Los sucesores al trono de Harry Potter

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Fantasía formulada

Para Irene Vasco, tallerista y experta en literatura infantil y juvenil, la explosión de literatura fantástica sirve como un puente para que los nuevos lectores se relacionen con el mundo de las letras y adquieran la costumbre de rodearse de libros. Lo importante es que no se queden allí, sino que evolucionen a lecturas más complejas. "Hay unas etapas lectoras que en su inicio se asocian con una narración lineal compuesta por  introducción, nudo y desenlace y en la que un héroe supera unas pruebas -afirma Vasco-. Estas narraciones lineales, que tienen mucho de la tradición oral, son fácilmente digeridas por niños y jóvenes".

Aun así, Vasco advierte sobre la existencia de un mercado publicitario detrás de este boom de literatura fantástica. Para ella, si bien Harry Potter y la piedra filosofal se puede considerar un hito en las letras para jóvenes, tras su éxito han llegado otros libros escritos bajo una fórmula que tiene las ventas aseguradas. "Lo que suele suceder es que después de un tiempo nadie recuerde estas novelas, lo que no ocurre con las verdaderas obras de arte como los cuentos de los hermanos Grimm", afirma.

Además, no es la primera vez que un género literario apasiona a los jóvenes, pues, según Vasco, cuando ella era una niña devoraba la obra de la escritora inglesa Enid Blyton, que tiene a su haber cerca de 600 novelas. Después las librerías infantiles vendieron a granel los libros de terror Escalofríos y, más recientemente, en los salones y pasillos de los colegios solo se oían comentarios acerca de Juventud en éxtasis, del escritor mexicano Carlos Cuauhtémoc Sánchez.

Esta teoría la confirma Andrew Blake, autor de La irresistible ascensión de Harry Potter. En sus palabras: "Antes de Harry Potter, la literatura infantil de los años noventa trataba muy directamente lo 'real', una realidad muy incómoda por cierto: las historias y las novelas hablaban de cuestiones tales como el consumo de estupefacientes y los embarazos no deseados entre las chicas adolescentes".

Con todo, lo cierto es que jóvenes que antes veían un libro como la materialización del aburrimiento, ahora no paran de leer todo lo que tenga que ver con mundos fantásticos, sean estos producidos o no bajo fórmulas. Esta explosión, además de servir como puente, ayuda a que los jóvenes lectores se identifiquen con sus héroes, se apropien de los libros y descubran su imaginación.

Según la escritora española Laura Gallego, que acaba de estrenar en Colombia su más reciente libro, La emperatriz de los etéreos, no se puede pensar que la literatura fantástica surgió con Harry Potter. Lo que sí ocurrió, afirma, es que muchos escritores que no habían podido producir sus obras tuvieran la oportunidad de hacerlo tras el éxito de Rowling y de las películas basadas en El señor de los anillos de J. R. R. Tolkien, escritor de culto entre los aficionados a la fantasía desde mucho tiempo antes de que Potter hubiera sido concebido.

LA VIDA DESPUÉS DE HARRY

Luego de que las aventuras de Harry Potter llegaran a su fin en 2007 con Harry Potter y las reliquias de la muerte, el 4 de diciembre J. K. Rowling lanzó al mercado el libro Los cuentos de Beedle el Bardo, que incluye cinco  historias de niños del mundo mágico que el hechicero y director de la escuela Hogwarts para brujos, Albus Dumbledore, legó a su más destacada alumna, Hermione Granger, personaje que gracias a su inteligencia sacó a Harry de uno que otro aprieto. Ya en el último libro de la saga, uno de los cuentos -La fábula de los tres hermanos- había sido mencionado. Los otros cuatro cuentos, inéditos hasta ahora, son La fuente de la buena fortuna, El mago y el cazo saltarín, El corazón pulido del brujo y Babbitty Rabbity y su cepa carcajeante. El libro, que ha sido traducido a 10 idiomas y es distribuido en Colombia por la Editorial Océano, causó revuelo entre la población juvenil que creía que el deleite con el universo de Harry Potter había terminado.

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