El domingo pasado cerca de 4.700 personas participaron en la carrera 'Corre por ellos', organizada por Unicef, a sabiendas de que parte del dinero de su inscripción estaría destinada a la infancia colombiana. Hace un mes, el turno fue para 16.000 mujeres que, a buen paso, recorrieron las principales vías de Bogotá, impulsadas por el coraje de luchar contra el cáncer de seno. En agosto fueron 45.000 las almas que disputaron la Media Maratón de Bogotá, la prueba atlética de calle más importante del país, generando también con su participación importantes recursos para la educación de cientos de niños desamparados.
Y cada año crece la lista de competencias masivas de atletismo, que además de incentivar la práctica del deporte, tienen un propósito social.
¿A qué se debe este nuevo fenómeno? Marta Santos, gerente general de Correcaminos, la compañía que organiza la Media Maratón desde hace diez años, explica que estas carreras masivas permiten sensibilizar a la gente frente a ciertos temas de carácter social. "Lo que se busca es que las ganas de hacer deporte hagan sinergia con los diferentes retos sociales que enfrenta la comunidad, como el medio ambiente, la educación infantil, el maltrato sexual o el cáncer de seno, para citar algunos casos", dice.
De igual manera opina Luis Gabriel Mojica, organizador de la carrera de Unicef. "La prueba del fin de semana era por la primera infancia, con el objetivo de que la gente entienda que entre los cero y los seis años es la edad indispensable para la nutrición, porque de lo contrario el bebé crecerá con problemas irreversibles en su cerebro. Queríamos que los participantes entendieran que los niños tienen que florecer en una cultura de paz y amor", apunta.
Con la carrera, Unicef recogió cerca de 150 millones de pesos, y estos fondos se entregarán a entidades certificadas como 'Instituciones Amigas de la Madre y la Infancia' (Iami), que lo que hacen es proteger y velar por las normas de lactancia materna sana.
En el caso de la 'Carrera de la mujer', la convocatoria invitaba a las mujeres para que cambien sus estilos de vida, los hábitos alimenticios y la manera de percibir la actividad física, con el fin de prevenir el cáncer de seno. Por esta razón parte del dinero de las inscripciones fue donado a la Liga Colombiana Contra el Cáncer, para permitir que mujeres de escasos recursos puedan realizarse exámenes diagnósticos, y así evitar muchas muertes al año.
De igual manera ocurre con la carrera Nike 10 K, que se disputa de manera simultánea en las principales capitales del mundo, y aunque su creación no fue impulsada con causas sociales, sus organizadores en Colombia han velado desde el año 2005 para que parte de los recursos tengan una orientación en este sentido. Este año se corrió en el mes de octubre y convocó a 10.000 atletas y parte del dinero recolectado se entregó a la Fundación 'Hablando con Julis', que creó un software que mejora las condiciones de aprendizaje de niños con dificultades orales y auditivas.
Ricardo Montañez, gerente de mercadeo de Nike Colombia, dice que la carrera siempre ha buscado un enfoque social. "Nuestro objetivo, a diferencia de otras carreras, no es recaudar fondos sino promover el deporte. Sin embargo, Nike quiere estar vinculado con las realidades de cada país, y por eso siempre han escogido una causa que vincule a niños o mujeres", explica. En los cuatro años de vigencia de esta competencia, la firma ha entregado cerca de 100 millones a estos programas sociales.
Aunque el auge del compromiso social de estas competencias deportivas es evidente, la gerente de Correcaminos explica que en el caso de la Media Maratón de Bogotá, el aporte va más allá de la entrega de un cheque a una fundación. "La competencia tiene un trasfondo, más importante que la donación a una causa social. Generamos empleos permanentes y buscamos la productividad de microempresas en la ciudad", argumenta Marta Santos, gerente de Correcaminos. Esta competencia tiene como referencia a las de Nueva York y Londres, donde las compañías que organizan buscan empresas pequeñas como proveedores de infraestructura.
La organización de la Media Maratón copió estos modelos y contrata a microempresas en Bogotá para que elaboren pendones, medallas, camisetas, kits, papelería, montaje de la página web, entre otros. Al año, Correcaminos emplea directamente a 3.200 personas y de manera indirecta otras 3.000. La organización de todo el evento tiene un costo cercano a los 4.000 millones de pesos. Anualmente se contratan 28 microempresas, y la empresa organizadora las apalanca para su crecimiento.
Estas competencias además de incentivar la práctica del deporte buscan despertar la sensibilidad del ser humano frente a temas ambientales, sociales y de convivencia. La responsabilidad social es un camino que está funcionando y se ha vuelto una tendencia empresarial, porque cada vez son más las empresas que elaboran políticas de responsabilidad social, con destinaciones importantes de recursos dentro de sus presupuestos.