Enero 28 de 2009

Discusión por quién será el heredero de Fanny Mikey en el Festival pasó de la comedia a la tragedia

La dificultad para sucederla alimenta el estereotipo de que el arte y la administración son mundos irreconciliables.

La discusión por quién será el heredero de Fanny Mikey en el Festival Iberoamericano de Teatro de Bogotá ya pasó de la comedia a la tragedia. Después del airado e ininterrumpido intercambio de insultos que en su momento, a lo sumo, revelaron el histrionismo de las partes, lo que hoy se asoma es la amenaza de que no haya festival el año entrante.

Han pasado cinco meses desde la muerte de Fanny el 16 de agosto pasado y la única decisión tomada ha sido el nombramiento de Miguel Durán como director adjunto del Teatro Nacional. Pero a diferencia de Fanny, Durán no es un hombre orquesta y sobre sus hombros no pudo quedar la doble responsabilidad de dirigir el teatro y organizar el Festival.

A mediados de septiembre, la dirección conjunta le fue ofrecida al ex ministro de Cultura Ramiro Osorio. Su nombre resultaba idóneo en la medida que combinaba las dos virtudes que permitieron a Fanny darle tanto prestigio al Festival: gerencia y vasto conocimiento del ámbito del teatro. Sin embargo, Osorio declinó la oferta porque había adquirido compromisos previos.

La baraja se abrió entonces a nombres como Elvira Cuervo, María Emma Mejía, Adriana Mejía y Ángela Montoya, entre otros. La ausencia desde un comienzo de Ana Marta de Pizarro en la lista encendió los ánimos e hizo evidente la fractura de la junta directiva. En especial en el gremio de los actores, Pizarro era considerada la sucesora natural de Fanny, pues la había acompañado durante 15 años en la organización del Festival y conocía al dedillo el tejemaneje de la organización. Y aunque había renunciado en septiembre del año pasado como consecuencia del duelo por la muerte de Fanny, la mitad de la Junta y todos los suplentes del Teatro Nacional -muchos de ellos mecenas de las artes en el país- han manifestado que ella es la heredera legítima del cargo.

En el otro extremo de la discusión están quienes consideran que el Festival necesita una dirección de corte más empresarial. Pese a su inexperiencia en el campo cultura, la persona que mejor ha encajado en ese perfil ha sido la ex ministra de Comunicaciones Ángela Montoya. Según algunos miembros de las juntas directivas del Teatro y del Festival, su talante de gerente sería ideal para buscar los muchos y cuantiosos patrocinios que requiere el evento.

El argumento esgrimido desde esta orilla es que el Festival ya goza de fama internacional y que sus buenos contactos hoy tienen más carácter institucional que personal. "El manejo del Festival no es una cuestión de relaciones públicas -sostiene el presidente de ambas juntas Gustavo Vasco-. Ya no necesitamos de fundadores; el boca a boca del Festival en el mundo del espectáculo ya se hizo y tiene el suficiente prestigio. Por eso buscamos a una persona que tenga gran capacidad de gestión".

Gente del medio teatral comenta que, si bien Fanny era una emprendedora incansable, su estilo como administradora era poco ortodoxo. Negociante nata y carismática por naturaleza, entraba con facilidad a la presidencia de las empresas y conseguía financiación. La Junta del Festival, sin embargo, no se tomaba muy bien las comisiones con que ella y Ana Marta de Pizarro completaban sus sueldos, aun cuando muchas veces compartieran las ganancias con su equipo de trabajo.

Por eso, quienes se inclinan por una administración de corte empresarial velan porque los ingresos futuros no queden en manos particulares sino que beneficien al teatro. Después de todo, por más que el Festival sea una iniciativa privada, de alguna manera ya es patrimonio de Bogotá.

Códigos secretos

Pese a su validez, todos estos argumentos se enfrentan a un gran interrogante: ¿podrá un director ajeno al medio organizar el Festival en los 15 meses que restan para la siguiente cita? "Los ritmos en Europa son distintos y las agendas de los grupos deben reservarse con años de anticipación. En este momento se necesita sobre todo de una decisión pragmática", explica Elsa Victoria Muñoz, directora del Instituto Distrital de Turismo.

