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En cualquier momento el presidente Álvaro Uribe nombrará a dos nuevos codirectores del Banco de la República. Al igual que en otras ocasiones, no faltan las cábalas sobre los posibles candidatos, pero la diferencia en esta oportunidad es que podría cambiar el perfil de los escogidos.
¿La razón? Las personas que no tienen cercanía con intereses privados, que son quienes tradicionalmente ocupan un puesto en la junta directiva del Emisor, estarían compartiendo escenario con quienes tienen fuertes vínculos con algún sector en particular. En otras palabras, la baraja de opciones no se limita a economistas, académicos, banqueros, investigadores o ex funcionarios del Ministerio de Hacienda, sino que ahora incluye a representantes de gremios y a personas vinculadas con la actividad empresarial.
Recientemente, la polémica se encendió porque todas las apuestas indican que para reemplazar a Leonardo Villar, quien se retira por vencimiento de período, y a Juan Mario Laserna, que se va para hacer política, ya no se elegirán técnicos, sino economistas con perfil empresarial.
Entre otros, se han barajado los nombres del ex ministro de Comercio y ex presidente de Asobancaria, Jorge Humberto Botero; el actual presidente de Fedegán, José Félix Lafaurie, y la ministra de Comunicaciones, María del Rosario Guerra.
Las reservas
Aunque nadie discute el profesionalismo de los supuestos candidatos, algunos expertos ya están manifestando reservas a nombres con ese perfil. Roberto Steiner, director de Fedesarrollo, es de los que piensan que debe primar el carácter técnico. "Si el Presidente considera importante que sea gente con experiencia en el sector privado, uno esperaría que privilegie la experiencia en el sector financiero, no en el agrícola o el ganadero", asegura.
El ex codirector del Banco Salomón Kalmanovitz opina que nombrar personas de perfil empresarial compromete la misión constitucional del Banco de controlar la inflación, pues esos posibles codirectores representan intereses particulares y van a tener acceso a la decisión de emitir o poner a prestar al Emisor a esos particulares. "Un empresario no entiende la macroeconomía, ni la teoría monetaria, de tal modo que no podría tomar buenas decisiones en tan delicadas materias -sostiene-. Un académico que entra a la junta, en cambio, ha tenido años de estudio o ha dedicado su vida a la investigación, y no representa intereses gremiales o particulares".
Pero otra es la visión de los gremios. Ellos aplauden el ingreso de uno de los suyos al Banco, al que le achacan parte de la desaceleración económica por haberse negado a bajar las tasas de interés el año pasado. "Si bien los codirectores tradicionales son personas muy ilustradas en teorías económicas, parece que no se dieran cuenta de que el mundo real se mueve de forma muy distinta. Por el contrario, los empresarios saben cómo funciona el día a día de los negocios", dice Norman Correa, presidente de Acopi, el gremio de los pequeños empresarios.
En la misma posición se encuentra Augusto Solano, presidente de Asocolflores, para quien es sano que la junta del Emisor esté diversificada y tenga personas con los dos perfiles, aunque aclara que así sea técnico o empresario, lo importante es que cuente con la formación necesaria para el cargo.
Álvaro Montenegro, profesor de la Universidad Javeriana, indica que todo miembro de la junta del Banrepública debe tener conocimientos muy especializados de las cuestiones monetarias y macroeconómicas. "Si un empresario conoce bien de esos temas y actúa en nombre del país y no del sector del que proviene, bienvenido sea", señala.
Así mismo, afirma que se necesita de un lenguaje común para entenderse con las autoridades de otros países, en momentos en que hay que coordinar políticas monetarias globales.
Desde 1963 cuando se creó la Junta Monetaria, predecesora de la actual Junta Directiva del Emisor, que cuenta con siete miembros, se tomó la decisión de sacar de este grupo a los representantes de los gremios, quienes, como es de suponer, 'jalaban para su lado' y lo que se pretendía era crear un ente que representara los intereses de la Nación y no de sectores particulares.
46 años después revive esta discusión por una coyuntura que no estaba prevista cuando se decidió independizar al Emisor del Gobierno en 1991, y es que un presidente pudiera repetir mandato. Con la reelección del presidente Uribe, este tiene la posibilidad de nombrar más codirectores que sus antecesores. Dos de los tres que ya designó en el cargo: Juan José Echavarría y Juan Mario Laserna, cumplen con las características que tradicionalmente han tenido los codirectores, pero su tercer nombramiento, Carlos Gustavo Cano, generó controversia justo porque no forma parte de esos economistas técnicos que siempre han dirigido al Emisor, sino que venía de ser ministro de Agricultura y antes había defendido intereses particulares como dirigente gremial.
Ante la posibilidad de que el Presidente pueda reelegirse, la Asociación Nacional de Instituciones Financieras (Anif), considera que hay elementos que pueden tenerse en cuenta para preservar la independencia del Banrepública. Por un lado, está que el Ejecutivo nombre en la Junta del Emisor a profesionales con conocimiento técnico sobre el manejo monetario, cambiario y financiero.