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El servicio doméstico, en general mal remunerado y con cifras bajas de afiliación a la seguridad social, es una de las vías de escape para las amas de casa antes dedicadas a los oficios del hogar, lo mismo que pensionados que se le miden a trabajar como jardineros, 'toderos' y hasta conductores en casas de familia. Este grupo, que aglutina a 714.000 personas, tuvo un crecimiento anual de 15,9 por ciento.
Los trabajadores por cuenta propia, nombre que da la equivocada sensación de una llamativa independencia laboral, son los reyes del rebusque y la informalidad. Cada día para ellos es una aventura y, como tal, plagada de incertidumbre respecto a la consecución de ingresos.
Ahí están los vendedores ambulantes de productos varios, los plomeros, los pintores de brocha gorda, los electricistas, el gerente-propietario y único dependiente de la tienda de su propiedad, los que manejan taxi, sea propio o ajeno, y los llamados calibradores, que son quienes les indican a los choferes del transporte público los minutos de diferencia que les lleva el competidor, entre otros.
Ellos son el 43,5 por ciento del total de ocupados, que equivale a 8,4 millones de trabajadores, y registraron un aumento de 15,1 por ciento en el último trimestre del año pasado frente al mismo lapso de 2008. A esas clasificaciones se suman la de los patronos y empleadores y la de los jornaleros o peones, que aumentaron 7,1 y 3,9 por ciento, respectivamente.
Las perspectivas laborales para este año no son nada halagüeñas, porque si bien han mejorado las estimaciones de crecimiento económico, esto no significa un enganche simultáneo de trabajadores.