Detrás de 'Persépolis' se esconde una ilustradora iraní con una especial sensibilidad

Leyendo Cien años de soledad descubrió que quería contar historias.

LA HISTORIA es la de Marjane Satrapi y aun así es universal. Es de la revolución islámica en Irán y aun así es universal. Y es universal porque es la historia de una niña que por cuenta de la política y la religión se vio obligada a abandonar el país donde nació, a hacerse adulta lejos de su familia, a refugiarse en la apatía. Persépolis, nominada este año al Oscar a mejor película animada, no toma el camino fácil del victimismo; mejor, recurre al humor (negro en la mayoría de los casos), aliado incondicional de la tragedia.

La obra autobiográfica de Marjane Satrapi, ilustradora iraní de 37 años radicada en Francia, no será recordada por sus cifras en taquilla (20 millones de dólares hasta ahora) ni por un elenco que incluye las voces de Catherine Deneuve, su hija Chiara Mastroianni y Sean Penn e Iggy Pop en su versión en inglés. Será recordada por la simpleza de sus trazos blanco y negro, por su tono inocente, por la sensación que deja acerca de que los iraníes son las primeras víctimas del fundamentalismo y, sobre todo, por la sinceridad y rigurosidad de su protagonista al dibujar su vida. Quizás por eso Marjane lloró desconsolada, junto al equipo de producción, el día del estreno de Persépolis en un teatro en los Campos Elíseos en París.

Su pretensión, según contó en una entrevista a la revista L'Express, es narrar historias como lo hace Gabriel García Márquez. "¿Puedo ser pretenciosa cinco minutos?... Cuando leí Cien años de soledad, dibujé la cabeza de todos los personajes e hice un árbol genealógico para situarme en la narración. Eso fue lo que me hizo querer contar en un cómic el mismo tipo de historias, pero situadas en Irán. El resultado, sin duda, no será tan bueno como la novela pero intento acercarme al máximo".

Sus novelas están escritas en formato de tira cómica, todas en blanco y negro. Y en lugar del realismo mágico de su ídolo literario, ella explora el realismo estilizado, estilo que resulta muy propio. Con Persépolis no buscaba emitir juicios políticos sino mostrar que en su país natal los adolescentes también oyen rock, se enamoran y compran, así sea en el mercado negro, música y películas. (Así hacía ella y así hacen ahora otros con su película, cosa que la divierte). Y, por supuesto, quiere mostrar también que sus compatriotas no son todos locos de Dios. "Si hay que dividir el mundo sería entre los imbéciles y los que no lo son".

En su versión escrita, Persépolis ha vendido más de un millón de ejemplares. Y no es su única obra. Su más reciente novela gráfica, Pollo con ciruelas, cuenta la última semana de vida de Nasser Ali Khan, un tío músico de su mamá que se echó a morir, luego de una fuerte depresión, en Teherán en noviembre de 1958. Siempre el tinte autobiográfico, tinte cinematográfico.

En esa novela, que no demora en convertirse en película, las tetas de Sofia Loren tienen un papel protagónico en la historia. "Para mí Sofia Loren es la mujer más hermosa de todo el mundo. Nada en ella es normal. Tiene una nariz que no es normal, una boca que no es normal, unos ojos que no son normales. Sus tetas son tan grandes que uno no las puede siquiera imaginar. Tengo la sensación que si Dios me hizo en dos segundos, se demoró dos años en Sofia Loren. Para mí ella es el símbolo de belleza y placer".

El placer es fundamental en Pollo con ciruelas, la obra preferida de Marjane: sintió un alivio al escribir en primera persona como un hombre. Su autora considera que es la falta de placer en las personas lo que genera frustraciones y violencia. Por eso, precisamente, el otro gran protagonista es el cigarrillo. "Los cigarrillos son alimento para el alma. Cuando estás fumando te ves respirar, ves tu alma salir de tu cuerpo y entrar...". Ella, ni en carne y hueso ni en dibujo, apaga el suyo.

25 DE ABRIL es la fecha del estreno de la película en Colombia.

LA REAL MARJANE

Marjane Satrapi es bisnieta de Nasir al-Din Sha, rey de Persia de 1848 a 1896, cuando fue asesinado. El Sha tenía ideas reformistas, tomaba fotos y llevaba un diario. Tenía también 90 esposas. "Los reyes de la dinastía Qajar tenían cientos de esposas. Hacían miles de niños. Si multiplicas esos niños por generación tienes de 10.000 a 15.000 príncipes y princesas. No hay nada muy especial en eso", dijo la autora de Persépolis sobre su condición "real".

LOS LIBROS  DE SATRAPI

- Persépolis (1-4)
- Sagesses et malices de la Perse
- Les monstres n'aiment pas la lune
- Ulysse au pays des fous
- Adjar
- Broderies
- Poulet aux prunes
- Le Soupir

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