CAMBIO habló con el director de cine Jirí Menzel, invitado especial de Eurocine

La obra de Jirí Menzel, nacido en Praga en 1938, está con dos películas en Eurocine 2009: Yo serví al Rey de Inglaterra y Trenes rigurosamente vigilados.

¿Qué es lo que tienen de llamativo sus protagonistas?  

Despiertan la empatía de los espectadores, pues muestran su alma. Nosotros los checos nos debemos a los detalles y a mirarlo todo con lupa, casi como que nos metemos en la ropa interior de nuestros héroes. 

Es claro que para usted el problema no es de clase.

Todos los hombres son iguales, se arrastran por una moneda y con ello solo sacan lo cómico que hay en ellos. 

¿Por qué solo las prostitutas salen bien libradas?

Las mujeres, particularmente las prostitutas, son esa metáfora de un pasado mejor; representan ese cuento de hadas en el que todos quisiéramos estar. 

¿Qué significó hacer tanta alusión al sexo bajo la censura comunista?

George Orwell pintó muy bien lo que iba a suceder cuando escribió 1984 y así fue: todos estaríamos vigilados. Por eso, el régimen me pidió que excluyera las escenas de sexo -que además es divertido-, pero en una proyección a los obreros estos justamente reclamaron que no fueran censuradas. ¡La opinión de la mayoría primó!  

¿De qué sirvió la guerra y la expulsión de los alemanes del país?

De nada, hoy la frontera está vacía, no hay sino bosque y alguna iglesia en ruinas. Viéndolo desde la distancia, nos portamos igual de mal con ellos que ellos con nosotros. Copiamos lo que tanto daño nos hizo con su persecución y expulsión. 

LA COMEDIA DEL ESPEJO

Milos tiene la edad justa para empezar a trabajar y, como su padre, quiere hacer algo que no le merezca mucho esfuerzo. Por eso, feliz, se pone la capa y el kepis de inspector de ferrocarril y se lanza a la aventura de la adultez. Rápidamente, se dará cuenta de que las rutinas de cambiar los rieles y estar pendiente de los cambios de semáforos no serán tan entretenidos como pensar en temas más interesantes, como, por ejemplo, entender qué es eso que le pasa en la entrepierna cada vez que piensa en la chica, su colega, que se le aparece de cuando en cuando montada en un vagón. 

Esa indagación, por demás supremamente divertida, se verá entrelazada con el intento vehemente de los adeptos al nazismo de fortalecer su discurso en tierra checa con frases grandilocuentes y promesas de prosperidad y redención. Ideas que en los personajes de esta estación del tren ¿poco dados a creer en algo y desinteresados por intentarlo¿, tendrán algún tipo de resistencia.  

Con esa clase de sutilezas, humor y un gozo inusitado para un país que sufrió los embates del fascismo, el director checo Jirí Menzel fue galardonado en 1966 con el Óscar a 'Mejor película extranjera' por Trenes rigurosamente vigilados. La cinta, que puede ver en Eurocine, acompaña a su más reciente producción Yo serví al rey de Inglaterra, de 2005, también premiada con el Oso de Oro en la Berlinale de 2007. 

En esta última, Dite (niño en checo), un joven de baja estatura que en nada será un impedimento en ese mundo de altotes, sabrá cómo arreglárselas para siempre estar en el momento y lugar indicados. De nuevo, Menzel ¿que retoma al autor checo Bohumil Hrabal como en Trenes...¿ recurre a la ironía y a una brillante puesta en escena de esplendorosa y extravagante aristocracia que por supuesto chocará con el comunismo que llegaría al país a imponer su orden. Un cuento de hadas que por momentos se convertirá en una tragedia, lleno de nostalgia por ese pasado mejor, y que por sobre todas las cosas le pone un espejo a los hombres, todos iguales cuando de dinero se trata. 

Dominique Rodríguez Dalvard

TRENES RIGUROSAMENTE VIGILADOS
Dir. Jirí Menzel;
Protagonista: Václav Neckár
1966

YO SERVÍ AL REY DE INGLATERRA
Director: Jirí Menzel.
Protagonista: Ivan Barnev
2005 

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