El director canadiense reaparece en Colombia con su última cinta. CAMBIO habló con él.
CRONENBERG es considerado por el cine de culto como uno de los grandes. Tiene a su haber una de las carreras más exitosas y controvertidas del cine moderno y, como uno de los principales exponentes de lo que se ha llamado "horror corporal", sostiene que sus películas deberían verse desde el punto de vista de la enfermedad. Llenas de historias que exploran el lado oscuro del ser humano y los miedos ante la transformación del cuerpo y la infección, sus obras mezclan lo psicológico con lo físico en tramas que giran alrededor del sexo, las enfermedades, el poder mental y la ciencia-ficción.
De familia judía, nació en Toronto en 1943 y desde su infancia mostró interés por la ciencia y la literatura (William Burroughs, Vladimir Nabokov y Henry Miller, son sus autores favoritos). Empezó su carrera haciendo cortometrajes, siguió con películas experimentales como Shivers (1975) y tras un par de filmes de terror que fueron muy bien recibidos, llegaron los éxitos que empezaron a proyectarlo internacionalmente: Scanners (1980), Videodrome (1982), La zona muerta (1983), La mosca (1986) e Inseparables (1988), entre otras. En 1996, presentó en Cannes a Crash, y luego su carrera siguió con películas como eXistenZ (1998), Camera (2000) Spider (2002) y Una historia de violencia (2005), que rompe su tradición de acudir a elementos fantásticos o de terror para tocar fibras emocionales.
En esta misma línea se inscribe su más reciente filme, Promesas peligrosas (2007), con Viggo Mortensen como protagonista. Una historia de violencia, crimen y muerte que se desata cuando una enfermera, sin quererlo, acaba metida en asuntos de la mafia rusa en Londres. CAMBIO habló con Cronenberg sobre esta cinta que será estrenada a mediados de julio en el país.
CAMBIO: Viggo Mortensen fue protagonista de Una historia de violencia y ahora repite con Promesas peligrosas, ¿cómo ha sido su trabajo con él?
DAVID CRONENBERG: Cuando trabajé con Viggo en Una historia de violencia, me di cuenta de su gran potencialidad. Es capaz de transformar sus facciones e intuyo que es porque habla varios idiomas -danés, alemán y español- y porque vivió en Argentina. Estaba convencido de que podía lograr el acento ruso al hablar en inglés y así fue. Pero sobre todo fue increíble su aporte al personaje, que se caracteriza porque tiene un tatuaje. Él hizo una investigación sobre la subcultura del tatuaje en las prisiones rusas, donde esas marcas en la piel representan la hoja de vida del mafioso, y además leyó un par de libros y vio el documental La marca de Caín, que llevaron a cambiar algunas partes del guión.
¿Tuvo que hacer mucha investigación sobre la mafia rusa en Londres? ¿Tuvo la oportunidad de reunirse o hablar con un mafioso?
No. La mayoría de mi trabajo de investigación consistió en ver documentales y leer libros, como Los desposeídos de Dostoievsky y Empresarios violentos, sobre el uso de la fuerza en la Rusia capitalista, que resultó un texto sociológico muy seco. Pero Viggo sí tuvo contactos con ex criminales rusos porque quería estar seguro sobre la jerga y los tatuajes que usan, entre otras cosas. Además, usamos muchos extras rusos que trabajan como choferes o guardaespaldas, que usan trajes de Armani y manejan autos lujosos, y que fue como una especie de consulta subliminal sobre los detalles.
¿Por qué siempre la violencia como tema central de sus películas? ¿Siempre tiene justificación?
Muchas veces, pero eso no quiere decir que crea que es algo placentero de ver o sentir. Pero cuando matan gente, algo que quiero mostrar en la película, ese factor es, precisamente, la existencia humana. No creo en la vida después de la muerte. Por eso el asesinato de una persona, es un acto de absoluta destrucción. Uno no va a ninguna parte ni hay un reciclaje kármico. Esa es mi filosofía y por eso tomo muy en serio la violencia, como un acto de destrucción del cuerpo humano. En mis películas quiero ser real en ese sentido, no abstracto.
Usted ha ganado varios premios, los más recientes en los festivales de Toronto y Hamburgo por Promesas peligrosas. ¿Qué tan importantes son los premios?
Para ser sincero es como una salsa en un plato. No es la comida esencial, pero efectivamente es agradable poderla saborear, más cuando proviene de gente que sabe y entiende el cine. Pero por otro lado, uno no hace filmes para ganar premios. Pienso que uno es un tonto si cree que se hace algo con tal de llegar a ganarse algo. Lo que uno quiere es audiencia. Que haya una colaboración con la audiencia y que luego de esa conexión haya un reconocimiento, eso es otra cosa.
POR MARIO AMAYA, TORONTO
BOTONES DE MUESTRA
- STEREO (1969): Sobre un experimento quirúrgico para incrementar los poderes telepáticos de unos hombres.
- CRIMES OF THE FUTURE (1970): Un dermatólogo demente extermina a las mujeres con cosméticos letales.
- SHIVERS (1975): Un doctor trabaja con parásitos para hacer trasplantes y hace una mezcla que produce efectos afrodisíacos y venéreos.
- SCANNERS (1980): Una historia sobre telépatas creados artificialmente y dotados de poderes paranormales, que luchan entre sí y terminan estallando las cabezas de sus víctimas.
- VIDEODROME (1982). Una historia sobre cómo el exceso de imágenes de sexo y violencia en un canal de cable clandestino transforma la mente de los televidentes.
- LA MOSCA (1986): Un experimento sobre desintegración y reintegración de la materia acaba en la metamorfosis del científico que lo realiza, en una mezcla de humano e insecto.
- INSEPARABLES (1988). Basada en la historia real de dos gemelos ginecólogos, cuya estrecha relación se ve alterada cuando una mujer se interpone entre los dos.
- CRASH (1996): Un accidente de automóvil lleva a una pareja a un mundo extraño y tortuoso en el que el sexo y la muerte se convierten en los protagonistas.
- SPIDER (2002). La historia de un esquizofrénico que muestra cómo el hombre puede cambiar el pasado según lo que quiera recordar.
- HISTORIA DE VIOLENCIA (2005). La vida feliz y tranquila de una familia se ve destrozada cuando el padre frustra un violento intento de robo en su restaurante.
- PROMESAS PELIGROSAS (2007)
POR MARIO AMAYA, TORONTO