200 años para reírse con la exposición 'La caricatura en Colombia a partir de la Independencia'

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Jorge Grosso (1957)
Adelante

'El Tiempo', Bogotá, marzo de 1984. Impreso 17 x 12,5 cm .
Colección  particular, Bogotá. 

Con su consigna del "Sí se puede" Belisario Betancur consiguió dos victorias contundentes en los ochenta. Primero arrolló a Álvaro Gómez en la Convención Conservadora del 81 y luego derrotó en la elección presidencial a Alfonso López Michelsen. Su "sí se puede" gravitaba alrededor de su oferta de constituir medio millón de casas sin cuota inicial, una meta que para los especialistas de la época resultaba poco menos que utópica por causa, entre otras cosas, de una galopante inflación que afectaba todas las metas macroeconómicas. En efecto, sus ofertas de campaña se difuminaron por irreales e hicieron visible el retroceso que cuestiona Grosso.

Carlos Mario Gallego 'Mico' (1959)
Papi, ¿me prestas el carrito esta noche?

Sin fecha. Tinta, acuarela sobre papel
25,5 x 21 cm. Colección del autor.

Decía Elkin Obregón en 1989, "Mico es un auscultador de miserias. Nadie sabe como él en Colombia contar -o dibujar- las angustias de los 'pobres de la tierra', que no son otros que los marginados de Belisario o los pobres absolutos, tan caros al gobierno actual. Para hacerlo, cuenta con una especie de antena lumpenizada, que registra, con asombrosa puntería, los más leves movimientos sísmicos de la pobreza nacional".

Héctor Osuna (1938)
Y el elefante a la espalda

'El Espectador', Bogotá, febrero 16 de 1996.
Biblioteca Luis Ángel Arango.

La aparición de Héctor Osuna (1936) y su permanente presencia en la caricatura colombiana es un fenómeno. Como caricaturista no le interesa el humor gráfico sino la caricatura política. De allí que su fuerte sea, asegura Miguel Escobar, -desde el ángulo formal- el retrato implacable de sus víctimas. A tal punto que a sus personajes los va envejeciendo de manera exacta y paulatina; y es capaz, como ningún otro, de revelarlos de espaldas, de forma inequívoca, pasmosa y a veces deliciosamente brutal. "Para hacer caricatura no hay mejor aporte que un mal gobierno", dijo Osuna. Aquí, la inmortalizada sentencia que le hizo monseñor Pedro Rubiano Sáenz a Ernesto Samper por la presunción de haber recibido dineros del narcotráfico para su campaña presidencial: "Es imposible que un elefante entre a una casa sin ser detectado".

A.A.V.V.
El Trompo,

'El  Tiempo',  Bogotá, mayo 29 de  2006. Impreso 60 x 35,5 cm. Colección  particular, Bogotá. 

Virgilio Barco conformó un sanedrín con sus asesores y César Gaviria un kínder con sus acólitos. Cuando obtuvo su reelección, Álvaro Uribe contaba con sus "12 apóstoles". En medio de los giros vertiginosos de su sátira, El Trompo, un proyecto editorial de fructífera pero corta vida, ilustró a su manera la última cena. Varios de los 'apóstoles' siguen jugando hoy en la arena política. Al menos dos de ellos aspiran a suceder a Uribe y algunos de los otros procuran seguir tan cerca de su jefe como las circunstancias burocráticas lo permitan.

Daniel Rabanal (1949)
A sus espaldas

Cambio (Bogotá), mayo 21 de 2007.
Colección particular, Bogotá.

El caricaturista argentino radicado en Colombia muestra un país acabado en todos los sectores y resquebrajado institucionalmente. Sin embargo, todo ese acabose ocurre a espaldas del reelecto presidente Álvaro Uribe.

Imágenes: cortesía bibliotecas Luis Ángel Arango y Nacional de Colombia.

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