Julio 14 de 2007

Loco amor

Cita a ciegas, es el nuevo montaje del Teatro Nacional, que explora la desesperanza y las contradicciones del corazón.

EL CIEGO (HUMBERTO DORADO) sale lentamente al escenario con su bastón y se sienta como de costumbre en una banca, a esperar a que pasen los minutos de una plácida mañana de primavera.

De repente pasa un ejecutivo (Rodrigo Trujillo), mira el reloj, se detiene, observa al hombreque está sentado y lo envidia porque cree que no tiene que tomar decisiones. Se sienta y lentamente intenta entablar una conversación con el ciego, al que reconoce -por las fotos que ha visto en las revistas- como un famoso escritor, mientras éste se pregunta qué será lo que está pasando a su alrededor.

Sin darse cuenta, el ejecutivo vive una especie de catarsis, manda al demonio la importante cita de las 11 y le confiesa al viejo que su vida ha sufrido un giro, que está perdidamente enamorado de una jovencita, de una escultora, a pesar de que ha tenido una buena vida junto a su esposa. Por ello, no le inquieta gastarse en una horrorosa pintura que la artista le recomienda los ahorros del viaje a Europa con el que habían soñado los esposos hacía años. A su turno, el viejo le cuenta al ejecutivo que también perdió la oportunidad de vivir la gran experiencia de amor de su vida al dejar pasar en la estación del metro en París a esa joven con quien cruzó su mirada por un instante, pero a quien no se atrevió a detener. "Ahora, ya viejo y ciego, puede pasar a mi lado y yo no me daría cuenta", expresa.

Hasta aquí, Cita a ciegas, el nuevo montaje del Teatro Nacional dirigido por Nicolás Montero, podría ser un culebrón mexicano. Pero no hay tal. La historia, además, está tan bien contada, que las dos horas y media que dura la obra pasan livianas entre las mentiras, las confesiones, los desencuentros, los engaños y las absurdas casualidades que se van desenmarañando sin artificios escenográficos ni efectos especiales, y que dejan claro por qué por amor se puede perder la razón y tirarlo todo al traste.

Es fácil encontrar algo borgeano detrás de la pieza, porque la casualidad y el destino están presentes permanentemente, sin mencionar que el mismo protagonista podría ser el mismo Borges. Mario Diament, autor de la obra, lo sabe.

"Pensar en la existencia de otras dimensiones modifica nuestra noción de tiempo y espacio -contó en entrevista a Página 12-.  Estos planteos -si bien algunos los entiendo mejor que otros-, a veces, me hacen cuestionar la naturaleza de la existencia. Otros, afortunadamente, se convierten en obras de teatro. Porque la noción de vivir en un mundo que no se entiende es muy angustiante".

Por eso, el ciego, el único que tiene todas las piezas del rompecabezas, las verdades de unos y otros, prevé la tragedia y sabe que las cosas no podrán salir bien, pero eso sería contar demasiado.

La obra, que a pesar de no ser una comedia tiene muy buenos momentos de humor, cuenta con las excelentes actuaciones adicionales de Consuelo Luzardo, Helena Mallarino y Natalia Helo.

Teatro Nacional
Funciones:
Miércoles a viernes, a las 8:00 p.m.
Sábados, a las 5:00 p.m. y 8:20 p.m.
Precio de la boleta: 35.000 pesos

Ver Términos y Condiciones.

COPYRIGHT © 2007 CEET Prohibida su reproducción total o parcial, así como su traducción a cualquier idioma sin autorización escrita de su titular.