La dama de los siete velos

"LA DANZA ORIENTAL, que muy pocos conocen y comprenden realmente, no sólo encierra mucha profundidad y sabiduría, sino que produce enormes beneficios. No es mover las caderas, como muchos creen.

Las antiguas sacerdotisas egipcias, las diosas hindúes del Bhagavadghita, danzaban para iluminarse. La famosa danza de los siete velos era en realidad la danza de los siete chacras o centros de energía, los siete planos o estados de la mente, las siete caras del ego. En lenguaje cotidiano, sin tintes esotéricos, se refiere a los siete roles de la vida, los siete campos donde nos expresamos, sufrimos, luchamos, nos transformamos... Porque de lo que se trata finalmente es de escuchar en armonía todos los instrumentos de la orquesta de la vida y de equilibrar nuestros roles como madres, esposas, hijas, profesionales...

Este es el tiempo de las mujeres integrales que pueden florecer, reírse, ser exitosas, expresar su belleza y sensualidad y, al mismo tiempo, evolucionar con sabiduría y conciencia en todos sus papeles. Se trata de la mujer como centro de la familia y de la sociedad, que debe de estar centrada y en armonía para organizar esa pequeña patria que es su hogar. La danza contribuye a ese equilibrio, a evitar el caos, la enfermedad, el desajuste del núcleo familiar.

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