El realismo social de la película 'La clase'

Foto: cortesía Babilla

Atravesada la puerta del colegio en la primera escena, no habrá vuelta atrás, ni para el profesor, ni para los alumnos, ni para el espectador. Durante dos horas estaremos encerrados entre muros, ya sea en el salón de clases, en el patio de recreo o en los corredores del recinto. Y no volveremos a ver ni las calles de París, ni la vida privada de nadie.

Esa es tal vez la gran originalidad de 'La clase' (Entre les murs), película dirigida por Laurent Cantet, y gran ganadora del Festival de Cannes 2008. En un solo espacio y con una sensación de realismo casi documental, hacen eco de manera tan inteligible como singular algunas de las problemáticas francesas y europeas de mayor relevancia actualmente: inmigración, violencia, pobreza, analfabetismo.

Paradójicamente, esto limita el interés de la cinta. El dispositivo es tan rígido que, al final, la historia y las relaciones entre los personajes pasan a un segundo plano, y lo único que parece importar es lo que el director nos dice sobre los problemas educativos franceses. Se le siente tan lejos a Cantet, que es difícil que la empatía que sentimos con cualquiera de los protagonistas dure más que la corta fascinación que crean las excelentes actuaciones de los adolescentes.

Si La clase fue premiada y alabada en el festival de cine más importante del mundo, es sobre todo por una tendencia actual, que muchas veces hace primar cuestiones políticas y temáticas sobre lo puramente cinematográfico. Sin embargo, dentro de la triste oferta de las salas de cine nacionales, la originalidad de su propuesta y su excelente factura hacen de esta película una de las más interesantes que se verán este año.

La clase
Director: Laurent Cantet
Guión: Laurent Cantet, François Bégaudeau y Robin Campillo; basada en la novela 'Entre les murs' de François Bégaudeau.

Por Franco Lolli

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