Dúo dinámico

Robert Plant y Alison Krauss

ALGUNAS VECES la industria discográfica recurre a los duetos para acercar a un artista a otros públicos, otras veces para buscar salvar la carrera de alguna estrella en decadencia. Por eso no es raro que frente a estos discos haya algo de prevención, temiendo que sean más el resultado de una estrategia publicitaria que una obra artística sólida. En el caso de Raising Sand, la más reciente producción discográfica de Robert Plant y Alison Krauss, todo lo orquestado resulta una más que satisfactoria sorpresa sonora.

Estos dos músicos no parecían predestinados a trabajar juntos, y no sólo por la diferencia generacional. A ellos los separaban los aparentes mares que ponen al rock y al bluegrass en las antípodas del espectro musical. Y sin embargo, fue la música sureña la que los unió, materializada en el concierto homenaje a Huddie Ledbetter, más conocido como Leadbelly, una de las figuras más notorias de la música popular estadounidense de comienzos del siglo XX.

La dama de Illinois, violinista excelsa, causó admiración en Plant, quien de inmediato pensó en ella como socia para un proyecto que venía dando vueltas en su mente: un tributo al blues, uno de los géneros que más influyó a Led Zeppelin. Un par de meses después aparece en escena el otro personaje principal de este álbum, el productor T-Bone Burnett, quien se toma muy en serio su papel en Raising Sand, al escoger los músicos que acompañarían a Plant y Krauss así como el repertorio de esta grabación, que incluye composiciones de Sam Phillips, Tom Waits, Townes VanZandt y Gene Clark.

En Raising Sand, Robert Plant y Alison Krauss emprenden juntos un viaje por terrenos que les son, de alguna forma, desconocidos. Y guiados por Burnett van atravesando un paisaje aparentemente yermo, que con sutileza nos dibuja la esencia del sur de EE.UU., una tierra colmada de dolores, desigualdades e indiferencias. Una tierra prolífica, diversa y mágica, con la que mucha de la música actual tiene una deuda.

La dupla se entregó al disco con una encomiable dedicación, y ambos se salieron de sus esquemas para entregar sus voces y saberes a 13 bellas canciones. Así, Plant deja el histrionismo para mostrarse dulce, calmado y maduro, mientras Krauss demuestra que su voz es tan potente y bella como su violín.

Raising Sand es una de esas joyas sonoras que aparecen de vez en cuando, uno de esos álbumes capaces de atravesar las décadas manteniéndose intactos, fieles a su destino.  

POR CARLOS ALBERTO HEREDIA GALINDO

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