Jorge se tardó siete años para terminar su carrera de negocios. Lo hizo en las noches y a distancia. Todo porque debió ocuparse de su padre que padece de Alzheimer y para ello tuvo que aceptar el trabajo de portero y la habitación en el sótano que les ofrecieron para vivir. Ha decidido que su vida no arrancará hasta que no logre salir del atolladero en el que está y que no se sabe cuándo podría llegar a cambiar si no es por la muerte de su padre, que ni se vislumbra. Como Férula con su madre, en La casa de los espíritus, Jorge dedica su vida a ese padre enfermo, no sin maldecir en silencio su suerte. Hace todo con afecto pero a regañadientes.
Se ve de vez en cuando con la chica del edificio para el que hoy trabaja, con quien creció y a quien le dedica el poco amor que tiene para dar. Mira con resignación la vitrina que cada día tiene ese traje con una rebaja de más y con el cual está seguro que lo mirarían con respeto. En las entrevistas laborales simplemente les es sospechoso que con tanto título no sea más que un portero de edificio. Su vida está llena de insatisfacciones y su amigo Israel -o mejor Sean, por su supuesto parecido a Sean Penn- no está allí sino para recordarle que todo es mentira.
El escenario podría ser de lo más melodramático, sin embargo, con buen humor y una que otra situación bien curiosas y que rozan con lo inverosímil, todo se transforma. Basta mencionar que su hermano, en la cárcel, quiere embarazar a una chica de la que se enamoró pero resulta que es infértil, por lo cual le pide el favorcito a su hermano. Quiere ayudarla porque las otras del reclusorio la golpean con frecuencia. Y Jorge se deja conmover, no sin antes poner la resistencia con la cual ha aprendido a vivir, y sin prever que le cambiará la vida.
Por: Dominique Rodríguez D.
AZUL OSCURO CASI NEGRO
Director: Daniel Sánchez Arévalo
País: España
Guión: Daniel Sánchez Arévalo
Duración: 105 minutos.