Chile, por ejemplo, anunció un paquete de medidas que se estima en 4.000 millones de dólares y que incluye, entre otras cosas, recursos para inversión adicionales a los que ya tenía estipulados en su presupuesto, reducción de impuestos y ayudas para las familias pobres. Esto lo puede hacer porque ahorró en épocas de 'vacas gordas' y ahora puede gastar en las de las 'vacas flacas'.
Perú es otro ejemplo. Su paquete de ayudas lo estiman los expertos en 13.200 millones de dólares, en lo que se incluyen más recursos para impulsar la construcción y la vivienda, entre otros. México hizo lo propio, al igual que Argentina y Brasil.
En Colombia, entre tanto, desde hace casi cuatro semanas las críticas no paran. Si bien el Gobierno ha hablado de medidas anticíclicas para contrarrestar la crisis, para ex ministros de Hacienda, analistas y expertos, se trata no solo de un inventario de lo que ya estaba presupuestado desde el mes de julio del año pasado, sino además de "anuncios bobalicones".
Para empezar, los 55 billones de pesos que se espera invertir en infraestructura este año, de los cuales 23 billones corresponden al sector público, son recursos que ya estaban incluidos dentro del presupuesto de 2009 presentado en julio de 2008 y aprobado en octubre por el Congreso. "Ahí no hay platas nuevas. No es un incremento en los presupuestos, por lo tanto no es una verdadera política anticíclica -dice el ex ministro de Hacienda Juan Camilo Restrepo-. A diferencia de otros países como Chile, aquí sí nos gastamos hasta el último centavo en las épocas de vacas gordas".
Otros expertos, como el ex ministro Rudolf Hommes, señalan que ese plan apunta en la dirección correcta y que debe ser ejecutable en el corto tiempo, pero hay varios factores en contra. "En las condiciones actuales, cuando el Gobierno está empeñado en una segunda reelección, da temor de que el plan de choque termine financiando la campaña y no cumpla su objetivo de promover la inversión y aumentar la productividad", señala.
Por su parte, Alianza Valores considera que este plan está enfocado más en generar titulares de periódico que en fortalecer e impulsar la economía colombiana. Para empezar, la comisionista señala que como de los 55 billones de pesos, el sector privado aportaría el 58 por ciento, no hay certeza de que eso se cumpla porque, aunque estaba previsto, las circunstancias económicas han cambiado, hay mayor escasez de recursos en el mercado externo y restricción del crédito interno.
"Creemos que el plan de choque busca solo marcar algunos titulares de prensa, pero no está clara la efectividad -dice un vocero de Alianza Valores-. Nos parece que el Gobierno está poniendo la responsabilidad del crecimiento únicamente sobre el Banco de la República y eso es preocupante".
Para otros analistas, además, como el director adjunto de Fedesarrollo, Mauricio Santamaría, la única verdadera medida anticíclica que se adoptó fue el aumento del déficit fiscal del Gobierno central del 2,6 por ciento del PIB al 3,2 por ciento.
El otro frente que pretende cubrir el Gobierno con este plan es el laboral. Según los expertos, con este anuncio se generó toda una expectativa para proteger los puestos de trabajo y mitigar el impacto que traerían posibles recortes en las empresas. Sin embargo, todo recayó sobre las cajas de compensación, que harán un esfuerzo para impulsar obras de infraestructura en diferentes frentes, lo que permitirá la creación de puestos de trabajo.
Esto implicaría 4.200 nuevas plazas, que se traduce en el 2,1 por ciento de los puestos que perdería el mercado laboral colombiano, si la economía crece 2 por ciento y no 3 por ciento como lo tienen planeado las autoridades económicas. Cada punto representa unos 200.000 puestos de trabajo.
"Este esfuerzo encomiable es insignificante -dice el ex ministro Hommes-. En el último trimestre de 2008 se perdieron 418.000 empleos, más del 30 por ciento de ellos en el sector rural. La generación de empleo con el concurso de las cajas no le va a hacer ni cosquillas al problema del creciente desempleo". Por su parte, el decano de Ciencias Económicas de la Nacional, Jorge Bula, señala que este plan es solo un paño de agua tibia frente a la problemática del desempleo y plantea un acuerdo nacional en el que se incluyan a los empresarios para que no se pierdan más puestos de trabajo.
Lo cierto es que, como están las cosas, el plan de choque del Gobierno necesitará algo más que buenas intenciones para demostrar que en verdad funciona.