Marzo 4 de 2009

La mala hora

Los principales mercados siguen registrando pérdidas millonarias, y la crisis parece que está lejos de tocar fondo.

Reza el dicho que cuando algo está mal, es susceptible de que se ponga peor. Y eso pareciera ser lo que ocurre con los mercados en el mundo, pues muchos creían que lo peor había pasado ya, luego de que el estallido de la crisis financiera internacional provocó el descalabro de la mayoría de las bolsas de valores en 2008. Pero esta es la hora en que a pesar de los anuncios de ayudas y las buenas intenciones por reanimar las maltrechas economías y salvar a las entidades en problemas, los mercados no se recuperan.

En la primera semana de marzo, las principales plazas bursátiles en el mundo cayeron a niveles mínimos en muchos años. Por ejemplo, el Dow Jones de Estados Unidos volvió a las cifras de hace 12 años, la Bolsa de Londres registró los niveles de 2003 y el mercado en Tokio retrocedió a los datos que se veían hace 26 años. Para los analistas, la situación no ha tocado fondo. Esto se explica en una razón: la desconfianza por el deterioro de la economía estadounidense y la expectativa sobre el futuro de las entidades financieras.

Según datos preliminares del Departamento de Comercio estadounidense, en el último trimestre de 2008 la economía de ese país cayó 6,2 por ciento. El índice de confianza del consumidor bajó a mínimos que no se veían hace 40 años y la producción manufacturera sigue de capa caída.

Julián Cárdenas, analista de Corredores Asociados, dice que otro elemento que indica que los mercados no se recuperan, es que "las cifras del sector inmobiliario, que fue la nuez de la crisis, siguen mal". Explica que la caída de 14,8 por ciento en los precios de la vivienda usada no ha incentivado las ventas, tanto así que han caído 8,5 por ciento.

Al tiempo, empresas del sector real y financiero reportaban, una tras otra, pérdidas millonarias y para recuperarse necesitan inyecciones de capital mucho más fuertes que las que se han visto hasta ahora. Todos estos factores han resquebrajado la confianza de los inversionistas y de los ciudadanos.

Precisamente este factor es lo principal que debe recuperarse y que quienes tengan disponibilidad de recursos pierdan el temor y salgan a gastar, pues así la industria producirá más, requerirá más trabajadores y comenzará a recuperarse toda la cadena.

Siguen las dudas

"En medio de una crisis, uno no espera que los datos de la economía salgan buenos, pero en este caso la incertidumbre está en las medidas adicionales que ha anunciado el Gobierno de Estados Unidos para enfrentar la crisis", dice Julián Cárdenas, analista de Corredores Asociados.

Con esto, hace referencia a que el ejecutivo estadounidense ha aprobado paquetes millonarios de ayudas, orientados tanto a incentivar el consumo en los ciudadanos, mediante un alivio en los impuestos, así como a la compra de activos de los bancos. Esto, sumado a los discursos de Barack Obama, el presidente de la Reserva Federal, Ben Bernanke, y el secretario del Tesoro, Timothy Geithner, son factores vistos por los mercados como intenciones y anuncios que aún no tienen efectos.

Para Daniel Velandia, analista de Ultrabursátiles, cuando los planes de ayuda se vean reflejados en alguna parte, es decir, en el momento en que se empiece a notar que estas medidas están surtiendo un efecto positivo, "los mercados comenzarán a reaccionar y eso será después de mitad de año".

Ahora, otro elemento en el que están puestos todos los ojos, es que los 19 bancos más grandes de Estados Unidos definan en los próximos meses cuánto dinero adicional necesitan para salvarse, pues esto podría conducir a una nacionalización.

De todas formas, Velandia indica que hay una serie de elementos que deben empezar a conjugarse para salir de la crisis: que haya más créditos de todo tipo, que se mantenga la dinámica en la emisión de papeles comerciales, que se recuperen los préstamos interbancarios y que el mercado inmobiliario se estabilice.

El coletazo

Muchos inversionistas creen que si en Estados Unidos las cosas están mal, en los países emergentes la situación es peor y por eso deciden salir corriendo. Esto es el reflejo de una tendencia que los analistas llaman flight to quality, es decir, migrar hacia activos que se consideran más seguros, y la alternativa número uno es Estados Unidos. Aunque la gran mayoría de los problemas financieros y las incertidumbres provienen de allá, la realidad es que sigue considerándose el mercado con el menor nivel de riesgo.

En Colombia los datos sobre la economía no son alentadores: crecimiento que no habría superado el 3 por ciento el año pasado, caída de 3,5 en la producción de la industria, y desempleo que en enero superó el 14 por ciento, por mencionar algunas cifras.

Las firmas locales en su mayoría siguen reportando ganancias y aunque esto no es una recesión como sí ocurre en Estados Unidos, no ha sido suficiente para que el mercado colombiano permanezca inmune ante la turbulencia internacional.

El comportamiento de la Bolsa de Valores de Colombia tradicionalmente ha estado atado a lo que ocurra en el exterior pero ahora mucho más, tanto así que responde más a lo que se ve por fuera que a los sucesos locales.  Si bien, mal de muchos es consuelo de tontos, no hay que desconocer que ha resultado mejor librada que otros mercados, pues registraba una ganancia de tres por ciento en los dos primeros meses de 2009, mientras que en Wall Street las pérdidas rondan el 30 por ciento.

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