Nadie puede poner las manos en el fuego para asegurar que la versión 2009-2010 del fenómeno de 'El Niño', que apenas comienza a hacer estragos en el sector productivo nacional, no puede desembocar en un racionamiento de energía.
En lo que sí coinciden los expertos, así como el mismo Gobierno, es en que el sector eléctrico de hoy es muy diferente al de la época de los noventa, recordada por toda una generación de colombianos como una de las más oscuras, en estricto sentido de la palabra: el país se llegó a apagar hasta por 8 horas diarias. "Uno nunca puede decir que un racionamiento está descartado, porque para eso tendría que tener una bola de cristal, pero las posibilidades que existan hoy son mínimas", dice el ministro de Minas y Energía, Hernán Martínez Torres.
Según el presidente de la Asociación Colombiana de Distribuidores de Energía (Asocodis), José Manzur, a finales de los años ochenta y comienzos de los noventa el sector eléctrico colombiano se encontraba en una situación financiera, comercial, laboral y operacional crítica, lo cual desembocó en el racionamiento de energía eléctrica entre marzo de 1992 y abril de 1993. Hacia 1987 la deuda externa del sector había alcanzado el 27,8 por ciento del total de la deuda externa nacional. Además, el déficit de caja del sector eléctrico en 1992 alcanzaba la cifra de 1.080 millones de dólares.
La debilidad financiera y su impacto sobre las finanzas nacionales llevó al Gobierno a reducir las inversiones en grandes proyectos de generación, como El Guavio y Río Grande. Los atrasos en esos proyectos y en otros, provocaron que ante el fuerte verano de 1991 no quedara más remedio que acudir al apagón. No había cómo producir suficiente electricidad.
Esa experiencia provocó un giro de 180 grados en el sector eléctrico, y hoy el país está más blindado ante una sequía natural. El ministro Martínez explica que, por ejemplo, mientras que en el pasado el parque térmico, fundamental para respaldar la generación hidráulica, era de apenas el 12 por ciento, hoy se encuentra en el 36 por ciento. "En esa época fue que las plantas térmicas no estaban disponibles en su totalidad y no se tomaron las medidas que se están tomando ahora", dice.
En efecto, hoy el país cuenta con un parque térmico que funciona con combustibles alternos, como el gas natural, el carbón o el fuel oil. Estas termoeléctricas trabajan a plena capacidad para que las represas puedan ahorrar el agua que va a escasear en las épocas más difíciles del nuevo 'Niño', el primer trimestre del próximo año. "El país está utilizando adecuadamente los combustibles de la canasta energética con que cuenta", explicó el director ejecutivo de la Comisión de Regulación de Energía y Gas, Hernán Molina.
Hasta el pasado 12 de octubre, el nivel de los embalses se encontraba en el 65,01 por ciento, según los datos de la firma XM, que es la encargada de manejar el mercado mayorista de energía. Ese es el porcentaje útil de las principales represas en el territorio nacional. A pesar de que el nivel ha venido descendiendo en los últimos meses, todavía no hay alarma pues ese indicador puede ubicarse hasta en el 40 por ciento y aún bastaría para producir la energía que demandan los hogares, el comercio y las fábricas.
De otra parte, los embalses de Antioquia, donde se produce el 80 por ciento de la energía del país, están por encima de los promedios nacionales con el 68 por ciento. Allí se encuentran las represas El Peñol, Porce o San Carlos. "Mientras que el Ideam dice que en octubre los niveles de precipitación van a estar un 30 por ciento menos que el promedio histórico, en el sector eléctrico estamos trabajando con un cálculo del 50 por ciento, que es un escenario más ácido y aún así no habría racionamiento", agregó el ministro Martínez.
Ahorrar es clave
Pero como prevenir es mejor que curar, el Gobierno ha ordenado a las entidades oficiales apagar las luces que no sean necesarias a partir de las 8 de la noche y ha ordenado un ajuste en las ventas de energía que se les hacen a los vecinos como Ecuador y Venezuela. Mientras que al primero se le han recortado los despachos en un 50 por ciento, al segundo se le han reducido en 30 por ciento. De la misma forma, las ventas de gas natural a Venezuela también se han bajado desde 250 millones a 80 millones de pies cúbicos por día. Otra de las estrategias de las que se echará mano será la de racionalizar los horarios de los alumbrados de diciembre en las grandes ciudades, aunque no se llegará al extremo de apagar el espíritu navideño. Según la Asociación Colombiana de Ingenieros (Aciem), el país consume 148 gigavatios/día de energía eléctrica. Con los alumbrados navideños se estima que el consumo de energía se incrementa entre un 10 y 15 por ciento. "Las posibilidades de que exista un racionamiento son mínimas pero todos debemos contribuir a que ello no ocurra", sostuvo el jefe de la cartera de Minas y Energía.