Si bien es bueno saber que las proyecciones de analistas y expertos señalan que la economía este año no va a caer tanto como lo habían señalado en un principio, pues casi todos revisaron al alza sus estimativos, no hay motivo para hacer fiesta. Los más pesimistas señalan que la economía en todo el 2009 caerá un 0,5 por ciento, pero hay otros que piensan que la economía ni caerá ni crecerá: el incremento del PIB se quedará en 0 por ciento. La cosa no pasaría de ahí, si la población también permaneciera igual, pero el asunto es que esta crece y lo hace a un ritmo de 1,7 por ciento: este año el número de colombianos crecerá más que los bienes y servicios producidos por la economía.
Para los expertos y analistas el primer golpe de esta situación se sentirá en el empleo, que si bien va de capa caída, cada día empeorará. Como no hay una producción mayor de bienes y servicios, el Producto Interno por cada habitante se reduce y no habría producción para los nuevos nacidos. "Eso quiere decir que todo el mundo se tiene que apretar el cinturón porque están los mismos bienes del año pasado para más gente", señaló Ricardo Bonilla, investigador del Centro de Investigación para el Desarrollo (CID).
"Algunos que tenían una tajada de la torta la perderán, lo cual se traduce en menor empleo, y los que no tienen quedarán más lejos de alcanzarlo", explicó el ex subdirector de Planeación Nacional y socio de Econcept, Andrés Escobar. El hecho de que la economía no produzca más significa que la mala situación actual no podrá cambiar. "La gente que tiene trabajo no lo ve, pero de cualquier forma se pierden puestos de trabajo, aumenta el desempleo y son estas personas las que sienten el ajuste de que la economía no crezca", explicó Manuel Felipe García, de Investigaciones Económicas de Skandia.
Pero además advierte que los sectores que hoy están jalonando el aparato productivo son el financiero y el minero que no son intensivos en mano de obra, pero en cambio caen la indus-tria y el comercio que son los que crean más puestos de trabajo. Los que están en el mejor de los mundos son los asalariados que conservan sus puestos de trabajo porque además de tener empleo se están beneficiando con la baja inflación, lo cual les da más poder adquisitivo.
La mejoría es lenta
Aunque muchos le apuestan a un segundo semestre mejor que el primero, en el cual el PIB cayó 0,5 por ciento, hay otros que no se confían mucho del comportamiento del tercer trimestre porque ahí se verán reflejados los problemas con Venezuela. Bonilla señala que según sus cálculos en 2010 la economía crecería entre 1,2 por ciento y 2 por ciento, que apenas igualaría el crecimiento de la población. Y Escobar advierte que hay un rezago entre el momento en que se empiece a enderezar el aparato productivo y el instante en el se pueda hablar nuevamente de creación de puestos de trabajo.
"Cuando la economía empieza a caer, el empresario no despide gente en el primer mes: espera un tiempo prudencial para hacerlo, de cinco o seis meses. Exactamente igual pasa cuando se ven indicios de recuperación. Espera un tiempo para empezar a contratar nuevamente personal", dice Escobar. Por su parte, García explica que el cambio de tendencia y de la crisis de empleo puede tomar mayor tiempo porque el empresario debió asumir un costo al despedir un empleado y tiene otro costo volverlo a contratar. Igualmente, explicó que si bien no ha hecho cálculos para Colombia sobre el tiempo que se toma la economía en volver al punto de partida antes de la crisis, sí ha hecho estimativos para el caso de Estados Unidos, en donde volver a las condiciones iniciales les toma tres años.
Con periodo electoral en ciernes, la economía colombiana en el 2010 traerá mejores noticias que este año, aunque la recuperación será tímida y casi imperceptible. De un 0 por ciento de crecimiento pasará a cerca de un 2,3 por ciento según el promedio de los principales pronósticos, aunque el Gobierno y el Fondo Monetario Internacional fijaron sus estimaciones en 2,5 por ciento. Para la mayoría es indiscutible que el liderazgo seguirá en el sector de la minería y en el de la construcción, en el que la diferencia será que mejorará el sector de edificaciones, también mostrarán una mejor cara la industria y el comercio, aunque -definitivamente- no como para hacer fiesta.