A comienzos de año, tras recibir el Óscar por su papel en la película El lector, Kate Winslet calificó el reconocimiento como "una ironía del destino". La despampanante actriz británica ostentaba el récord de cinco nominaciones previas por papeles pensados para ella, pero el de Hanna Schmitz, protagonista del filme que le daría la sexta nominación y luego el galardón, inicialmente era para Nicole Kidman, quien tuvo que abandonar el proyecto tras quedar embarazada. Filmada en Berlín y Colonia (Alemania), El lector se basa en una novela del alemán Bernhard Schlink sobre la obsesión de un estudiante de derecho con la madura ex guardia nazi Hannah Schmitz tras la Segunda Guerra Mundial. El filme fue dirigido por Stephen Daldry (Las horas y Billy Elliot), precoz realizador que ha sido nominado al Óscar como mejor director por sus tres filmes.
Su personaje en El lector se sumerge de una forma muy íntima con los libros. ¿Cuál es su relación personal con la literatura?
Me encanta leer libros, pero la verdad es que hoy en día la mayoría de los que tengo que leer son infantiles, pues cuando saco algo de tiempo para leer, tengo que compartirlo entre mis hijos y leer guiones de proyectos potenciales. De hecho encuentro muy prácticos los libros de audio, que me dan una sensación de calma. Espero que mis hijos también desarrollen esa pasión por la lectura, porque, ya sabes, soy una actriz y sé que contar historias es un gran placer.
Su personaje, Hanna, tiene un romance con un joven interpretado por el actor alemán David Kross, de 18 años. ¿Cómo fue el proceso de hacer escenas íntimas con un chico?
Obviamente me sentía algo ansiosa, no tanto por mí sino por estar segura de que David entendía lo que teníamos que hacer físicamente. Un día le dije: "Tenemos que hablar de esto: vamos a tener que estar desnudos y hacer escenas íntimas, pero no te preocupes por el equipo, que no habrá más de cuatro personas en el proceso de filmación". Él me dijo: "¿De veras? ¿Y qué va a pasar con todo el resto de gente?". Le respondí que iban a estar completamente aislados mientras hacíamos las escenas, y que nos íbamos a reír de hacerlo. Con su acento alemán y algo de nerviosismo me sonrió diciendo: "No estoy tan seguro de que yo vaya a estar riéndome de estar haciendo esto contigo". Al poco tiempo el miedo se disipó.
Siendo británica, ¿qué significó interpretar a una alemana nazi?
La verdad es que no dejo de sorprenderme cada día por las cosas que aprendo sobre la cultura alemana y de haber interpretado a Hanna Schmitz. Me sentí como escalando una montaña. Fue muy duro y en cierto sentido agobiante interpretar a una mujer avergonzada de sí misma, tan compleja en tantos sentidos. Estuve muy asustada al comienzo y me preguntaba: "¿Cómo voy a poder hacer esto?". Me sentía un tanto insegura de poder dar la talla con respecto a lo que se necesitaba para interpretar a este personaje, aprender el dialecto, hablar con su acento... Es que ella no se parecía en nada a mí como para decir que podía poner un grano de mi personalidad y sentirme algo cómoda. Pero trabajar en Alemania fue una experiencia creativa muy interesante, así como increíblemente satisfactoria al finalizar el trabajo.
¿Fue únicamente de la lectura del libro de donde sacó los elementos básicos para interpretar a Hanna?
No, eso es solamente parte del proceso. Aunque es el fundamento, trabajé muy de cerca con Stephen Daldry, cuyo gran trabajo de campo sobre los personajes le sirvió para escribir ese magnífico guión. Así pude tomar lo mejor del personaje, qué asumir y adoptar y qué dejar de lado para poder encajarme con la Hanna Schmitz que necesitaba ser. Cualquier persona que ha hecho investigación sobre el Holocausto o el rol de un guardia de la SS de esa época sabe lo difícil que es acumular ese nivel de conocimiento sobre el tema para entender ese periodo de la Historia.
¿Qué fue lo más difícil de asumir para usted en esta película?
Lo más difícil para mí fue tener que ver documentales para saber cómo eran los campos de concentración y los guardias que trabajaban en ellos, jóvenes de 18, 19 años, que en muchos casos no tenían otra opción que hacerlo. En alguna ocasión leí una cita de un muchacho que dijo que si no aceptaba esa labor de guardia, él y su familia tendrían que terminar en uno de esos campos como el resto que estaban ahí. Por eso es tan difícil de asimilar, porque entiendo al personaje, pero eso no significa que entiendo las acciones de los guardias. Es un balance muy complejo que toca fibras muy sensibles. Tuve que humanizar a Hanna para mí misma con el fin de poder ser posiblemente entendida por la audiencia. No importa mucho que el público se solidarice con ella o no, ese no era mi trabajo, pero sí sentí que el personaje tenía que al menos ser entendido desde su posición.
¿Piensa que el tema de la película ayuda a desmantelar ese estigma de los alemanes con respecto a la Segunda Guerra Mundial?
Pienso que la gente hoy en día se toma el tiempo y puede formarse y dar una opinión sobre temas de importancia, ser escuchada como en ningún otro periodo de la Historia. Honestamente pienso que los tiempos han cambiado. La nuevas generaciones investigan y quieren desenmascarar las capas que permean la verdad, que no es una, sino compuesta por muchos factores que esperan encontrar respuestas.
¿Qué viene después del Óscar?
Después de haber estado grabando ininterrumpidamente durante dos años, pienso que merezco unas vacaciones y que debo dedicar tiempo a mi familia y a mí misma.
Por Mario Amaya, Los Ángeles.