Diciembre 16 de 2009

2009: Pudo ser mucho peor

La recesión mundial afectó el crecimiento de la economía colombiana, las exportaciones y la generación de empleo.

Cuando ya finaliza el año 2009, el balance sobre el desempeño de la economía colombiana arroja una conclusión: el año que termina no será recordado como uno de los mejores, pero no cabe duda de que pudo haber sido mucho peor. Así, aunque los indicadores no arrojen al final las cifras más satisfactorias, y aunque la economía colombiana tal vez no crezca más de un 0,5 por ciento, en lugar de sentir pena deberíamos experimentar un alivio por haber atravesado esta dura época sin mostrar resultados peores.

Basta contemplar el panorama: de acuerdo con el FMI, se estima que, en 2009, el producto de la economía mundial caerá en un 1,1 por ciento. La caída en Estados Unidos será del 2,7 por ciento, y en la Unión Europea de un 4,2 por ciento. En general, el producto de las economías avanzadas decrecerá en un 3,4 por ciento. El volumen del comercio mundial caerá casi en un 12 por ciento, y el de importaciones de los países avanzados -los cuales son el mercado más atractivo para las exportaciones de los países emergentes- caerá en un 15 por ciento.  En América Latina también se contraerán las principales economías: Brasil en un 0,7 por ciento, Chile en un 1,7 por ciento, México en un 7,3 por ciento, y Ecuador en un 1 por ciento.

Como si este panorama mundial no fuese ya bastante desfavorable, Colombia sufrió de manera significativa en 2009 por causa del rumbo de los acontecimientos en Venezuela. En primer lugar, porque el Gobierno venezolano ha decidido adoptar medidas discriminatorias contra las exportaciones colombianas. Y en segundo lugar, por el notable deterioro de la situación interna del vecino país, cuya economía caerá en un 3 por ciento este año, y la inflación alcanzará posiblemente el 30 por ciento.

Dónde está el mérito

En virtud de todos estos hechos, sería necio desconocer que el haber logrado que la economía creciera y no cayera es de por sí un hecho meritorio, pues aunque ese crecimiento va a ser muy reducido -tal vez entre el 0,3 y el 0,5 por ciento-, nada tiene que ver con las cifras de contracción que hemos ya revisado, y que afectarán a muchos países del mundo. Colombia, es cierto, ha vivido en 2009 una recesión; este término se define como la ocurrencia consecutiva de contracción económica en al menos dos trimestres. Pero esa recesión no solo ha sido menos profunda que aquella que tenemos más cerca en la memoria -el horrendo año 1999-, sino que tampoco trajo consigo el cuadro general de crisis que se vivió en ese entonces, con desempleo cercano al 20 por ciento, crisis hipotecaria y graves dificultades en el sector financiero. Ahora bien: nada de esto significa que se hayan desvanecido todas las preocupaciones; ahora la atención debe concentrarse en cuán rápido logra recuperarse la economía, y de qué modo esa recuperación logra aliviar problemas como el del empleo.

El indicador de más brillo este año será el de inflación, el cual si acaso llegará al 4 por ciento, y se ubicará de manera muy cómoda dentro del rango de metas que había establecido el Banco de la República: así, se fortalecerá la confianza en que la autoridad monetaria puede poner los precios bajo control, y podremos tener bajas tasas de inflación en el largo plazo. El 2009 también traerá motivos de pena y de preocupación.

El primero de ellos es el desempleo: podrá terminar el año en más de un 12,5 por ciento, con tasas de informalidad que se acercan al 60 por ciento; pero, además, seguirá viva la angustia de saber que, ni siquiera cuando la economía crece -como en los años anteriores-, el desempleo logra reducirse a niveles aceptables.

Y el segundo motivo de pena será Venezuela, país al cual las exportaciones se han desplomado, sin que haya perspectivas de una mejoría. Es más: las autoridades venezolanas no desaprovechan oportunidad para reiterar su decisión de cerrar el comercio con Colombia, y aunque  empresarios nacionales, se han puesto en la tarea de buscar otros mercados, la sustitución no será tan rápida como para evitar este dolor. 

¿Cuáles son las razones que explican que, en medio de la crisis mundial, la economía colombiana haya evitado una caída profunda? En primer lugar, no puede ignorarse la recuperación de la confianza en el país, y la mejoría en el clima de inversión y de negocios que ha venido como consecuencia. Pero el mayor mérito tal vez corresponda a ciertos aspectos de nuestro marco institucional, los cuales garantizan que haya seriedad y prudencia en áreas cruciales de la economía. Es el caso de nuestro régimen monetario, cuya autoridad opera con un mandato inequívoco y específico de procurar la estabilidad de precios, y lo hace en un marco de independencia técnica y política que se mantiene incluso cuando ha sido objeto ocasional de asedio.

No puede olvidarse la buena situación de nuestro sector financiero, el cual opera también dentro de un marco de instituciones que, aunque puede sin duda mejorarse, ha contribuido a lograr que en medio de una crisis como esta -cuyo origen estuvo en el mundo de las finanzas- el sector financiero colombiano tenga indicadores patrimoniales sólidos. Hacia el futuro, urge una reflexión sobre el mercado laboral, y una intensa actividad que ayude a paliar el dolor que seguirá significando la reducción del comercio con Venezuela.

Andrés Mejía Vergnaud,
Instituto Libertad y Progreso

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