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Las cifras son históricas y muestran un panorama más oscuro de lo previsto para los próximos meses. La crisis económica en Europa ya es generalizada y de ella no se salva casi ningún país. Y lo peor es que, al parecer, los planes de estímulo económico puestos en marcha no están haciendo efecto, por lo menos de forma inmediata.
El martes de la próxima semana se conocerán las cifras oficiales tanto de la zona euro -los 16 países que tienen como moneda común el euro- como del conjunto de los 27 países de la Unión Europea, y todo indica que las grandes economías, lideradas por Alemania, Reino Unido, Francia, Italia y España, están postradas y sin dar muestras de mejoría, lo cual arrastra a todo el continente por el camino de la recesión.
El Producto Interno Bruto (PIB) de la zona euro registró una caída récord de 2,5 por ciento en el primer trimestre de este año, en relación con el trimestre anterior. Es el cuarto retroceso consecutivo del PIB de ese espacio monetario y la caída es similar a la del conjunto de la Unión Europea.
Pero más allá de las cifras, desde hace meses en Europa están viviendo situaciones que antes no se veían. Caídas en el consumo de licores y cerveza, auge de las cadenas de comida rápida, ofertas en los restaurantes de alta categoría, incremento inusitado de las demandas por auxilios de desempleo, subsidios del Gobierno y las compañías automotrices para comprar carro nuevo, e inclusive dinero en efectivo para quienes ganan bajos salarios.
Nadie se salva
La economía alemana, la tercera del mundo, duramente golpeada por la caída de las exportaciones y de las inversiones industriales, sufrió una nueva contracción, 3,8 por ciento, después de haber perdido 2,2 en el último ejercicio trimestral de 2008.
Francia está oficialmente en recesión. En realidad, eso ocurre desde hace un año, aunque oficialmente no se habla mucho del tema. El PIB francés se contrajo 1,2 por ciento en el primer trimestre y 1,5 en el anterior, después de haber caído un 0,2 en el tercer trimestre de 2008 y un 0,4 en el segundo.
Italia, por su parte, está en recesión desde el tercer trimestre de 2008 y tuvo entre enero y marzo de este año una caída del 2,4 por ciento del PIB.
España también tuvo un retroceso de 1,8 por ciento de su actividad en ese mismo período. En Europa del Este también hay colapso: se presentaron contracciones en el primer trimestre de 2,3 por ciento en Hungría; 2,6 por ciento en Rumania, 3,5 por ciento en Bulgaria, el país más pobre de la UE, y 3,4 por ciento en la República Checa.
Los males económicos del Viejo Continente son muy parecidos, pero las recetas para buscarle solución son variadas y con efectos desconocidos. En España, el gobierno de José Luis Rodríguez Zapatero anunció una batería de medidas de gran calado que buscan reactivar la venta de automóviles y viviendas, frenar la eliminación de puestos de trabajo y mejorar la educación.
Zapatero propuso un plan de ayuda directa de 2.000 euros por la compra de un vehículo, que serán asumidos por la industria del automóvil y el Gobierno por un año. A partir de 2011, el Gobierno socialista quiere eliminar las desgravaciones fiscales por el pago de una hipoteca para las rentas más altas, es decir, para aquellas personas cuyo sueldo anual bruto supere los 24.000 euros.