Más allá de números y balances, otro aspecto que vale la pena resaltar es que el Festival no es una feria de automóviles o ganadera, sino un espectáculo de teatro, lleno de códigos propios de un gremio poco convencional. Desde este punto de vista, prescindir de su experiencia sería un golpe muy fuerte para el ecosistema que es este evento en el que entran en juego tantos gustos, deseos y caprichos, entre los que no está de más mencionar la rumba. Puede que a algunos les suene frívolo, pero es un hecho que la gestión de Fanny en esas dimensiones humanas hizo muy seductor el Festival para los participantes.

La preocupación expresada desde tantos frentes no es descabellada. Por una parte, porque a lo largo de los últimos 20 años, el Festival Iberoamericano de Teatro se ha convertido en el evento cultural y turístico más importante de Bogotá. Por otra, porque no debe subestimarse la probabilidad de que se acabe. El mejor ejemplo está a pocos kilómetros de la capital colombiana: el reputado Festival de Teatro de Caracas empezó a decaer desde la muerte de su gestor Carlos Giménez en 1993, pues fue convertido en botín político y terminó desapareciendo en 2007 por las discusiones en torno a cómo hacerlo funcionar como empresa.

Consciente de ello, el martes 27 de enero Gustavo Vasco envió un parte de tranquilidad en el sentido de que la versión prevista para el año entrante sigue andando y de que las finanzas del Teatro Nacional están saludables. Y para cerrar la discusión, envió una propuesta: en vista de que Fanny solo hay una, "en su ausencia, ella solo puede ser reemplazada institucionalmente y en forma despersonalizada".

Tal vez sea la única manera de cumplir la frase que siempre pregonó: "El espectáculo debe continuar"..

¿CAMINA SOLO?

Si bien muchos consideran que el Festival Iberoamericano de Teatro de Bogotá es lo suficientemente reconocido en el mundo, hay quienes piensan que todavía requiere de una cabeza visible que se lo presente a las grandes compañías del mundo.

Tal es el caso de Manolo Orjuela, director y actor de teatro, que creció trabajando de la mano de Fanny Mikey y hoy tiene su propia compañía teatral. "Este episodio ha destapado una gran metáfora del país. No creemos en las instituciones, necesitamos de una figura que nos represente y cuando la familia pierde a uno de sus miembros, entramos en pánico".

Para él -que ha viajado a diversos festivales en el mundo y conoce de qué forma se negocia en la jerga teatral-, si bien lo óptimo sería que el Festival funcionara como una institución que no requiera de cabeza visible, aun con el Iberoamericano se está lejos de que eso suceda. "Aunque el Festival tiene prestigio en el exterior, aún no se vende solo. Todavía es necesario que haya alguien que les cuente a los extranjeros que aquí se puede venir y que los traiga de la mano".

BITÁCORA DE UN SEMESTRE

¿En qué va el equipo del Teatro Nacional en la consecución de obras para el Festival de 2010? Adela Donadío, subdirectora del Teatro y miembro del comité seleccionador desde 1998, explica en qué van las gestiones y asegura que no se ha perdido el tiempo.

El tema del XII FITB estará consagrado al Bicentenario de las Independencias en América Latina, por lo cual habrá varios países invitados.

En Comité asistió al Performing Arts Market de Seúl, de donde salió la posibilidad de traer a dos grupos coreanos, uno de ellos, el que abrió los Juegos Olímpicos de Beijing, la compañía de danza Kook Soo-ho Didim Dance Company.

Iniciaron negociaciones con Satoshi Miyagi, de Japón, que traería una Medea, versión por la que Fanny había manifestado interés. 

 Se estableció contacto con el Sun Son Theater de Taiwán, que realiza trabajo de sala y de calle.

Participaron en el Sinart, mercado de las artes canadienses, donde establecieron contacto con muchos circos, incluida una obra para adultos del grupo Los 7 dedos de la mano.

La compañía del reconocido bailarín finlandés Tero Saarinen  ya confirmó que tiene disponibilidad de fechas y obras para el 2010.

Cerradas negociaciones con un grupo de teatro gestual alemán Familie Flöz. 

El Ro Theater, de Holanda, en cabeza de la directora Alize Zandwijk, está a punto de dar el sí. La compañía es famosa por su trabajo contemporáneo sobre Bertol Bretch.

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