Según un estudio estadounidense, la recesión generará un importante flujo de inmigrantes hacia sus países de origen, pero no va a implicar un retorno masivo.
La única opción que le quedó a Marcos Betancourt, de 62 años, fue regresar a Cali después de trabajar en España como limpiador de pisos, fumigador, pintor, camarero y conserje. Desde abril del año pasado no consiguió un solo contrato a pesar de recorrer Madrid, Barcelona y Valencia. "Las puertas se cerraron inclusive para muchos españoles que están en una situación difícil -asegura Betancourt-. La gente está sufriendo por la falta de empleo".
Situación similar vivió Diana Rivera, una manizalita de 25 años, quien después de trabajar como camarera, mesera, coordinadora de eventos y conseguir su residencia en territorio ibérico, volvió a su ciudad ante las reducidas opciones laborales. "El trabajo es escaso hasta para los españoles. No vale la pena estar allá porque la vida se ha encarecido y no hay trabajos que permitan mantenerse -dice-. Soy instructora de yoga y me va mejor aquí".
Betancourt y Rivera son solo dos de los cientos de colombianos que regresaron al país por cuenta de la crisis en el Viejo Continente. Según la delegación en Bogotá de la Organización Internacional de las Migraciones (OIM), el fenómeno ha crecido, sobre todo desde el año pasado. "Aunque es evidente el incremento en el número de colombianos que están retornando, aún no es momento para asegurar que se trata de un regreso masivo", advierte José A. Oropeza, jefe de misión de la OIM.
Cifras del gobierno español indican que en 2008 solo salieron 129 colombianos por medio del programa de retorno voluntario, pero las agencias de viajes y las aerolíneas que vuelan a Colombia han empezado a registrar un aumento en la demanda de tiquetes de una sola vía: destino Bogotá. La oficina de Avianca en Madrid señala que en el último trimestre del año pasado unas 15.000 personas compraron sus pasajes en esta modalidad. "El 40 por ciento de los tiquetes que estamos vendiendo no incluyen el regreso", afirmó Agustín Arango, director de la aerolínea en Europa, en entrevista a la agencia Efe.
La situación refleja las cifras del Ministerio de Trabajo e Inmigración de España, según las cuales la comunidad colombiana es la que, en términos porcentuales, más empleo ha perdido entre los latinoamericanos: entre diciembre y enero cerca de 4.000 colombianos dejaron de cotizar al sistema de seguridad social y entraron a engrosar las filas de los desocupados.
Desde Estados Unidos
Fenómeno similar parece suceder desde Estados Unidos, reconoce el representante de la OIM, quien explica que en situaciones de falta de trabajo y de desarraigo, se acentúa la intención de retorno de los inmigrantes. De hecho, el Consulado General de Colombia en Nueva York reportó aumento en las consultas sobre trámites necesarios para regresar, lo mismo que de solicitudes de pasaportes: pasaron de 8.890 en 2005 a 14.820 en 2008.
Es el caso de Félix Pérez quien acaba de llegar a Colombia después de trabajar 12 años en forma ilegal en Nueva York, como obrero, vendedor y mesero. "Antes, junto con otros latinos, nos parábamos en una esquina de la ciudad donde un camión nos recogía para llevarnos a sitios de construcción -relata-. Ahora no pasa y cuando lo hace va lleno porque mucha gente está en ese rebusque". Y agrega que desde hace seis meses dejó de enviar dinero a su familia en Cali y que lo que ganaba difícilmente le alcanzaba para sostenerse. Hubo días que pasó con solo ocho dólares en el bolsillo, cuando estaba acostumbrado a ganar hasta 50 dólares por jornada en distintos trabajos. "No aguanté más", se lamentó, pero no pierde la esperanza de volver a Estados Unidos cuando pase la crisis.
Pero no solo la dura situación económica está generando el retorno. Los frecuentes operativos contra los indocumentados en los sitios de trabajo está reduciendo en forma ostensible las plazas de trabajo, entre otras razones por las fuertes sanciones a quienes contratan ilegales. Así lo vivió Liliana, una antioqueña de 33 años con dos carreras, y quien en 2000 emigró a los Estados Unidos por falta de oportunidades profesionales. "Nunca me faltó trabajo pero desde noviembre estoy 'varada' -señala-. Yo quiero aguantar hasta lo último, aunque algunos de mis amigos están regresando".
No obstante lo anterior, la investigación 'Los inmigrantes y la actual crisis económica', presentada en febrero por el Instituto de Política Migratoria de EE.UU., indica que la recesión generará un importante flujo de inmigrantes hacia sus países de origen, pero no va a implicar un retorno masivo. Lo que prevé el estudio, liderado por el investigador Demetrios Papademetriou, es un fenómeno de movilidad de flujos migratorios entre diferentes Estados en busca de trabajo, más que regreso definitivo.
TEMOR EN ESPAÑA
El Ministerio de Economía de España intensificó en los últimos meses la campaña de retorno voluntario para los inmigrantes sin trabajo, con la oferta de pagar subsidios de desempleo. Según la entidad, cerca de 380.000 extranjeros están desocupados en ese país y hacen fila para recibir el subsidio.
Mientras la tasa de desempleo entre los nacionales españoles es de 11,3 por ciento, la de los inmigrantes llega al 17,5 por ciento y el Ministerio sostiene que va en ascenso. Se estima que, en España, 2.500 personas pierden su puesto cada día.
Otra de las medidas que contempla el Gobierno español para los que decidan dejar el país en forma voluntaria, es la concesión de microcréditos de hasta 10.000 euros por parte de entidades financieras que se encargarán de velar por que los que regresan emprendan actividades comerciales en su país. En 2007, 1.184 personas volvieron a sus países de origen y este año la OIM calcula que ayudará al retorno de cerca de 1.800, sin contar las solicitudes que no ha podido atender por falta de fondos.