Laura Bickford, productora de la película Che, el argentino, protagonizada por Benicio del Toro, habló con CAMBIO sobre los pormenores de la realización de la cinta.
¿Cómo se han sentido con el recibimiento de la película en América Latina? ¿En el Festival de Cine de Cartagena?
A todos los lugares a los que hemos ido en Latinoamérica ha sido maravilloso y muy gratificante. Fuimos a México, Brasil, Venezuela, Argentina, Bolivia, Puerto Rico, Cuba y por supuesto Colombia y en todos los países tuvimos una reacción abrumadoramente positiva a nuestra película. Los valores que representaba el Che Guevara no están puestos en duda: el intento por hacer un mundo mejor, ayudar a frenar la pobreza y el sufrimiento. Lo que es controvertido acerca del tema y del personaje es la forma como implementó esos valores.
La película busca mostrar la disyuntiva de por qué para él fue necesario tomar las armas pero sin promover el levantamiento de las armas por parte de otros. El asunto no es lo que nosotros pensamos en 2008 acerca de la lucha armada, sino por qué el Che sintió que esa era su única opción en 1959 y de nuevo en 1967.
¿Cómo lograron sortear el tema de la financiación, sin haber contado con dinero norteamericano? Supongo que vender una historia de un revolucionario es difícil, incluso si Diarios de motocicleta fue exitosa...
Originalmente, luego de Traffic, cuando Steven (Soderbergh), Benicio (del Toro) y yo decidimos investigar sobre el Che, estábamos filmando una película en Inglaterra y compañías norteamericanas se mostraron interesadas en financiarnos. Pero, luego de siete años de trabajo de investigación nos dimos cuenta que la película más corta que podríamos hacer sobre él era de cuatro horas, por lo cual la dividimos en dos cintas. Después nos dimos cuenta de que si rodábamos la película en inglés estaría mal. La única forma de hacer una película que tuviera algún tipo de autenticidad era rodarla en español. Fue difícil encontrar patrocinadores una vez perdimos a los financistas norteamericanos. Al final, la cinta fue financiada por la compañía francesa Wild Bunch y por la televisión española Tele 5 sin ninguna participación de los Estados Unidos.
¿Por qué cree que la imagen del Che es tan poco reconocida en Estados Unidos?
Porque no es un héroe norteamericano y, aunque su imagen es reconocida, simplemente en Norteamérica no sabían quién era. Es un símbolo de lo radical "chic" y de la rebeldía juvenil sin que nadie supiera verdaderamente por qué.
¿Cómo se encontró con la figura del Che? ¿Cuál fue su primer contacto con este icono?
Como casi todos los norteamericanos conocí su imagen por las camisetas pero sabía poco sobre él. Sabía que Benicio (del Toro) se le parecía y eso inició nuestro viaje por encontrar más sobre el hombre detrás de la imagen. Fue una experiencia de aprendizaje increíble viajar por el mundo entrevistando a personas que sabían sobre él. A diferencia de las revoluciones francesa y mexicana, en donde solo puedes leer libros, pues todos se han ido, hay aún mucha gente viva que tiene puntos encontrados acerca de la Revolución Cubana, así como de la campaña boliviana.
¿Cómo fue trabajar de nuevo con Benicio, luego de Traffic?
Siempre es una experiencia gratificante y enriquecedora trabajar con Benicio. Con la película de El Che estuvo comprometido en todo su desarrollo, investigación, escritura del guión y promoción, en un nivel que es distinto al de ser simplemente un actor en la cinta. Es un grandioso socio en la realización de cine.
En tiempos tan polarizados con estos, ¿cómo ha sido visto por el público la exaltación de la figura de un revolucionario? ¿Cómo se ve que Benicio o Sean Penn estén dispuestos a interpretar al Che o a visitar a Hugo Chávez en Venezuela?
No piense que se puede comparar al Che con ninguna de las figuras políticas del presente. Su idealismo es inspirador pero murió demasiado joven y lo hizo en las primeras etapas de la Revolución Cubana. La pregunta completamente incontestable, que todos quisiéramos saber es qué pensaría el Che de la Cuba de hoy. Nunca lo sabremos. Chávez es un presidente electo considerado como héroe por unos y como matón por otros. Pienso que las disposiciones tanto de Benicio como de Sean Penn de reunirse con los presidentes de los países con los cuales Estados Unidos hace negocios por un lado, pero vilipendia por el otro, es una encomiable forma de diplomacia.
También creo que la administración de Bush usó una retórica para inspirar miedo para sus propias causas que fue pretenciosa y, a la larga, no en consonancia con los intereses de los ciudadanos norteamericanos. Por eso pienso que Sean y Benicio fueron valientes en intentar mirar las cosas desde otro punto de vista en semejante clima. Creo que con nuestro nuevo Presidente ese clima está cambiando, y estamos entrando a una nueva era de diplomacia. Sin embargo, ambos (actores) han sido invitados para que conozcan a presidentes de otros países, cuyos líderes no son tan controversiales como Chávez. Es un protocolo que existe y no hay razón por qué estrellas del cine que son también activistas sociales no puedan reunirse con autoridades extranjeras.