Un mundo sin héroes

En febrero, la academia de cine estadounidense no tuvo más remedio que premiar una película violenta y crepuscular como Sin lugar para los débiles, y de paso reconocer la obra entera de los hermanos Ethan y Joel Coen, expertos en mirar al sesgo y en burlarse del conservadurismo moral de sus compatriotas.

Unos meses después, Quémese después de leerse demuestra la capacidad de reinventarse de este par de inclasificables directores. Un agente de la CIA degradado en su oficio intenta escribir sus memorias, pero un CD con parte de ellas va a dar a manos de dos descerebrados empleados de un gimnasio que le quieren sacar tajada al hallazgo. Este punto de partida dice poco de la complejidad de un filme que aparenta un tono distendido, lejos de la habitual estilización de la violencia propia de los Coen, pero que paso a paso  enfrenta al espectador al mismo mundo asfixiante característico de sus mejores películas.

Los Coen rehúsan la superficialidad ética de buena parte del cine norteamericano contemporáneo pero con igual ahínco se hacen a un lado ante la avalancha de filmes de indignación política (tipo Michael Clayton) que celebran el heroísmo personal en un mundo corrupto. Para ellos, más cínicos y desencantados, ya no hay heroísmo posible, ni en la vida ni en el cine. Los antihéroes que abundan en sus películas están, ante todo, perplejos. Nadie es inocente y nadie es culpable en el universo de los Coen, pero como se ve en Quémese después de leer, cualquier acción u omisión de los personajes tiene consecuencias. Todo un ejemplo de buen tono y moderación para un cine que se ha entregado a la tarea de señalar quiénes son los buenos y quiénes los malos.

Por Pedro Adrián Zuluaga

QUÉMESE DESPUÉS DE LEERSE
Dirs: Joel y Ethan Coen.
Con: George Clooney, Brad Pitt, John Malkovich, Frances McDormand, Tilda Swinton. Estados Unidos, 2008, 96 min.

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