Haga sus vaticinios sobre los Premios Oscar

El 24 de febrero, en la noche, se llevará a cabo la ceremonia.

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Por Fernando Gómez Garzón

TODOS LOS AÑOS, por esta época, cientos de comentaristas de cine del mundo entero dan sus vaticinios sobre lo que sucederá en la entrega de los premios Oscar, que en 2008 llegan a su edición número 80. No dicen, ni siquiera, cuáles son sus películas, actores y directores preferidos; no dicen por quién votarían ellos, sino cómo esperan que se comporte el jurado dependiendo de una serie de variables que los críticos se jactan de saber detectar y que, según ellos, es infalible.

Cuando aciertan, sacan pecho de su sabiduría, y cuando no coinciden, toman el camino tangente por una salida francamente olímpica: "Nadie lo esperaba, señores, fue la gran sorpresa de la noche". Pero es lo de menos. Al fin y al cabo todo el mundo lleva oculta un alma de adivinador. Y nunca sale tanto a la luz como en los premios Óscar. 

En esta ocasión, como en todas, la cosa está más difícil que de costumbre. Quizás los únicos favoritos son Daniel Day-Lewis en la categoría de mejor actor principal, y Javier Bardem en la categoría de mejor actor de reparto. De resto, nada está muy claro.

Cinco películas muy disímiles compiten por el premio mayor: una historia de codicia y rencor alrededor del nacimiento de la industria petrolera en Estados Unidos (Petróleo sangriento); un relato en el desierto sobre carteles de la droga (Sin lugar para los débiles); un error infantil que nunca alcanza a enmendarse (Expiación); una adolescente embarazada que no sabe muy bien qué hacer con el hijo que viene en camino (Juno); y la redención de un abogado encargado de realizar el trabajo sucio en una compañía multimillonaria (Michael Clayton). 

La prensa especializada ha vaticinado un duelo de titanes entre Petróleo sangriento y Sin lugar para los débiles, cada una con ocho candidaturas. Están enfrentadas en película, dirección, guión adaptado, fotografía y edición de sonido, pero la guerra, sin duda, se librará en las categorías de película, dirección y guión adaptado. Michael Clayton y Expiación tienen ambas siete nominaciones; y Juno, cuatro, aunque todas importantísimas: película, guión original, dirección y actriz principal. El caso de Juno es el más sorprendente. Se trata de una película de bajo presupuesto (costó poco más de siete millones de dólares) que ha sido un fenómeno en la taquilla con 110 millones de dólares recaudados. Será, de lejos, la cenicienta de la ceremonia.

En cuanto a Expiación, es al menos sorprendente que su director Joe Write, cuyo talento fue el artífice de la candidatura de la cinta, haya quedado por fuera de la baraja de directores. En su reemplazo se coló Julian Schnabel, por La escafandra y la mariposa, filme que completa cuatro candidaturas, incluida la de guión adaptado. Sin embargo, los rumores apuntan a que sean los hermanos Cohen los que se lleven la estatuilla, entre otras cosas por andar rondando el trofeo desde hace rato.

A pesar de ser ignorada en las otras categorías principales, La vida en rosa, de Olivier Dahan, logró lo que los espectadores esperaban: la nominación de Marion Cotillard como mejor actriz. Su conmovedora interpretación de Edith Piaff la dan como la favorita del público, aunque es muy posible que en su camino se interponga la veterana Julie Christie, por su trabajo de una señora con alzhéimer en Away from Her. La decisión será muy difícil si se tiene en cuenta que la academia adora los papeles de enfermos, pero también las imitaciones. Sin ir más lejos, el año pasado los premios de mejor actor y mejor actriz se los llevaron Forrest Whitaker, por su interpretación de Idi Amín en El último rey de Escocia, y Helen Mirren, por su papel de la reina Isabel en La Reina.

Dicen que la hermosa Keira Knightley entró en cólera por no haber sido candidatizada como mejor actriz por Expiación, algo que sí logró su compañera Saoirse Ronan en la categoría de actriz de reparto. Ronan es fundamental para que el primer acto de la película sea una obra de arte, y quizás por ello merezca el premio. Pero hay competidoras durísimas a su lado, entre ellas Tilda Swinton, por Michael Clayton, y Cate Blanchet por su papel de Bob Dylan en I'm Not There. Blanchet, a propósito, compite en la categoría de actriz principal por su interpretación de la reina Isabel en Elizabeth: la edad de oro, un papel que ya le había hecho merecedora de una candidatura en 1999 por Elizabeth; reina virgen, bajo la batuta del mismo director: Shekhar Kapur.

Con todo, este año la pelea está demasiado reñida como para pensar en que una sola barra con los mejor de los premios. Lo más probable es que sean repartidos. Lo cierto es que de nuevo, rueda la bola de los óscares, y de nuevo, una multitud de cinéfilos afilan sus lápices para jugar a adivinar el gusto del jurado en la ceremonia del próximo domingo. De hecho, CAMBIO ha invitado a sus lectores a participar en este pequeño divertimento de votación, en su página web, en las categorías principales. 

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