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"Hay que privilegiar el trabajo para temas económicos", afirmó el presidente del Senado, el conservador Hernán Andrade, el lunes 16 de marzo en la instalación del segundo período de sesiones ordinarias del Congreso de la República. Además propuso dedicar las sesiones de los lunes a la economía mientras los debates de control político ocuparían el orden del día parlamentario de martes a jueves.
Esta preocupación senatorial por los proyectos económicos sorprendió a más de uno. Con temas tan cruciales para el Gobierno como el proyecto del referendo para la reelección presidencial en trámite, muchos observadores coinciden en que estos noventa días de actividad parlamentaria estarán seguramente monopolizados por la agenda política, prioritaria para la Casa de Nariño. Tal y como sucedió en el primer período de sesiones que concluyó el pasado 16 de diciembre.
Sin embargo, mucha agua ha corrido bajo el puente durante estos tres meses de descanso parlamentario. Al finalizar el año pasado las penurias económicas se concentraban en los miles de estafados por los esquemas ilegales de captación masiva de dineros llamados 'pirámides', que se encontraban concentrados en varios departamentos del sur del país. Si bien la crisis económica global empezaba a golpear a los países latinoamericanos, la caída de las bolsas y los cierres de bancos seguían siendo imágenes lejanas desde Nueva York y Tokio.
Noventa días después, la situación se ha deteriorado. Las autoridades calculan en unos 500 mil los colombianos que perdieron sus empleos durante 2008 a causa de la desaceleración. En enero, mientras el Dane reportó una tasa de desempleo del 14,2 por ciento -esto es, 2,8 millones de personas-, la Andi informó caídas en las ventas, la producción y el clima de negocios.
A los guarismos económicos se añaden los resultados de las encuestas. La más reciente entrega de Gallup confirma que los colombianos son cada vez menos optimistas sobre el futuro de la economía: en agosto de 2008 el 43 por ciento consideraba que la economía está empeorando, mientras que el pasado febrero el porcentaje había saltado a 62 por ciento. Además, tres de cada cuatro encuestados piensa que el desempleo en el país continuará creciendo durante este año. Con este ambiente generalizado de incertidumbre y pesimismo la antesala del inicio de sesiones parlamentarias giró en torno a qué papel debería asumir el Legislativo en tiempos de crisis económica.
¿Pesos y contrapesos?
Ante las voces que piden un protagonismo mayor de los congresistas en la discusión del plan de blindaje de la economía a la crisis global, el Ministerio de Hacienda ha sido enfático: las medidas del Gobierno no requieren pasar por el Parlamento. La agenda legislativa que presentó el Ejecutivo refleja este orden de prioridades: de 18 proyectos tan solo uno es una iniciativa nueva económica: la reforma tributaria territorial, cuya presentación fue anunciada esta semana. El resto de la agenda económica del Ejecutivo la constituyen proyectos en trámite como la reforma financiera o el nuevo Código de Minas. También el del endurecimiento de las penas por el delito de captación masiva ilegal como respuesta a la debacle de las 'pirámides'. A todas luces, un fuerte contraste con el interés de la administración Uribe en las iniciativas de la penalización de la dosis personal de droga y la reelección de alcaldes y gobernadores.
Que el Congreso no haya participado en el diseño de las medidas de respuesta del país ante la crisis mundial no significa que el Ejecutivo no tenga un plan. El pasado 21 de enero Planeación Nacional lanzó un paquete de blindaje por 55 billones de pesos -10,7 por ciento del Producto Interno Bruto- que consiste en inversiones en ocho sectores: minas y energía, vivienda, vías, transporte urbano, telecomunicaciones, agua, distritos de riego y educación. Un 60 por ciento del monto de estos recursos, 32 billones de pesos, corresponden a la participación del sector privado.
El Gobierno ha sido constante en su mensaje de tranquilidad: "los fundamentales de la economía colombiana demuestran que está mejor preparada para hacer frente al actual choque externo". Por otra parte, las bancas centrales también han cumplido una tarea importante tanto en Colombia como en otros países. Ante el peligro de la contracción del crédito, una política de reducción de las tasas de interés ayuda a que fluyan los recursos por el aparato económico. En conclusión, la respuesta a la crisis, hoy por hoy, no parecería tener que debatirse en los recintos parlamentarios.