SU HISTORIA lo tiene todo y lo tiene en exceso: poder, dinero, droga, mujeres, crímenes, capturas, fugas, zoológico propio y muerte aparatosa. Pablo Escobar resulta entonces irresistible para la industria del entretenimiento. Y, según The New York Times, "se está tomando Hollywood como un vendaval".
El comentario responde a la guerra entre dos grandes del cine que anunciaron producciones sobre la vida del capo para este año. Oliver Stone, desprestigiado en Colombia por sus declaraciones a favor de las Farc, está detrás de Escobar, una película basada en el libro Mi hermano Pablo de Roberto Escobar, protagonizada por Edgar Ramírez y dirigida por Antoine Fuqua (Día de entrenamiento).
En la otra esquina está nada menos que Javier Bardem, uno de los actores más cotizados del momento, quien caracterizará al jefe de cartel de Medellín en sus últimos días, en Killing Pablo, inspirada en el bestseller del mismo nombre, y en cuyo elenco también figura Christian Bale -el último Batman y protagonista de American Psycho-.
Los anuncios hollywoodenses coincidieron con el estreno en Colombia de 'Escobar, ¿ángel o demonio?', un documental presentado en festivales internacionales, dirigido por Jorge Granier Phelps, que reconstruye la vida de El patrón a partir de testimonios de ex presidentes, periodistas, militares y antiguos empleados del criminal, considerado en su momento como uno de los hombres más ricos del mundo, según Forbes.
Guardadas las proporciones, la fiebre de Escobar se parece a la que produjeron hampones como Al Capone: entra en el cine y hace bestsellers, pasa por camisetas estampadas con su foto y pinturas de Fernando Botero, y llega hasta los juegos de video: Escobar International Airport es el nombre del terminal aéreo de Vice City (ciudad del Vicio), donde se desarrolla Grand Theft Auto. Las series de televisión no se escapan: Entourage (HBO), que recrea el mundo de la farándula, gira en parte alrededor de Medellín, una cinta en la que el protagonista, un actor en ascenso, logra supuestamente su sueño profesional: convertirse en Pablo Escobar.
En Nip/Tuck el personaje que trafica droga en las tetas de jóvenes mujeres, a las que le promete una carrera en el modelaje, fue bautizado Escobar. Y así... La lista es larga. Las alusiones en la música son tan frecuentes como en el cine y la televisión. La banda mexicana 'Los tigres del Norte' canta sobre las donaciones de Escobar a los pobres; los serbios de Deca Losih Muzicara lamentaron su muerte con una canción y la banda de punk Underminded tienen una titulada Pablo Escobar's Secret Stash.
Y cómo no mencionar los corridos prohibidos: "Disfrazado de guardián el hombre emprendió la huida / ¿Qué sabe usted de la coca?, le iban a preguntar / Él conocía las claves secretas de la prisión / siempre manejó las llaves de puertas y de portón". Una escena que ocurrió en La Catedral (Envigado) y que Hollywood va a reproducir, con toda su parafernalia, más de 15 años después.
UN SOPLO GRINGO
Blow (2001), una cinta sobre el narcotraficante George Jung, interpretado por Johnny Depp, es una especie de antecedente a las películas sobre Pablo Escobar que se aproximan.
La misión de Boston George dentro de la logística del tráfico de drogas, era inundar EE.UU. con cocaína del Cartel de Medellín en los 70 y comienzos de los 80. Carlos Ledher fue el enlace de Jung con Colombia y quien le presentó a Escobar, interpretado entonces por Cliff Curtis.