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Según los vaticinios, la banda que abriría el concierto de la agrupación británica Depeche Mode en Bogotá tendría amplio reconocimiento en el medio local. Por eso el mismo Peter Salmang, líder Angele Phase -un grupo de electro rock bogotano que apenas este año sacó su primer álbum al mercado-, se sorprendió con la noticia de que ellos habían sido los elegidos para tocar las primeras notas en el concierto que se realizará el 10 de octubre en el Parque Simón Bolívar.
Muchos se preguntaron por qué Depeche Mode los había escogido a ellos y no a alguna de las otras dos bandas que competían por el privilegio: Emma Project o la conocida Divagash. "Les gustó que el sonido de Angele Phase era fresco", dice Juan Pablo Ospina, empresario a cargo del evento.
Pero, en honor a la verdad, Angele Phase tenía pergaminos a pesar de su juventud. Actualmente, Magnetophonband, su primer álbum, es distribuido por la disquera Le Son du Maquis en los principales países de la Unión Europea, Japón, Corea y, próximamente, estará en los mercados de China, Australia y Estados Unidos.
Le Son du Maquis es un sello independiente nacido en París hace 10 años. Rara vez se fija en proyectos que no sean de Europa o Estados Unidos, pero Angele Phase los contactó por medio de Trisomie 21, una banda que forma parte del catálogo de la disquera, a la que Salmang le había hecho remixes. "Decidimos escucharlos y nos gustó su trabajo -recuerda Xavier Darasse, cazatalentos del sello francés (o A&R como se le dice a su cargo en el argot musical)-. Ellos tienen potencial para lograr el éxito en todo el mundo. Su música es fresca y en vivo suenan muy bien".
'In crescendo'
Angele Phase no es la primera banda colombiana distribuida por un sello independiente internacional, pero sí la primera en su género: el electro rock. Hasta ahora, a la hora de buscar en estas latitudes, las disqueras se inclinaban por la llamada world music (música del mundo), categoría en la que clasifican artistas como Totó la Momposina o Los Gaiteros de San Jacinto.
Ahora bien, el fenómeno no solo está ocurriendo en la línea del electro rock. Ritmos novedosos y no tradicionales que tienen toques de rock combinados con algo electrónico y algo local también están despertando la atención de las disqueras extranjeras.
Desde hace cinco años en Estados Unidos existe Nacional Records, un sello independiente pero con preferencias distintas a las de Le Son du Maquis. "Lo que no buscamos o no firmamos es el típico rock, ese que uno escucha y sabe que solo se diferencia porque es cantado en español -afirma Tomas Cookman, presidente de la disquera-. Tampoco buscamos vallenato ni reguetón".
Cookman tiene en su catálogo a Aterciopelados, Bomba Estereo, La Monareta y, próximamente, a Chocquibtown, bandas que califica de interesantes y exóticas, y cuyo común denominador es la imagen, el sonido, y el pensamiento propios. "Hay una explosión de creatividad y de ideas que en mi opinión gusta en otros mercados y países", dice Cookman.
Cuenta Simón Mejía, de Bomba Estereo, que hace tres años, después de terminar su primer disco, viajó a la Latin American Music Conference, LAMC -una feria musical celebrada anualmente en Nueva York- y allí contactó a Tomas Cookman. "Nos llamaron a los seis meses y nos dijeron que querían hacer un contrato con nosotros, pero solamente digital, a través de Internet", cuenta.