Norah Jones y Joss Stone lanzan sus nuevas producciones

Joss Stone y Norah Jones.

Una inglesa. La otra, norteamericana. Una, en sus 22 años; la otra, bordeando los 30. Las diferencias podrían extenderse hasta la frivolidad: rubia frente a morena; imponentes 1,81 metros frente a escasos 1,56...

Desde dos vertientes distintas, Norah Jones y Joss Stone asumieron su entrada al mundo del espectáculo más o menos hacia una misma época. La primera tenía un interés por el country y el bluegrass que la desmarcaba de la memoria de Ravi Shankar, su padre, el más importante músico contemporáneo de la India. La segunda, toda voz en un hermoso empaque sonriente, sorprendió al Reino Unido con sus evocaciones a Aretha Franklin, aparentemente imposibles para alguien de 15 años. En común tienen haber accedido al pop por el camino de otras músicas. Y también que han llegado a su cuarta producción gozando de sonora salud.

Haber firmado sus trabajos discográficos con Blue Note, uno de los sellos más representativos del género improvisado en el mundo, le determinó a Norah Jones un primer aval proveniente del compartir rancho con Ornette Coleman, Cecil Taylor y Art Blakey. Si bien sus dos primeros trabajos mantuvieron esa onda, hace un tiempo que la artista ha preferido decantarse por la veta melódica. Jones cierra este año con The Fall, álbum donde el protagonismo se lo lleva la voz y la plena conciencia del vehículo de la canción como un universo de tres minutos. Del jazz quedan nombres como el del guitarrista Marc Ribot, que pone su instrumento al servicio de 13 canciones ligeras, en el límite entre el folk  y el pop. Imposible negar la responsabilidad que en ello ha tenido el productor del álbum, el cantautor Ryan Adams, simpatizante de la poesía con acompañamiento acústico. Momento cumbre del trabajo es la pieza picaresca e íntima Man of The Hour, tan solo asumida por la artista con su voz y su piano.

En una línea diferente, pero que no por eso deja de ser paralela, la inglesa Joss Stone también realizó su propio lanzamiento. Recordemos que la inglesa inició carrera, como no podría ser de otra manera dadas sus calidades vocales, por los caminos del soul y el blues. Si bien Colour Me Free!, su recién lanzado trabajo sonoro, ostenta las particularidades que la cantante ha dejado ver desde su debut (The Soul Sessions, 2003), es cierto también que esta nueva acometida prescinde de las abultadas secciones de vientos que alardeaban en esos primeros trabajos, para darle paso a formatos más cercanos a la psicodelia. El tema Govermentalist, por ejemplo, deja oír guitarras con exagerada ecualización waah-wahh, órgano hammond y pandereta, es decir los componentes más setenteros posibles, puesta esa magia en un punto inesperado de actualidad por cuenta de la intervención de un rapero a mitad de camino. Se pasean por el trabajo otros toques de funk (Incredible), blues (con el cover de Ray Charles I Believe It To My Soul) y hasta de música disco (You Got The Love).

Seguramente vale la pena tener los dos álbumes en la discoteca privada, de la misma manera que es cierto que cada uno de ellos funcionará mejor según la disposición con que se los oiga.

Por Jaime Andrés Monsalve

The Fall
Norah Jones
Emi, 2009

Color me free
Joss Stone
Emi, 2009

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