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No obstante su pomposa denominación, la mayoría de los 7,3 millones de trabajadores por cuenta propia lleva la procesión por dentro: el rebusque y la informalidad son su característica con el agravante de probabilidades muy bajas de salir de esa condición.
Prueba de lo anterior es que cientos de miles de ellos ni siquiera alcanzan un ingreso igual al salario mínimo. El 70 por ciento de los trabajadores por cuenta propia afiliados a la seguridad social devenga entre menos de uno y cuatro salarios mínimos; muy pocos se dan el lujo de superar esta frontera.
En Colombia, los llamados independientes -grupo que reúne a los cuenta- propia y patronos- tienen un gran peso en el mercado laboral: 46,4 por ciento del total de ocupados reportados por el Dane para el trimestre octubre-diciembre pasado, frente a 49,4 por ciento de asalariados, incluidos en este grupo más de 900.000 jornaleros o peones.
El criterio de inclusión de los trabajadores por cuenta propia y patronos en una sola categoría ocupacional es que ambos asumen el riesgo económico de su actividad productiva, señala el investigador Jesús Perdomo.
Los 7,3 millones de trabajadores clasificados por el Dane como cuenta-propia en el último trimestre de 2008 no son iguales ni en educación, ingresos o productividad, lo que se evidencia en aspectos como afiliación a la seguridad social, que desnuda el drama de la inmensa mayoría de los 'falsos cuenta-propistas' como han empezado a llamarlos algunos académicos.
En un estudio realizado para el Observatorio del Mercado de Trabajo y la Seguridad Social de la Universidad Externado, y tomando como referencia el trimestre julio-septiembre de 2007, Perdomo identifica tres subgrupos dentro de los trabajadores por cuenta propia: el informal 'puro', cuya labor es no especializada y de bajos ingresos; los trabajadores de oficios técnicos especializados y de ingresos medios, y los profesionales independientes. ¿Cuál es la distribución de ese grupo tan heterogéneo? Los profesionales independientes representan solo el 7,3 por ciento del total de trabajadores por cuenta propia; el restante 92,7 por ciento cobija a los de cuenta propia de oficios técnicos o informales.
Cuatro de cada cinco trabajadores por cuenta propia están afiliados al sistema de salud, la mayoría al régimen subsidiado, y menos de siete de cada 100 están afiliados a pensiones y riesgos profesionales.
Además, la investigación, publicada en el Boletín del Observatorio, muestra que siete de cada 10 trabajadores por cuenta propia afiliados a la seguridad social devenga ingresos entre menos de uno y cuatro salarios mínimos, concentrados entre los que ganan entre uno y dos salarios mínimos; muy pocos devengan más de cuatro salarios mínimos (ver tabla en recursos relacionados).
¿Qué hacer?
"La afiliación del trabajador independiente al sistema de seguridad social integral está generando arduos debates, económicos y jurídicos, desde la implementación de la Pila a mediados del año pasado", señaló Perdomo, pero solo por la gran dimensión de ese grupo el Gobierno debería mirar más integralmente este fenómeno y no focalizarse solo en el instrumento Pila, cuyas bondades defiende el investigador.
En ese sentido, agregó, parece razonable que el diseño de políticas y regulación de la seguridad social para el trabajador independiente se plantee de forma diferencial tomando en cuenta el carácter heterogéneo de este tipo de trabajo. En otras palabras, que debe haber un tratamiento diferenciado para un profesional de la medicina, del derecho o la ingeniería y para los cientos de miles de cuenta-propia que sobreviven del rebusque tanto en la ciudad como en el campo. La investigación para el Observatorio del Mercado de Trabajo y la Seguridad Social del Externado propone que se tenga en cuenta la particularidad de cada subgrupo para facilitar su afiliación y pago de la seguridad social y minimizar el costo de la formalización del trabajador independiente.
Así, se plantea la aplicación de tarifas diferenciadas para las cabeceras urbanas y la zona rural (tanto para salud como para pensiones); igualmente, que los pagos se puedan hacer de forma anual o semestral y que haya excepciones a la base mínima para aportar a salud y pensiones, que hoy es de un salario mínimo.