Las alternativas de financiación que tienen las empresas colombianas en el mercado bancario y de valores son cada vez más amplias. Sin embargo, conseguir recursos relativamente baratos no es una tarea fácil, especialmente si no es una compañía con altos volúmenes de activos o de negocios que respalden sus operaciones crediticias.
Las dificultades de conseguir préstamos las presentan básicamente compañías que no son tan 'gigantes' y ahí se incluyen algunas Pyme, que están en procesos de crecimiento desde hace varios años. En Colombia una pequeña empresa se considera aquella con activos de entre unos 250 y 2.500 millones de pesos y una mediada, de 2.500 a 15.000 millones.
Una de las opciones que ha tomado fuerza en los últimos meses son los llamados créditos sindicados, que es una alternativa interesante, tanto para las entidades financieras como para las empresas.
El tema es de singular importancia si se tiene en cuenta que las Pyme representan el 95 por ciento de los establecimientos comerciales del país y aportan el 60 por ciento del empleo de los colombianos.
Las restricciones
Y aunque los créditos sindicados no representan un gran volumen de operaciones para el mercado, lo cierto es que constituyen una alternativa importante de endeudamiento. En ese tipo de operaciones participan dos o más bancos para otorgar recursos de financiación a un beneficiario bajo un mismo contrato.
En otras palabras, los prestamistas 'hacen vaca' para otorgar financiación a uno o varios clientes, que requieren su apoyo para sus procesos de ensanche.
Un análisis de la firma Correval, comisionista de bolsa, dice que, en efecto, el tema de los créditos sindicados para Pyme ha crecido de manera importante en los últimos años y seguramente en 2009 la situación es similar.
"En los últimos años hemos observado una tendencia creciente en los créditos sindicados con montos menores a los 15.000 millones de pesos para empresas Pyme. Aunque este tipo de créditos son relativamente pequeños para el sector financiero, son bien recibidos por las entidades ya que les permiten diversificar su riesgo y liberar recursos para préstamos a otras Pyme", dice Correval.
En un principio, esos créditos se diseñaron para atender a grandes corporaciones o a gobiernos de países en desarrollo. En esas operaciones participaban entidades que, individualmente, no podían servir una determinada necesidad de un cliente, ya fuera por el monto de la operación, la falta de liquidez o, simplemente, por evitar concentración de riesgo.
En Colombia existe una razón adicional y es la restricción que existe para prestarle más del 10 por ciento del patrimonio técnico de una institución financiera a un solo deudor. En 2006 solo se registraron en el país tres operaciones de ese tipo, que sumaron un monto total de 37.000 millones de pesos. Para 2007 la situación mejoró, al punto de que se duplicó el monto desembolsado a casi 65.000 millones.
Un año después hubo otras cinco operaciones de crédito, esta vez por 42.000 millones de pesos para empresas como Lareif I S.A., CCL Bodega e Imlla S.A., lo que confirmó un buen apetito por esos préstamos. "Para 2009 esperamos que esta tendencia se siga manteniendo y cada vez más empresarios de pequeñas y medianas empresas busquen los servicios de valor agregado de una banca de inversión con el fin de optimizar su estructura de deuda, crecer y disminuir sus costos financieros", dice Juan Antonio Jaramillo, analista de banca de inversión de Correval.