Diferencias políticas entre Ecuador y Colombia pasaron al terreno comercial

La frontera entre Ecuador y Colombia sufrirá las consecuencias de las decisiones del gobierno de Rafael Correa.

Las exportaciones colombianas a Ecuador en los primeros cinco meses del año bajaron 12,9 por ciento hasta 498 millones de dólares, cinco puntos por debajo de la caída registrada por el total de las ventas externas del país. ¿Cuánto de ese descenso corresponde a la desaceleración de la economía ecuatoriana y cuánto a las restricciones aplicadas desde enero por sus autoridades a las importaciones de productos colombianos?

Más allá de ese cálculo que todavía no se ha hecho, el gobierno del presidente Rafael Correa decidió la semana pasada mantener la tensión comercial al fijar un sobrearancel a 1.346 bienes colombianos, algunos de los cuales quedarán con un gravamen del 85 por ciento, que comenzó a cobrarse desde el lunes pasado.

Hace ocho días, el Consejo de Comercio Exterior e Inversiones (Comexi) expidió una resolución restituyéndoles a sus socios andinos (Colombia, Perú y Bolivia) las preferencias arancelarias suspendidas desde enero utilizando la figura de la salvaguardia cambiaria, acción que no fue compartida por la Secretaría de la Comunidad Andina de Naciones (CAN).

Ese mismo día, sin embargo, el Comexi sacó otra resolución en la que acudiendo a una salvaguardia cambiaria definió las nuevas tarifas arancelarias que cobijan al 38 por ciento del valor de las importaciones desde Colombia el año pasado.

Según las cuentas del ministro de Comercio Exterior, Luis Guillermo Plata, los despachos que se afectan con esa medida sumaron 570 millones de dólares en 2008 relacionados con vehículos, autopartes, electrodomésticos, textiles y confecciones, calzado, muebles y confitería, entre otros.

En enero, cuando la salvaguardia por balanza de pagos, el Gobierno colombiano expresó de inmediato que acudiría a la CAN para pedir la restitución de las gabelas arancelarias andinas. La respuesta ahora no es la misma y muestra la disposición de examinar diferentes alternativas para enfrentar la medida ecuatoriana.

Colombia muestra los dientes

 Ante las decisiones adoptadas por Ecuador, las autoridades colombianas solo tienen tres caminos: quedarse quietas, hacer valer las vías jurídicas u optar por la vía de la retaliación. El primero implica mantenerse estático como si no pasara nada y resignarse a ver cómo siguen cayendo las exportaciones hacia el tercer socio comercial después de Estados Unidos y Venezuela. El segundo camino apunta a demostrar en la CAN que la medida de Ecuador es ilegal, que fue el proceso seguido con la salvaguardia por balanza de pagos. Y la tercera opción es la de la retaliación, que significa tomar una decisión similar a la de Correa, es decir, restringiendo las importaciones desde el país vecino.

El lenguaje y el tono utilizados por Plata reflejan el estado de ánimo en la cúpula del Gobierno: "La medida que ha adoptado Ecuador afecta de manera injustificada y desproporcionada a las exportaciones colombianas, y, además de violar la normatividad andina, es claramente discriminatoria, teniendo en cuenta que los argumentos que la inspiran no tienen sustento", dijo refiriéndose a que las autoridades ecuatorianas alegan que la devaluación deliberada del peso alteró las condiciones de competencia entre los dos países.

Hace mucho tiempo que no se oía de labios oficiales la palabra retaliación, que, en general, no es de buen recibo en los círculos empresariales, pues como lo advierte el presidente de Analdex (gremio de los exportadores), Javier Díaz, ese tipo de acciones termina por afectar a los empresarios colombianos importadores de materias primas ecuatorianas, que se encarecerían si se les aplica un arancel.

No obstante, también hay un nuevo lenguaje en el presidente de la Andi, Luis Carlos Villegas, quien debe equilibrar los diferentes intereses de sus afiliados, pues en el gremio confluyen importadores y exportadores.

Respaldo industrial

El lunes, en Cartagena, Villegas, después de reconocer la importancia de las relaciones bilaterales de todos los órdenes con Ecuador, no dudó en señalar que las medidas mencionadas son ilegales e injustificadas y observó que Colombia también "tiene instrumentos legales como la retaliación".

Claro que el presidente de la Andi, al igual que el ministro Plata, aboga por el diálogo con Ecuador para solucionar el problema, pero los dos dejaron abierta la puerta para la retaliación "que tiene que ser una respuesta proporcionada a las medidas ecuatorianas y con la misma temporalidad", anotó Villegas, quien de todas maneras confía en que no haya necesidad de llegar allá.

A pesar de las reservas de Díaz sobre los efectos de una retaliación, el dirigente gremial recuerda que la restitución de las preferencias arancelarias por Ecuador demoró cinco meses y que ahora, con la salvaguardia cambiaria, el vecino ganará tiempo hasta finales de año.

No sobra recordar que las relaciones entre Ecuador y Colombia se deterioraron desde marzo del año pasado, cuando el Ejército colombiano abatió a 'Raúl Reyes', cabecilla de las Farc, en territorio ecuatoriano.

"Al final del día" -frase socorrida de los economistas- ¿existe fundamento para la decisión ecuatoriana en el campo comercial? El consenso es que no, porque el peso se ha revaluado en lugar de devaluarse, a diferencia de lo que afirman los vecinos.

El punto, entonces, como bien lo señaló el presidente de Analdex, y que seguramente recoge la opinión de sus colegas, es que el tema comercial entre ambos países comenzó a jugar en el terreno político.

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