Con Calle 13 la música de protesta latinoamericana cambia de ritmo y gana nuevos bríos

La empatía de 'Residente' con arhuacos y koguis surgió durante un viaje por el continente.

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Al comenzar la emisión de la entrega de los Premios MTV Latinoamérica el pasado 15 de octubre, un joven calvo y de brazos tatuados apareció dentro de un vehículo leyendo una carta que le advertía una a una cuáles eran las malas palabras que, en su calidad de presentador, no podía decir durante el espectáculo. Sin embargo, a medida que pasaron los minutos quedaba demostrado que ese hombre, de apodo Residente y de nombre René Pérez, venía con ánimos contestatarios y no estaba dispuesto a desaprovechar que estaría frente a una audiencia de 575 millones de hogares en 162 países. Por eso al final solo unas pocas groserías pudieron escapar del tradicional pito de censura.

No conforme con su descarga verbal, el irreverente líder de la agrupación puertorriqueña Calle 13 echó mano de una estrategia visual: siete camisetas con dibujos y textos alusivos a temas específicos de la actualidad de América Latina. La más polémica, la que vistió en la alfombra roja de los Premios, cuyo estampado admitía varias lecturas. Podía ser "Uribe para militar", "Uribe bases para militares" o la que con evidente cinismo acogió el artista tras el escándalo: "Uribe para bases militares". En sus propias palabras, "en esa camisa existe un juego de palabras" y "uno lee lo que quiere".

Las reacciones no tardaron. Un comunicado de la Cancillería señaló que la prenda constituía un agravio para el presidente de Colombia y era "un irrespeto a la dignidad de nuestros connacionales". Por su parte, el alcalde de Manizales, Juan Manuel Llano, pagó un aviso en el diario La Patria para instar a sus colegas a no otorgar permisos para las presentaciones que la agrupación puertorriqueña tiene planeadas la próxima semana en distintas ciudades colombianas, como la de Bogotá, para la celebración del Halloween. Sin embargo, para muchos el boricua ya se había salido con la suya.

Y quién iba a sospechar que la protesta política en la música latinoamericana iba a expandirse no en la voz de un trovador cubano o de un roquero, sino de un cantante cuyo ritmo y tono evocan al reguetón. Pero clasificar en ese género a Calle 13 resulta ofensivo para sus seguidores. Puede que suene parecido, pero sus letras y videos están lejos del ideal de las minifaldas, las caderas vibrantes, las cadenas doradas, los carros engallados y el espíritu gasolinero.

Para sacarlo de ese cajón, algunos prefieren ubicar la música de Residente en la categoría de 'reguetón alternativo' y otros acuñaron el género 'urbano'. Después de todo, en términos de ideales, las canciones del boricua tienen el contenido político de la nueva trova, la rebeldía del rock y la anarquía del punk. Claramente la voluntad de "darles voz a los pueblos y a la gente que por lo general no son escuchados" -como se justificó René en su respuesta a la Cancillería- no cabe en el ideario de un reguetonero convencional.

Chico de barriada

La rebeldía no sale de la nada. René Pérez nació en 1978 en San Juan de Puerto Rico pero vivió en el municipio de Trujillo Alto. A causa del nacimiento de su sexta hermana en 1990, su familia tuvo que trastearse a una casa en la Calle 13 de esa ciudad. Allí nació la agrupación que, según él, "es la mezcla de clases sociales: la incómoda con ganas de ser cómoda, muy pobre pa' ser rica, muy rica pa' ser pobre".

De su debut en 2005 casi todos recuerdan ¡Atrévete te-te!, pero el contenido político estaba en la letra de Querido FBI, una violenta crítica a la agencia estadounidense por el asesinato ese año de Filiberto Ojeda, líder de Los Macheteros, organización boricua que busca la independencia de Puerto Rico frente a Estados Unidos mediante la lucha armada.

Eso explica por qué Colombia ha resultado interesante para la protesta de Residente. De hecho, el episodio de los MTV no fue el primero en el país. Hace un par de meses en Bogotá, durante el concierto de cierre del Festival de Verano, unos asistentes que estaban cerca de la tarima le pasaron una pancarta que decía: "No queremos bases gringas en Colombia". Él no tuvo el menor reparo en desplegarla y exhibirla.

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