Por cuenta de Amy Winehouse, Heath Ledger y Britney Spears, el tema de las adicciones ha dado hasta para un 'reality'.
LAS MUERTES DE HEATH LEDGER y Brad Renfro supuestamente por una "sobredosis accidental" y el estado decadente de Britney Spears y Amy Winehouse, han creado un ambiente de auténtica angustia entre sus colegas y han disparado la oferta de lujosos centros de rehabilitación.
Pero no sólo eso, ya existe un reality destinado a "salvar" a ex estrellas en desgracia. Se llama Celebrity Rehab, salió al aire hace pocas semanas en VH1 y le sobran enemigos. El farandulero Dr. Drew -el mismo de Sexo al desnudo que se transmite por el canal Discovery Home & Health- con su pinta de galán, trata de sacar del hoyo a personajes como Daniel Baldwin, Chyna, Jeff Conaway y Brigitte Nielsen, la ex esposa de Sylvester Stallone. Los participantes son filmados durante el proceso de desintoxicación y por eso se presencian llantos, momentos de descontrol y angustia, convulsiones, recaídas... En fin, todo lo que produce el llamado síndrome de abstinencia.
El doctor Drew Pinsky no está solo en la lista de los que sacan partido de las miserias ajenas. Phil McGraw, el doctor más famoso de la televisión estadounidense y quien se embolsilla cerca de 30 millones de dólares al año "ayudando" a los demás al aire, se filtró a comienzos de este año en el centro médico Cedars-Sinai de Los Angeles y visitó a una famosa paciente recién admitida de urgencia: Britney Spears. Luego, en abierta violación de la privacidad de la cantante y de la ética profesional, dio una rueda de prensa, emitió un comunicado sobre la salud mental de la princesita perturbada y anunció un programa sobre ella y una "intervención". Todo por el rating. El programa nunca salió al aire.
Britney Spears escogió para ser tratada un centro médico tradicional. Otros famosos prefieren lugares especializados en adicciones, ojalá con lujos propios de un hotel cinco estrellas. Es el caso de Kirsten Dunst, la última actriz en ingresar a un centro de rehabilitación, según algunos motivada y asustada por lo ocurrido a Heath Ledger.
La actriz de Entrevista con el vampiro, Spider-Man y María Antonieta, luego de una semana de fiesta ininterrumpida en el Festival de Sundance, decidió quedarse allí, en Utah, en el exclusivo Cirque Lodge, el lugar de moda por la vista, los paseos a caballo, el jacuzzi privado, las masajistas, la buena comida, la comodidad... y en cuyos registros también aparecen los nombres de Lindsay Lohan, Mary-Kate Olsen, Richie Sambora y Eva Mendes, quien salió luego de un par de semanas de "retiro".
Pero en California, cerca de donde viven la mayoría de los pacientes, hay tres instituciones con todos los lujos de Cirque Lodge: Wonderland, Passages y Promises, que han albergado a otros famosos, entre ellos Ben Affleck y Robert Downey Jr.
Un vistazo rápido por los titulares del año indica que cada día alguna celebridad empieza, abandona, pide a gritos un tratamiento o demuestra que ya se le hizo tarde. Es el caso de Brad Renfro, el niño de la película El cliente, que sencillamente no sobrevivió a una noche de rumba en Los Ángeles, como le ocurrió hace 15 años a la gran promesa del cine River Phoenix.
Con la muerte de Phoenix en 1993, las adicciones y la rehabilitación de la juventud de Hollywood fueron discutidas públicamente. Lo mismo que está pasando ahora por cuenta, sobre todo, de Amy Winehouse, cuando el tema se ha apoderado de nuevo de los titulares de los medios de comunicación. Y es que la cantante británica escribió una canción, premiada en los Grammy como la mejor del año, en la que rechaza en forma tajante la rehabilitación, aunque hoy está en un programa para adictos.
Pero el hecho de que el tema de la rehabilitación éste hoy a flor de piel tiene sus más y sus menos. La revista In Touch, por ejemplo, considera que para una estrella aceptar su adicción y buscar ayuda no solo no le cierra puertas, sino que puede convertirse en un impulso a su carrera, en una especie de renacer profesional. El mejor ejemplo de esto es la modelo Kate Moss quien, luego de esnifar cinco líneas de cocaína frente a una cámara de video, se convirtió en la chica Dior.
Es como si fuera un "accesorio" de moda. El peligro es que se convierta en una epidemia aceptada y celebrada, como lo fue en los tiempos de Jimi Hendrix, Janis Joplin y Jim Morrison. Una visión aterradora pero cierta. Por algo Natalie Cole, quien fue drogadicta, sostiene que el cubrimiento mediático envía un mensaje equivocado a la juventud.
Es evidente que los artistas empiezan a sentirse cómodos aceptando la droga en sus vidas. Hacerlo, después de todo, les garantiza una portada. El problema es que ocultan la parte triste y oscura, el sufrimiento y la pérdida implícitas en el proceso adicción-rehabilitación, y se dedican más bien a contar los días en la clínica de rehabilitación, como si se tratara de un spa... Y lo grave es que muchas veces lo es porque vuelven y caen, y regresan al centro de rehabilitación como quien se toma unos días de vacaciones.
CASOS DE CASOS
- Drew Barrymore, luego de grabar E.T. y antes de cumplir 13 años, se volvió alcohólica y adicta a la cocaína, e ingresó a una clínica de rehabilitación.
- Mel Gibson, el hombre de la imagen perfecta, sorprendió al mundo del espectáculo hace un año y medio cuando decidió tratar con profesionales su problema con el alcohol.
- Jean Claude Van Damme, Robbie Williams, Pete Doherty, Paris Hilton, David Hasselhoff y Whitney Houston son visitantes frecuentes a los centros de rehabilitación.
- Isaiah Washington, de Grey's Anatomy, entró a tratamiento luego de hacer un comentario homofóbico que le costó su puesto en la serie. Culpar a una adicción por los errores cometidos es una técnica de políticos y personas del jet set como Donald Trump.
- El Centro Betty Ford, creado en 1982 por la primera dama que se rehabilitó de un problema de alcoholismo, era llamado el rehab de las estrellas. Jerry Lee Lewis y Anna Nicole Smith fueron pacientes del lugar.