Irina Palm

Las manos de Irina Palm tienen algo distinto a otras manos de abuela; las suyas se aplican, con resignada paciencia pero envidiable habilidad, a masturbar clientes anónimos de un sex-bar. El propósito es bendecir a su nieto con el dinero suficiente para un tratamiento médico urgente y vital, y de paso devolver la autoestima a una familia, la de su hijo, a punto de naufragar.

El argumento esbozado se antoja propicio para el morbo y la manipulación emocional, o para una fábula del tipo "el fin justifica los medios". Sin embargo, con un material de tal delicadeza, el director alemán Sam Garbarski consigue algo distinto: una nada solemne declaración moral que desafía lo que habitualmente consideramos correcto. Mientras el hijo, la abuela y las buenas gentes del lugar se resisten a aceptar el gesto de Irina Palm (nombre "artístico" de Maggie en su exótico lugar de trabajo), el público, superados los primeros pudores, lo aprueba encantado.

La actriz y cantante Marianne Faithfull, toda una musa del rock ahora entrada en años y en carnes, logra una magnífica interpretación de la abuela y domina la película de principio a fin. Con seguridad y grandeza de ánimo, se enfrenta, no solo a los suyos, sino a una comunidad pacata y dispuesta a ver la paja en la mano ajena y no la viga en la propia. Lo que su personaje hace es más que un sacrificio, es una valiente afirmación de sí misma.

Descontando a Marianne Faithfull, la película, de origen inglés, no tiene grandes nombres ni apela a énfasis de ningún tipo. Es del todo discreta e incluso previsible. Pero es posible que los espectadores hagan fila para verla, como los clientes del sex-bar hacen fila para ser "tocados" de cierta manera única e irremplazable, por las manos de Irina Palm.

Por Pedro Adrián Zuluaga

IRINA PALM
Director: Sam Garbarski.
Reparto: Marianne Faithfull, Miki Manojlovik, Kevin Bishop. 2007.

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