Amy Winehouse finalmente fue reconocida por su talento musical

"ELLOS ME QUIEREN rehabilitar y yo les digo no, no, no". Con esta frase se inicia la canción Rehab del disco Back to black de Amy Winehouse, la cantante más importante de la música pop actualmente, no sólo por su genial trabajo discográfico, su extraño look sesentero y el parecido de su voz con la de Aretha Franklin. Su crónico problema con las drogas y el alcohol, la tienen en la mira. Hoy, finalmente, es reconocida por su talento musical.

Para la joven inglesa no había límites y no aceptaba su problema, por lo menos hasta agosto del año pasado cuando tuvo que ser recluida en un hospital de Londres. Desde su salida del centro de rehabilitación en septiembre, la acechan los paparazzi y es portada de todos los periódicos ingleses. Su caótica relación matrimonial con Blake Fielder acapara más atención de la que tuvo Sid Vicious de los Sex Pistols y su compañera Nancy Spungen a finales de los 70. 

Un mal indicio para la Winehouse, quien debe ser noticia por su ecléctico y magnifico disco que revivió el soul de los 60. Ella cambió la temática de las artistas pop y conquistó con facilidad lo que nunca en la historia de la música logró una mujer inglesa: El top 10 de Billboard. Esto tiene un gran significado porque le abrió las puertas del mercado de EE.UU. y sus sencillos tienen alta rotación en las emisoras del mundo. En términos de exposición musical es el resultado perfecto  para todo artista,  explicación de sus seis nominaciones al Grammy.

Su amor por el jazz y el soul lo heredó de sus tíos, pero también de oír discos de Ella Fitzgerald y Dinah Washington. Aunque creció al son del brit pop y artistas femeninas como TLC, Salnt N Pepa y Madonna, el espíritu de los 60 pudo más. Antes de dedicarse a la música, intentó estudiar, fallidamente, teatro. Hace 10 años entendió que lo suyo era cantar y conquistar audiencias. Mucho tuvo que ver en su decisión la formación que recibió en el Brit School de Croydon, semillero de otras promesas de la música como Adele y Leona Lewis.

Los cinco Grammy que conquistó el domingo pasado y la opción de cantar la canción de la próxima película de James Bond deben ser alicientes para dejar su adicción a la droga. Pero por ahora es noticia -por lo que un artista siempre debe serlo- gracias a un disco perfectamente producido por Marck Ronson, que refleja en sus letras pasión y anhelo por entender lo caótico que resultan las relaciones humanas.

Por JACOBO CELNIK 

Publicidad
Enlaces de texo