Canales privados convirtieron la televisión colombiana en una verdadera industria

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En la búsqueda de renovación también se hicieron algunos intentos por adaptar otro tipo de formatos, como dramatizados y comedias estadounidenses, pero sin los resultados esperados -Casados con hijos (2004) y Amas de casa desesperadas (2007)-. También se produjeron miniseries -Sin tetas no hay paraíso (2006) y Mujeres asesinas (2007)- e incluso RCN, con el apoyo de Fox Telecolombia, incursionó en las llamadas telemovies, películas hechas exclusivamente para la pantalla chica, como La pócima y La beca.

La verdad es que sí hay oferta y en ese sentido la competencia ha disparado la producción, pues cada canal debe estar preparado para actuar si alguno de sus programas no es bien recibido. "A medida que la pelea de los dos canales por el rating crece, surgen más producciones -explica Gaviria-. Hoy hay mucha más rotación de producto que antes". Un programa como El Zorro, de Caracol, es un ejemplo perfecto: empezó a transmitirse a las 9:00 p.m. y terminó en el horario de las 11:45 p.m. La marca del deseo, de RCN, corrió la misma suerte: pasó de la franja prime al horario de la tarde.

Calidad cinematográfica

En la pelea por la audiencia y en la búsqueda por ser competitivos internacionalmente, algunos realizadores, especialmente los más jóvenes, se han atrevido a pensar que en Colombia existen los recursos suficientes para producir televisión con la calidad estética del cine. Como en las grandes producciones de Hollywood, ahora los canales piden servicios como los de Bajocámara, una compañía de efectos especiales dirigida por el italiano Gabriele Porta, quien trabajó con Martin Scorsese y Mel Gibson y recientemente ayudó con las explosiones y los asesinatos del Cartel de los sapos. Tal despliegue tecnológico implica costos, pero los productores están dispuestos a invertir millones porque para ellos la calidad es sinónimo de rating.

Así mismo, en la producción de un reality se pueden usar hasta 12 cámaras con diferentes tipos de lentes, y el terreno está allanado para la producción en alta definición, que todavía no se puede transmitir en Colombia. Hoy los procesos son más eficientes, la edición se hace casi en tiempo real y la preparación de los técnicos ha crecido a la par que las producciones. "Antes los camarógrafos solo tenían una estética de telenovela, así que los hemos ido entrenando para que se adapten a otros formatos", explica Gaviria. En la actualidad incluso deben ser bilingües para aportar a la internacionalización de las producciones.

Adicionalmente, tras el fenómeno de Betty, la fea, vendida a más de 80 países, Colombia ganó fama mundial por sus telenovelas. El beneplácito internacional motivó nuevas apuestas en el exterior, como fue la creación, en 2003, de Caracol Internacional y TV Colombia, de RCN, que llegan a través de televisión paga por cable y satélite a 25 países. Ambos transmiten series, telenovelas, magazines y noticias las 24 horas del día, y cada uno calcula que llega a unos cinco millones de hogares fuera de Colombia.

Además, la sofisticación tecnológica, los costos relativamente bajos y la cercanía a Estados Unidos fueron una invitación para que extranjeros produjeran en Colombia. "Nos convertimos en una excelente maquila -asegura el analista de televisión Ómar Rincón-. Le podemos hacer televisión más barata a todo el mundo y nos hemos vuelto eficientes, industriales y creativos". Ahora bien, el precio de la 'primiparada' fue alto: como afirma Rincón, entre 2002 y 2004, en el intento de "ser ciudadanos del mundo", los productores colombianos no vendieron ni acá ni allá. Fue necesario esperar hasta 2005 y 2006 para comenzar a ver 'vacas gordas'.

Por fuera de los canales privados, pero dentro de la dinámica de mejoramiento generalizado de la producción colombiana, un buen ejemplo es la serie Tiempo final, la primera creación de ficción hecha en América Latina por un canal de cable básico regional -Fox-.

La serie es transmitida desde 2007 en un horario de altas audiencias, con tanto éxito que la compañía no solo decidió hacer una segunda temporada, sino que se animó a grabar Mental, una serie en inglés que gira en torno a un hospital y que ha traído al país a directores y reconocidos actores de Estados Unidos para hacer los 13 capítulos iniciales.

Emiliano Calemzuk, presidente de Fox Television Studios, asegura que en Colombia es posible reducir los costos en un 60 por ciento sin renunciar a la calidad original. Una cifra muy atractiva para la productora internacional, que apuesta por primera vez a grabar este tipo de programas por fuera de Hollywood.

Vacíos por llenar

La industrialización de la televisión en Colombia ha dejado, sin embargo, algunos damnificados. El más prominente: la diversidad. "Me queda la nostalgia de haber pasado de 24 programadoras con ideas de país distintas a dos con propuestas demasiado similares", asegura Ómar Rincón. Por otra parte, no son pocos los analistas que consideran que el "duopolio" ha propiciado cierta falta de respeto con los espectadores, que tienen que soportar inesperados cambios de horarios por culpa de los bandazos del raiting. "Y no pasa nada porque, por mal que le vaya a un canal privado, le queda el consuelo de ser subcampeón", añade Rincón.

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