El aumento del desempleo en noviembre pasado hasta 10,8 por ciento, 1,4 puntos superior al de un año atrás, los 617.000 nuevos desocupados, la desaceleración de la actividad económica y las menores previsiones de crecimiento para 2009, subieron el volumen de las alarmas sobre la suerte inmediata del mercado laboral colombiano.
Lo anterior, en medio de la debacle financiera internacional y de la recesión en que entraron las principales economías del planeta, cuyas repercusiones ya se están sintiendo en el país, aunque, como lo han anotado diferentes analistas, el mercado de trabajo acusaba dificultades previas al estallido de la crisis mundial.
"Las perspectivas no son buenas, y empeorarán", vaticina el director del Observatorio del Mercado Laboral y la Seguridad Social de la Universidad Externado, Stefano Farné, quien agrega que "lo que está pasando es que el mercado laboral se deterioró antes de empezar la crisis financiera".
Una visión similar tiene el coordinador del Observatorio de Coyuntura Socioeconómica del Centro de Investigaciones para el Desarrollo (CID), de la Universidad Nacional, Ricardo Bonilla, quien sostiene que las perspectivas para 2009 no son nada favorables "y eso que no hemos entrado en una recesión pues estamos apenas en la fase de desaceleración económica".
Con esa apreciación coincide Julio Roberto Gómez, presidente de la Confederación General de Trabajadores (CGT), para quien la perspectiva del mercado laboral es muy sombría. "No veo luz al final del túnel para solucionar el problema, menos aún cuando no existe voluntad política del Gobierno ni de los empresarios para diseñar una política estratégica de creación de empleo".
Para el director adjunto de Fedesarrollo, Mauricio Santamaría, si 2008 termina con una tasa de desempleo del 13 por ciento "podemos darnos por bien servidos" y asegura que en este año la desocupación aumentará y el empleo bajará.
El Panorama Laboral 2008 América Latina y el Caribe -informe de la Organización Internacional del Trabajo (OIT) divulgado este martes- señala, refiriéndose a la región, que este año el desempleo urbano se situará entre 7,9 y 8,3 por ciento, el primer aumento desde 2003, lo que implicará que a los 15,7 millones de desocupados de hoy se adicionarán de 1,5 a 2,4 millones de personas, al tiempo que la tasa de ocupación caerá entre 0,3 y 0,4 por ciento.
Panorama oscuro
En ese horizonte lleno de nubarrones negros, la Encuesta de Expectativas de Empleo de Manpower para Colombia, multinacional de servicios de empleos temporales, indica que los empresarios reportan intenciones positivas de contratar personal para el trimestre enero-marzo: 24 por ciento planea incrementar sus plantas de personal; 8 por ciento piensa disminuirlas y 62 por ciento las mantendrá, lo que arroja un resultado neto de 16 por ciento, menor en seis puntos a las expectativas del cuarto trimestre del año pasado.
La generación de empleo y la lucha contra la desocupación pasan obligatoriamente por una recuperación de la economía. Para esto, el Gobierno le está apostando a una gigantesca inversión en obras públicas y privadas que asciende a 55 billones de pesos.
Dicho programa ha sido objeto de cuestionamientos pues, dicen los críticos, estaba contemplado antes del surgimiento de la crisis internacional y de la desaceleración económica local. El plan, afirma la directora de Planeación Nacional, Carolina Rentería, aunque ambicioso es realista y "es el resultado de un trabajo serio y riguroso emprendido en diciembre pasado".
Julio Roberto Gómez, de la CGT, considera que, si el Gobierno y los empresarios son sensatos, la tripartita Comisión de Concertación de Políticas Laborales y Salariales, cuya primera reunión del año se realiza esta semana, debe incluir en su agenda el diseño de una política de empleo para enfrentar los problemas del mercado laboral.
El Gobierno, enfatiza Stefano Farné, tiene que desempeñar un papel anticíclico y no limitarse a las ya previstas inversiones en infraestructura, sobre cuya ejecución total tiene reservas por falta de financiamiento. Según los expertos, lo que debe hacerse es aportar recursos nuevos, aliviar la situación de los consumidores en lugar de 'apretarlos' fiscalmente (caso del aumento del impuesto predial en Bogotá), reducir las tasas de interés y disminuir los privilegios fiscales de los inversionistas para corregir el sesgo que hay a favor de la inversión en capital y en contra del enganche de mano de obra.
Santamaría, por su parte, aunque reconoce que el plan de inversión es positivo, cree que no es suficiente para solucionar el problema del desempleo, cuyo origen está "en las cargas parafiscales" que deben ser reducidas o eliminadas así sea mientras pasa esta difícil coyuntura. De esta manera, señaló, se frenará la caída del empleo y se estimulará la creación de puestos de trabajo.