los conflictos sociales y el nacimiento de las ideologías, las huelgas, los malos manejos del dinero público, el intervencionismo norteamericano, la incertidumbre financiera con el dinero que ingresó por el tratado Urrutia Thompson y la fundación del Banco de la República. Participó como observador desde la gráfica crítica en la caída de la hegemonía conservadora y la llegada del liberalismo al poder con la elección de  Enrique Olaya Herrera (1930-1934) y su primer año de gobierno.

Adolfo Samper (1900-1991)
Sanguinario

Octubre 27  de 1947. Tinta sobre papel. 25 x 17 cm.
Colección particular, Bogotá. Publicado como  "Sanguinario", en  'El Liberal', Bogotá, octubre 27 de 1947.

Una vez subió el conservatismo al poder,  Samper inventó el cerdo como icono del conservatismo. Se hizo tan famoso que los liberales hablaban de 'espinazo de conservador' para referirse al plato típico llamado 'cuchuco'. Pero eso no era un simple chiste. Samper identificaba al conservatismo con la violencia que se esparcía y se hacía contundente en algunos sectores del país. Así lo expone en "Sanguinario" un dibujo claro y sencillo de octubre de 1947, en que el pueblo en figura de un joven de overol interroga sobre la inutilidad de la violencia a un cerdo vestido que tiene en la cintura el letrero conservatismo y que  empuña un machete en una mano y en la otra un revólver. Lo que pretende el caricaturista es que en nombre de la civilización cese la violencia. Sin embargo, el hombre cavernícola armado y el cerdo no quieren aceptarlo.

Peter Aldor (1904-1976)
Apuntes de guerra

1945. Litografía. 28,5 x 30,5 cm. Colección particular, Bogotá.

Quien dejó huella más honda en el país fue el húngaro Peter Aldor, quien se estableció en Bogotá y consideró a Colombia como su segunda patria. Llegó en medio de un  ambiente restrictivo que se instauró en Colombia desde noviembre de 1949, con  el artículo 121 que coartó la libertad de prensa. Abandonó su profesión en 1939 para dedicarse a la caricatura como un sistema para luchar contra el nazismo. Desde entonces fue colaborador de periódicos en 1945 y 1946 en Budapest y entre 1947 y 1948  en París. A partir de ese momento sus caricaturas fueron distribuidas en el exterior por la United Press International, y reproducidas en The New York Times y El Mercurio de Santiago de Chile entre muchos otros. En 1949 se vinculó al  periódico El Tiempo,  donde colaboró hasta su muerte y se especializó en el campo de la política internacional. Su mirada a la situación de la posguerra europea y norteamericana, y al contexto latinoamericano, estaba cimentada en el conocimiento y su gráfica crítica elevaba el nivel de sus colegas colombianos.

Antonio Caballero (1945)
Macondo

1978/2009. Tinta sobre papel. 28 x 21 cm . Colección particular, Bogotá.

El manejo de la Fundación del Festival Vallenato ha sido motivo de escándalo desde la creación del certamen en 1968. En 1978, cuando el presidente Alfonso López Michelsen es 'invitado' a hacer parte de esa junta, el cáustico caricaturista Antonio Caballero encuentra incompatible el ejercicio de su magistratura con su participación en una empresa de intereses privados. Entonces cuestiona el silencio que guardó al respecto el procurador general de la época, Guillermo González Charry. El uso de la analogía con La custodia de Badillo, uno de los clásicos del maestro Rafael Escalona, significa que para el caricaturista todos,  López y sus amigos más cercanos (incluidos el entonces jefe conservador Álvaro Gómez Hurtado) resultaban sospechosos.

Juan Cárdenas (1939)
Sin título

Julio 5 de 1966. Impreso en 'La República'. 9,5 x 13 cm. Colección  Juan Cárdenas.

