(Página 1 de 2)
La cinta fue hecha para ser nominada a premios. Es una historia con grandes dosis de sensibilidad, un gran presupuesto y un elenco de primera. No obstante, en esta fórmula el que parece no encajar perfectamente es el propio director, David Fincher, conocido por su gusto por historias oscuras, cargadas de crímenes, asesinos en serie y policías en búsquedas frenéticas.
El director de Seven (1995), El club de la pelea (1999), Cuarto de pánico (2002) y Zodíaco (2007) se ha embarcado ahora, junto a Brad Pitt, en una historia fuera de lo común, que narra en un espectro de normalidad la vida de Benjamin Button, un hombre que nació en Nueva Orleans con una extraordinaria condición: crecer regresivamente.
Abandonado al nacer por su apariencia de viejo decrépito, es criado en un hogar geriátrico rodeado de personas ancianas. Su vida va tomando forma conforme su cuerpo aparenta ir borrando las arrugas y achaques para convertirse en un hombre ansioso por conocer el mundo. Sin embargo, aunque crece 'en reversa', es un símbolo de que el tiempo es implacable.
Pitt, quien aceptó el papel con la condición de ser él mismo durante todas las etapas de la vida de Button, puso a trabajar bastante al departamento de efectos especiales, que por computador le adaptó el rostro a cuerpos de otras personas, lo sometió a interminables horas de maquillajes especiales y, en palabras de Fincher, lo convirtió en "un problema más que todo de presupuesto".
Basada en un relato de F. Scott Fitzgerald, la película tomó varios guiones y estudios para hacerse realidad. Hasta Steven Spielberg tuvo en algún momento interés en llevar a la pantalla grande esta historia, pero no existía una manera práctica ni tecnológica para lograrlo con convicción. Después de ires y venires, terminó rodándose el guión de Eric Roth, ganador de un Óscar por el guión de Forrest Gump, cuya similitud con el de Benjamin Button es evidente.
Cuando comenzó a rodar esta historia, ¿qué pensó que sería lo más complicado para ser convincente?
No importa la tecnología que tengas o que exista, hay cosas que simplemente dependen únicamente de la forma como las interpretan los actores en carne y hueso. Eso sucedió con Brad, quien, como cualquier otro ser humano, tiene ademanes y movimientos involuntarios únicos en su cara que no pueden ser perfectamente copiados en un computador. Lograr encajar cierta velocidad de pestañeo o de movimiento de labios puede ser un trabajo de mucha paciencia.
¿Cómo describe esta historia?
Es un relato de cómo se puede identificar un hombre con la forma como ha vivido. Es el recuento de una experiencia de una vida normal vivida por un hombre en extraordinarias circunstancias. Podemos ver cómo aprende a caminar, cómo se enamora y cómo es su primera borrachera pero en edades revertidas. No se toma sus primeros tragos en su adolescencia, sino cuando tiene 70 años, y cada una de esas experiencias vienen con ese cambio de punto de vista que hace que la audiencia se identifique de la misma manera con esas experiencias tan normales y corrientes.
¿Cómo ha sido su relación de trabajo con Brad Pitt?
Es un gran tipo y gran ser humano. Independientemente de ser una estrella, es alguien que se preocupa por el entorno. Por ejemplo, la idea de que se hiciera en Nueva Orleans en parte provino de él, ya que originalmente el relato transcurre en Baltimore. Lo hizo por traer un cambio en una zona necesitada, y es un símbolo de esperanza ante la adversidad de la naturaleza en un lugar que es indudablemente mágico y hermoso. Además, es un gran actor para trabajar, es flexible, abierto a la crítica constructiva, y eso no es que abunde mucho en la industria.