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El lingüista Evelio Cabrejo Parra explica que a la hora del nacimiento el recién nacido se separa de la madre pero simbólicamente se aferra a ella por medio de la voz. "El bebé ama la voz materna antes de amar a la madre en su realidad -sostiene el experto-. Se podría decir que se trata de una de las primeras historias de amor, pues la música de la voz materna calma, sosiega y acompaña al bebé".
Por eso, para acentuar el toque familiar, los discos no solo han contado con músicos profesionales, sino también con las voces de aficionados que podrían ser la de la madre, el padre o la nana. Ambos proyectos han sido llevados a conciertos en vivo y cumplido el propósito de fortalecer los lazos familiares. "Nos interesa provocar vínculos entre los padres y sus hijos, que les canten y jueguen con ellos durante el concierto", explica Peralta.
Inicio, nudo y desenlace
Adicionalmente, la autora ha estructurado las obras con introducción, nudo y desenlace claramente diferenciados. "Las rutinas son importantes -advierte-. La linealidad; dar un comienzo, un desarrollo y un final; arrancar con la salida del sol y terminar con la noche son estructuras que ayudan al niño a entender la narrativa y el desarrollo de una situación".
Al fin y al cabo, puntualiza la autora, las rondas son ritos de iniciación a la vida social y forman parte de una tradición oral cargada de reglas de juego, que son como llaves para entrar en la cultura. Y si es divertido aprenderlas, las puertas estarán abiertas de par en par.