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Los colombianos que están endeudados con los bancos podrían sacarle provecho a las bajas de tasas de interés ordenadas por el Banco de la República. Es más, muchos ya lo están haciendo. En las últimas semanas se ha vuelto común que los clientes del sistema financiero intenten renegociar sus préstamos antiguos para lograr una rebaja de intereses que les facilite pagar sus obligaciones de todo tipo: vivienda, consumo, comercial y de libre inversión o destinación.
Aunque los bancos afirman que la renegociación de deudas no se está haciendo en forma masiva, la realidad es que van en aumento. Por eso, algunos créditos nuevos no tendrán ningún impacto en favor de un aumento del consumo, sino que se destinarán a pagar préstamos viejos cuyas tasas de interés son más altas que las vigentes en la actualidad.
La idea es mejorar la disponibilidad de dinero que se tiene para cumplir con las obligaciones o, como lo que los expertos llaman, el flujo de caja.
El caso de la abogada Nubia Díaz ilustra las operaciones que algunos clientes viene haciendo con el fin de mejorar las condiciones de crédito. Ella logró que Bancolombia le aprobara un recorte en su tasa de interés de vivienda que vienen pagando desde el año pasado por su crédito en pesos. El interés original era de 16 por ciento y la entidad financiera se lo acaba de bajar a 14,5 por ciento. Dice que para el cambio de tasa, el banco le exigió firmar un otrosí en el contrato de crédito en donde básicamente le dicen que si incumple las nuevas condiciones, el crédito vuelve a tener la tasa anterior.
El hecho es que la cuota que pagaba antes de 1.300.000 pesos mensuales bajó en 160.000 pesos, lo que le ayuda a su bolsillo. "El ahorro lo veré a largo plazo porque en los 14 años que me faltan para cancelar la deuda me ahorraré 26 millones de pesos", dice.
Mauricio Suárez, director nacional de crédito hipotecario del Bbva, afirma que los clientes de los bancos se están acercando a solicitar cambios en las condiciones de los créditos y las entidades efectivamente las aplican, previo estudio de las condiciones. "La gente está arreglando sus flujos de caja y pide nuevas condiciones. Los bancos nos acercamos al cliente para mejorar su situación financiera", dice Suárez.
También en consumo
Ricardo Martínez es otro deudor de la banca, pero sus obligaciones las tiene con tarjetas de crédito y el 'credicheque' que es un préstamo de libre inversión del Citibank. Teniendo en cuenta que Ricardo es un deudor que no ha incurrido en mora en el pago de sus préstamos, hace dos semanas el banco le ofreció un nuevo crédito con el que podría prepagar las otras obligaciones vigentes con la misma entidad, que tenían una tasa de interés de 25,78 por ciento efectivo anual.
El nuevo préstamo se lo ofrecieron al 20,9 por ciento, es decir, casi cinco puntos por debajo de los anteriores. Sumadas las últimas tres cuotas, el cliente pagaba casi 1.200.000 pesos mensuales y ahora -con el préstamo nuevo- tendrá una cuota única de 780.000 pesos.
La reducción de tasas no se está haciendo de manera masiva en los bancos y los mayores beneficiados son los clientes cumplidos. No hay campañas de publicidad al respecto y son los asesores comerciales de las entidades los que contactan directamente a los usuarios para plantearles el cambio de crédito.
Hay instituciones financieras que quieren 'sonsacarse' a clientes de sus competidores, ofreciéndoles créditos más baratos y en mejores condiciones. Llaman incluso a trabajadores de la competencia para que tomen préstamos con intereses menores al del banco que los emplea.
No se trata de comprar cartera de otras entidades, sino de darle al cliente un nuevo crédito. Por eso, el desembolso no se le hace al otro banco, sino directamente al usuario para que este pague sus obligaciones con la competencia.
El negocio se hace incluso al interior de una misma institución. Como le sucedió a Ricardo Martínez*, el mismo banco donde tiene sus tarjetas de crédito le ofreció un préstamo nuevo para pagar los 'plásticos' vigentes con esa misma entidad. Como dijo una asesora comercial de una entidad que tiene una estrategia fuerte en esa materia: "Hay una verdadera guerra del centavo entre los bancos por sus clientes".
Crédito frenado
Lo curioso del asunto es que los colombianos siguen siendo cautos a la hora de tomar nuevos créditos. La baja de las tasas de interés no es un elemento suficientemente atractivo para tomar nuevos préstamos y por encima de eso hay otras consideraciones. La que más pesa es el temor a perder el empleo, lo que impediría pagar un préstamo por más barato que este aparentemente sea.
Para las empresas, la caída de la producción y las ventas pesa mucho en sus balances y no están dispuestas a asumir nuevos créditos si el negocio no da para pagarlos. Por eso, la opción que utilizan es prepagar los anteriores a fin de 'descargar' obligaciones viejas. El crecimiento de la cartera del sistema financiero está prácticamente en cero, mientras la cartera en mora aumentó de la manera ostensible.