Octubre 29 de 2008

Tele... visiones

Por cuenta de la televisión, en Estados Unidos una mujer y un afroamericano ya fueron presidentes.

No son pocas las veces que la televisión se adelanta al futuro para reflejar modos de vida, avances tecnológicos y situaciones que posiblemente ocurrirán en los años venideros, pero que en su momento solo estuvieron en el exclusivo rango de la ficción. El famoso 'zapatófono' del Súper Agente 86, que hoy es una versión mucho más práctica del masivo celular, o el 'visafono' que utilizaba la hija adolescente de los Supersónicos para comunicarse con sus amigos al estilo de las videoconferencias de hoy, son muestra de cómo los productores de antaño imaginaron los tiempos ulteriores.

La política tampoco ha sido ajena a este fenómeno. En años muy recientes, los televidentes del mundo presenciaron un par de series en cuyo desarrollo se planteó un escenario que muchos críticos de la época consideraron ficticios y, sobre todo, lejanos en el tiempo para su concreción en la realidad, pero que hoy están dentro de una real baraja de posibilidades: una mujer y un negro como presidentes de Estados Unidos.

Se trata de Commander in Chief (ABC, 2005), una producción cuyo argumento se centra en la historia política y personal de la primera presidenta de ese país, y 24 (Fox 2001-2009), que narra el minuto a minuto del día de un agente antiterrorista que debe proteger la vida de un carismático senador afroamericano que posteriormente asciende a la Presidencia.

Ahora, independientemente de cuál sea el resultado de la justa electoral del próximo martes 4 de noviembre, es un hecho que estas dos series de una forma u otra le van a 'pegar' a la realidad con muchas o muy pocas coincidencias frente al planteamiento esencial de sus historias paralelas. Por lo menos atinarán en lo fundamental: una mujer o un negro en la cúspide del poder estadounidense.

Ella en la Casa Blanca

El caso de Commander in Chief, más hipotético pero no por eso menos viable, narra la forma como la vicepresidente de Estados Unidos de la trama, Mackenzie Allen (interpretada por Geena Davis), llega a ocupar la Oficina Oval en la Casa Blanca para suceder al presidente Teddy Bridges (interpretado por Hill Lyman), que muere por causa de un aneurisma cerebral.

Precisamente, la salud ha sido una de las mayores preocupaciones de los líderes de opinión pública de ese país como un factor desencadenante de una eventual ausencia definitiva del primer mandatario.

La semana pasada el diario The New York Times publicó un artículo que puso sobre el tapete el tema, lo que hizo emerger otro de los caballos de batalla del Partido Demócrata que refiere a las enfermedades que ha padecido el aspirante republicano John McCain, el cáncer cutáneo que lo afectó y sus limitaciones motrices como consecuencia de su participación en Vietnam, sumadas a sus 73 años de edad.

Circunstancias de esta naturaleza han sido aprovechadas por los demócratas e inclusive por algunos medios de comunicación, quienes soterradamente han enviado el mensaje que ante una situación extrema que implique la ausencia de McCain, la vicepresidenta Sarah Palin se convertiría en primera presidenta de los estadounidenses, tal como sucedió en Commander in Chief con Mackenzie Allen.

Cambio de raza

En la serie 24, el primer candidato afroamericano a la presidencia de Estados Unidos es David Palmer (interpretado por Dennis Haysbert), un carismático senador por el estado de California que debe enfrentar los ataques políticos y personales de unos opositores afanados por impedir su casi asegurado triunfo en las primarias de su partido.

En la historia, también es el objetivo de un atentado terrorista que busca acabar con su vida antes del día decisivo de la contienda electoral. Su protector es el agente antiterrorista Jack Bauer (interpretado por Kiefer Sutherland), quien al final logra salvar al futuro mandatario.

En la segunda temporada, Palmer ya es presidente, hecho que lo convierte en el primer afroamericano en la Casa Blanca. Según se plantea en la serie, su gobierno se caracterizó por resolver los problemas económicos de una nación en crisis y de fortalecer la seguridad nacional a pesar de las diferencias profundas que sobre el tema tenía con los militares e inclusive con miembros de su propio gabinete.

La serie 24 describe a Palmer como un líder surgido de una familia promedio de Estados Unidos, que por méritos propios logró estudiar y graduarse con honores en las más prestigiosas universidades de ese país. Al igual que Barack Obama, es un abogado de profesión que ejerció durante sus primeros años como líder comunitario antes de llegar al Congreso.

Como sea, aunque la trama de ambos seriados es ficticia, cuando empezaron a ser emitidas -24 en 2001 y Commander in Chief en 2006- ganaron audiencia por efecto de la curiosidad que causó en el público ver dos hechos hipotéticos y lejanos para el futuro de la sociedad estadounidense.

Hoy esa posibilidad, por lo menos la del presidente afroamericano, es más cercana que nunca.

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