Juan Cárdenas, originario de Popayán, estudió en la Escuela de Diseño de Providence, Rhode Island. A su regreso a Colombia, en 1966, se inició como caricaturista en El Espacio, periódico de la oposición que criticaba el Frente Nacional. A finales de junio de ese mismo año fue contratado por La República, donde presentó sus gráficas críticas sobre temas de la ciudad como la basura, el tráfico y el transporte. El 5 de julio de ese año, el periódico publicó una parodia del escudo nacional. Ante el escándalo producido, el diario se excusó de la juventud del dibujante, pero al día siguiente el presidente Guillermo Valencia pronunció un discurso en el que afirmó: "Paso por encima de iniquidades tan grandes como la caricatura de ayer en un diario de la nación, en que con ánimo de destruir mi reputación moral, se irrespetó inclusive el escudo sagrado de la República. La Brigada de Institutos Militares designará al juez instructor que deberá adelantar la investigación penal por el delito de lesa patria contemplado en el artículo 126 del Código Penal y que fue cometido por un caricaturista del diario La República". El 15 de mayo de 1967, cuando ya no era presidente Valencia, Cárdenas fue detenido por agentes del DAS por la famosa caricatura, publicada un año antes. Permaneció en la comisaría por una noche y al día siguiente lo dejaron libre. Él solo se limitó a decir: "Si llego a tener conocimiento de otra irregularidad, estaría dispuesto a hacer una caricatura parecida".

Jorge Grosso (1957)
Adelante

'El Tiempo', Bogotá, marzo de 1984. Impreso 17 x 12,5 cm .
Colección  particular, Bogotá. 

Con su consigna del "Sí se puede" Belisario Betancur consiguió dos victorias contundentes en los ochenta. Primero arrolló a Álvaro Gómez en la Convención Conservadora del 81 y luego derrotó en la elección presidencial a Alfonso López Michelsen. Su "sí se puede" gravitaba alrededor de su oferta de constituir medio millón de casas sin cuota inicial, una meta que para los especialistas de la época resultaba poco menos que utópica por causa, entre otras cosas, de una galopante inflación que afectaba todas las metas macroeconómicas. En efecto, sus ofertas de campaña se difuminaron por irreales e hicieron visible el retroceso que cuestiona Grosso.

Carlos Mario Gallego 'Mico' (1959)
Papi, ¿me prestas el carrito esta noche?

Sin fecha. Tinta, acuarela sobre papel
25,5 x 21 cm. Colección del autor.

Decía Elkin Obregón en 1989, "Mico es un auscultador de miserias. Nadie sabe como él en Colombia contar -o dibujar- las angustias de los 'pobres de la tierra', que no son otros que los marginados de Belisario o los pobres absolutos, tan caros al gobierno actual. Para hacerlo, cuenta con una especie de antena lumpenizada, que registra, con asombrosa puntería, los más leves movimientos sísmicos de la pobreza nacional".

Héctor Osuna (1938)
Y el elefante a la espalda

'El Espectador', Bogotá, febrero 16 de 1996.
Biblioteca Luis Ángel Arango.

La aparición de Héctor Osuna (1936) y su permanente presencia en la caricatura colombiana es un fenómeno. Como caricaturista no le interesa el humor gráfico sino la caricatura política. De allí que su fuerte sea, asegura Miguel Escobar, -desde el ángulo formal- el retrato implacable de sus víctimas. A tal punto que a sus personajes los va envejeciendo de manera exacta y paulatina; y es capaz, como ningún otro, de revelarlos de espaldas, de forma inequívoca, pasmosa y a veces deliciosamente brutal. "Para hacer caricatura no hay mejor aporte que un mal gobierno", dijo Osuna. Aquí, la inmortalizada sentencia que le hizo monseñor Pedro Rubiano Sáenz a Ernesto Samper por la presunción de haber recibido dineros del narcotráfico para su campaña presidencial: "Es imposible que un elefante entre a una casa sin ser detectado".

A.A.V.V.
El Trompo,

'El  Tiempo',  Bogotá, mayo 29 de  2006. Impreso 60 x 35,5 cm. Colección  particular, Bogotá. 

Virgilio Barco conformó un sanedrín con sus asesores y César Gaviria un kínder con sus acólitos. Cuando obtuvo su reelección, Álvaro Uribe contaba con sus "12 apóstoles". En medio de los giros vertiginosos de su sátira, El Trompo, un proyecto editorial de fructífera pero corta vida, ilustró a su manera la última cena. Varios de los 'apóstoles' siguen jugando hoy en la arena política. Al menos dos de ellos aspiran a suceder a Uribe y algunos de los otros procuran seguir tan cerca de su jefe como las circunstancias burocráticas lo permitan.

Daniel Rabanal (1949)
A sus espaldas

Cambio (Bogotá), mayo 21 de 2007.
Colección particular, Bogotá.

El caricaturista argentino radicado en Colombia muestra un país acabado en todos los sectores y resquebrajado institucionalmente. Sin embargo, todo ese acabose ocurre a espaldas del reelecto presidente Álvaro Uribe.

Imágenes: cortesía bibliotecas Luis Ángel Arango y Nacional de Colombia.

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