Adiós a la comida barata

Las condiciones climáticas del país incidirán en el incremento de los precios de los alimentos. Foto: Archivo Cambio

Dos años consecutivos de comida barata no hay. Esa es una premisa que manejan los expertos en economía agrícola. Y así lo ha advertido la Sociedad de Agricultores de Colombia (SAC), que desde finales de 2009 alertó al Gobierno sobre lo que podría pasar en 2010 en materia de oferta de productos agropecuarios.

El presidente del gremio, Rafael Mejía, sostiene que el departamento económico de la SAC prevé para el año que comienza una inflación de 3,9 por ciento, mientras que en 2009 hubo deflación al ubicarse en -0,33 por ciento, tras varios trimestres de cifras por debajo de cero.

Es más, la junta directiva del Banco de la República también lo tiene contemplado. Esa es la razón por la que la meta de inflación de 2010 se ubica en un rango de entre 2 y 4 por ciento, para una media de 3 por ciento, es decir, un punto por encima del Índice de Precios al Consumidor (IPC),  registrado en 2009, el más bajo de los últimos 55 años.

 Y ¿de dónde salió que un año de comida a bajos precios no se repite? El argumento es claro. Cada vez que las cotizaciones de los productos agropecuarios disminuyen, como sucedió en 2009, muchos productores dejan de sembrar en el periodo siguiente, lo que hace que la oferta de alimentos y materias primas rurales se reduzca y la inflación del sector vuelva a subir. Eso sucedió con la mayoría de los cultivos el año pasado. Los productores fueron castigados con bajos precios y por eso se prevé que en 2010 se volteará la 'torta', es decir, que la comida no será tan barata. Pero este año tiene otro ingrediente en contra de la inflación de alimentos que ya ha sido reconocido como la principal amenaza del costo de vida en 2010: la sequía provocada por el fenómeno de 'El Niño', que ya empieza a sentirse en varias regiones del país y que se recrudecerá en los próximos meses.

Aunque el ministro de Agricultura, Andrés Darío Fernández, asegura que la producción será similar a la de un año atrás, es decir, unos 27 millones de toneladas, los gremios advierten que la baja rentabilidad del sector registrada en 2009, tiene desmotivados a los agricultores y que por esa razón se reducirán las siembras, al menos en el primer semestre.

Se estima, por ejemplo, que este año habrá unas 50.000 hectáreas menos de arroz y también habría descensos en la producción de papa y soya. Los analistas del sector consideran que el área sembrada caerá de 4,9 millones de hectáreas sembradas en 2009 a 4,8 millones este año.

Por ahora, es un hecho la reducción de la oferta de algunos alimentos, tales como papa y hortalizas de hoja, cuyos cultivos han sido afectados por las heladas. De acuerdo con el ministro Fernández, este fenómeno natural ha comenzado a causar daños en zonas productoras de la Sabana de Bogotá, Boyacá, Antioquia, Caldas, Cauca y Nariño.  El funcionario aclaró que aún no se conoce la magnitud de los efectos y que por tanto no es posible definir un plan concreto de ayudas. Fernández alertó también sobre los efectos negativos que la sequía está generando en la agricultura de la Costa Caribe y en las zonas que carecen de riego.

El Ministro sostiene que el apoyo inmediato es la reestructuración de los créditos para los cultivadores que ejecutaron sus proyectos con préstamos del Banco Agrario.

Pero es evidente que estas condiciones climáticas adversas podrían incidir en el incremento de los precios de los alimentos.

El Instituto de Hidrología, Meteorología y Estudios Ambientales (Ideam), ha reiterado en varias ocasiones que el fenómeno de 'El Niño' tendrá una incidencia moderada en el clima, pero advierte sobre los problemas que se podrían generar si la escasez de lluvias se extiende hasta abril próximo. En concepto del Gobierno, la sequía y la revaluación del peso son los factores de mayor riesgo en contra del agro este año, cuyo efecto sobre los ciudadanos es inmediato.

Por un lado, el descenso en la producción por efecto de la escasez de lluvias puede generar alzas de precios que se reflejarán de manera directa en el bolsillo de los consumidores, que verán disminuida su capacidad adquisitiva luego de haber recibido un ajuste salarial del 3,64 por ciento.

En el caso de la revaluación de la moneda, los cultivos de exportación, flores, banano, café, palma y azúcar, entre otros, disminuirán sus ingresos y despedirán personal para poder ser competitivos en el mercado.

Con este panorama, las proyecciones sobre los precios de los alimentos no pueden ser distintas a las de un incremento en 2010, pues las estadísticas del sector indican que "no hay rebajas que duren dos años ni agricultor que las resista".

El eterno debate

La baja inflación de alimentos registrada el año pasado (-0,33 por ciento) reabrió el eterno debate sobre el cuello de botella de la comercialización de productos agropecuarios en el país. Los productores acusan a los industriales de quedarse con la mayor tajada de las rebajas, pues mientras a los agricultores se les paga mucho menos por sus cosechas, esta disminución no se traslada en su totalidad a los consumidores.

Esta situación, que en el 2009 fue incluso tema de discusión en el Palacio de Nariño, también podría ser un factor que impulse la carestía en este rubro de la canasta familiar en el 2010. Los cultivadores dicen que cuando los precios de las cosechas suben, los comercializadores le aplican un porcentaje adicional a la hora de colocarlo al público, lo que hace que la inflación del sector sea aún más alta. El Ministro de Agricultura dice que el reto de su cartera para este año es encontrar el equilibrio entre la oferta y la demanda, es decir, entre la rentabilidad de los productores y bajos precios para los consumidores, fórmula que nadie ha podido descifrar.

Publicidad
cerrar