La película de Nacho García Velilla, cuyo personaje principal es un gay cuarentón, muestra un nuevo universo del cine español.
Amor entre personas del mismo sexo, vocabulario directo, convivencia intercultural, entre otros ingredientes, son parte del menú que Chef a la carta comparte con películas del cine español posterior al franquismo. Pero ese cine que acompañó la transición hacia la democracia en ese país, hace casi tres décadas, con directores como Pedro Almodóvar, Fernando Trueba o Iván Zulueta, fue una celebración de la contracultura que mostró con desparpajo gente salida de cauce y sin deseo de ajustarse al sistema.
Ese cine, conocido como la "Movida madrileña" fue apoyado especialmente por los socialistas, interesados en dar la imagen de una España moderna, en oposición a los sombríos años de la dictadura. La película de Nacho García Velilla, cuyo personaje principal es un gay cuarentón, dueño de un restaurante, padre de dos hijos que no termina de aceptar y en el comienzo de una relación con un ex futbolista argentino que no logra salir del clóset, se mueve en un universo completamente distinto al de la "Movida".
Aquí los personajes buscan sobre todo la aceptación dentro de un orden social. Ya no quieren ser bichos raros; quieren afectos sólidos, lazos firmes, derechos plenos, una porción igual en la torta del bienestar. Es indudable que en ese tránsito de la orgullosa diferencia de antes, a la normalización y la indiferencia de ahora, se ha perdido irreverencia y capacidad de crítica al establecimiento. Lo dijo Teresa de Ávila y lo repitió Capote: "Se sufre más por las plegarias atendidas que por las no atendidas". Aún así, la película despliega mucho encanto, y se puede disfrutar como lo que es: una entretenida comedia con un claro mensaje de inclusión y respeto.
Por Pedro Adrián Zuluaga
CHEF A LA CARTA (FUERA DE CARTA)
Dir: Nacho García Velilla.
Con: Javier Cámara, Lola Dueñas, Chus Lampreave,
Fernando Tejero. España, 2008, 110 min.