"Déjenme hacer el Festival del 2010 y miren si soy eficiente o no": Ana Marta de Pizarro

Fanny Mickey y Ana Marta de Pizarro. Foto: John W. Vizcaino.

Ana Marta de Pizarro, la persona que acompañó a Fanny Mikey durante 15 años en la organización del Festival Iberoamericano de Teatro, habló con CAMBIO. 

¿Qué piensa del perfil gerencial que están buscando en el teatro?

Este es un festival atípico porque Fanny se murió, pero también porque estamos tarde, estamos cogidos de tiempo, y hoy lo que necesitamos es buscar la eficiencia, porque el que no sepa cómo funciona y cómo se realiza, quiénes son los actores, cómo se trabaja con los patrocinadores de siempre, cómo se hacen la negociaciones con el distrito (con sus diferentes secretarías) y la nación, y cómo se ha negociado con los contactos internacionales, le va a quedar muy difícil. Mi propuesta es que me dejen hacer este Festival con todo el apoyo gerencial que ellos quieran y una vez se acabe, miren si soy eficiente o no.

¿Por qué dudan de sus capacidades?

No tengo por qué contestar esta pregunta y preferiría que fuera la Junta la que la contestara. Cuando has trabajado tanto por años como que no se conoce muy bien cuál es el trabajo, yo creo que es en realidad un desconocimiento del trabajo.

¿Cuándo pasó su carta de renuncia irrevocable?

Fanny se murió el 16 de agosto y la pasé como unos 15 días después. En ese momento todavía no se contemplaba a Ramiro Osorio, así que por eso no fue que lo hice. Lo hice porque no veía posibilidades y estaba muy mal, se acababa de morir mi mancorna. Pero después de cinco meses no se han hecho las gestiones y el que Ramiro no hubiera aceptado siendo que hubiera sido el candidato ideal, y ante la insistencia de los actores, pues me lo pensé de nuevo porque tengo un compromiso con esa institución, con el Festival, con la ciudad y por supuesto con Fanny.

¿Al parecer se han pasado unas fechas para contactar a algunos grupos? ¿Cuáles? 

Por ejemplo a Ómar Porras no le han mandado la confirmación de su invitación. Y para que venga su grupo hay que hacer las gestiones, pero necesita de una carta de confirmación que no se le ha enviado. Pero también hay otros casos. Hay un gitano francés llamado Bartabás, que trabaja con caballos y al que habíamos logrado interesar, porque en Colombia hay caballos de paso, no se le ha contactado. El proximo año es el centenario del Teatro del Absurdo, de Ionesco, e íbamos a hacer algo al respecto y no se ha contactado a nadie sobre el tema. Hay un escritor libanés que vive en Canadá a quien habíamos contactado para trabajar en el Festival con la obra Incendie, y que a Fanny le interesaba mucho que viniera porque trata de los países en guerra que no han sido capaces de respetarse. Pero sé de muchas cosas que no se han contactado, así como que no se han empezado a buscar los patrocinios privados ni se han hecho las citas con el distrito, como lo confirmó en entrevista la secretaria de Cultura de Bogotá.

¿Qué sabe usted que nadie más sabe?

Me preocupa que el Festival pueda perder ese carácter ecléctico y para todos los gustos que fue lo que siempre buscó Fanny. Pero también hay algo muy subjetivo y son las relaciones que se mantenían con todos los directores y que era lo que hacía distinto el festival de Bogotá. Como son artistas la manera de tratarlos era más personal que institucional, ellos se morían por venir porque todo estaba lleno de detalles, no solo las flores en las habitaciones de los directores, y en los camerinos, sino la bolsa que se les deja a cada uno de los participantes con mapas, detalles, regalos, información sobre la ciudad a la que estaba llegando y cómo funcionaba el Festival, así como también las tradicionales reuniones en la casa de Fanny. Pero sobre todo es clave saber quién es cada uno, sus gustos e intereses, como aquel coreógrafo español que le gusta que su habitación esté totalmente blanca y con flores amarillas, porque son personas que viajan ocho meses al año y hay que hacerles interesante la venida al festival, y además finalmente nuestra tarea es enseñarles qué es Colombia, esa es parte del encanto de la seducción. Y con Fanny, hice posgrado en el tema.

Se habla de las comisiones que recibían tanto Fanny como usted al negociar para el Festival, ¿qué tiene que decir al respecto?

Prefiero no hablar del tema y que le pregunte a la Junta directiva, lo único que diré es que teníamos salarios que no eran altos y la alternativa era buscar la plata para mejorar el salario. Ese fue siempre el acuerdo con ella, por eso las comisiones eran altas si lo que conseguíamos era alto y viceversa. Para el festival pasado buscamos ayuda de una empresa con la que elaboramos los proyectos para las empresas patrocinadoras y nos dijeron que entre más dinero se consiguiera más grupos se podrían traer, sobre todo en lo que respecta al teatro callejero, y ese festival en particular dio muy buenos números, que se vio en la calidad y cantidad de grupos callejeros que vinieron al país. 

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