Los argentinos no salen de su sorpresa ante la decisión del gobierno de Cristina Fernández de nacionalizar los fondos de pensiones. Es el sentimiento generalizado en el sistema financiero local e internacional.
El anuncio oficial de "defender los ahorros de los trabajadores", que debe ser aprobado como ley por el Congreso, dio inicio a un intenso debate que trasciende las fronteras gauchas debido a los problemas que existen en otros países para que sus trabajadores puedan pensionarse.
Chile, abanderado en la región del sistema de ahorro individual y ejemplo para los vecinos, ya dio esa discusión: la administración de Michelle Bachelet adoptó medidas ambiciosas para "pagar una vieja deuda social" cuyos resultados están por verse.
En Colombia, desde hace algún tiempo, se discute sobre la imposibilidad de muchos trabajadores para acumular en las Administradoras de Fondos de Pensiones (AFP) el ahorro suficiente para financiar sus mesadas una vez se retiren del mercado laboral.
El debate colombiano ha llevado a presentar iniciativas sobre cómo reformar el sistema actual de ahorro privado, pero en ningún momento se ha propuesto volver a tener únicamente el sistema de prima media (el que administra el Seguro Social), que es el planteamiento de Cristina Fernández.
El temor en Colombia es que muchos trabajadores, a pesar de estar cotizando, no alcancen a cumplir los requisitos para tener derecho a pensionarse. En el país hay 8,3 millones de colombianos afiliados a las AFP. De estos, 6,9 millones ganan mensualmente dos salarios mínimos o menos (máximo 923.000 pesos); posiblemente su ahorro no les alcance y tengan que recurrir a la pensión mínima.
Los trabajadores afiliados al Seguro Social, cuya administradora de pensiones pronto se convertirá en Colpensiones, no tienen que preocuparse de los vaivenes del mercado financiero y de la rentabilidad que arrojen las inversiones de los recursos porque basta con que cumplan, así sea con dificultades, las condiciones de edad y semanas cotizadas para jubilarse.
No obstante, como los aportes son insuficientes para financiar la pensión, el Estado garantiza su pago con fondos presupuestales, lo que genera desequilibrios fiscales y el otorgamiento de elevados subsidios a determinados grupos de la población.
A la insuficiencia anotada para cientos de miles de afiliados a las AFP y cuyas cuentas acumulan 56,5 billones de pesos, se les suman las pérdidas de las inversiones por las caídas en los precios de las acciones o de papeles del Gobierno en los que está invertida casi la mitad de los aportes, en medio de la crisis financiera global.
Aunque los directivos de las AFP y diferentes expertos en la materia advierten que el ahorro pensional debe siempre mirarse en el largo plazo y no en los movimientos coyunturales (aumentos y descensos en los saldos), esto no resuelve el problema central de la mayoría de afiliados: bajas cuantías de capital en el momento de pensionarse y, por lo tanto, mesadas equivalentes o muy cercanas al salario mínimo.
Stefano Farné, director del Observatorio del Mercado de Trabajo y la Seguridad Social de la Universidad Externado de Colombia, señaló que uno de los mayores peligros del modelo actual es que el aporte pensional que se destina a capital futuro es bajo: de los 16 puntos cotizados sobre el ingreso, el 11,5 por ciento va a las cuentas individuales, y la rentabilidad es baja, cerca de 6 por ciento real (descontada la inflación). Esto, proyectado en el tiempo, genera un déficit insalvable para que las personas obtengan una pensión.
Por su parte, Decsi Arévalo, del Centro de Investigaciones para el Desarrollo (CID) de la Universidad Nacional, subraya que la población trabajadora no cotiza sistemáticamente porque deja de trabajar o no encuentra empleo. Este círculo vicioso hace inviable el sistema de ahorro y obliga a repensar el sistema pensional en Colombia, comenta la investigadora (de los 8,3 millones de afiliados a las AFP en agosto, apenas el 55,3 por ciento había cotizado por lo menos una vez en los últimos seis meses.
Ambos analistas plantean una reforma porque ninguno de los sistemas vigentes (prima media y cotización individual) ha dado resultado. Para ello, plantean la adopción de un mecanismo de pilares, como ha sido recomendado por el Banco Mundial y la OIT.
Se trata de un modelo que combina prestaciones mínimas con ahorro, organizado sobre tres pilares esenciales: uno que brinda cobertura a los pobres, otro que asegura una pensión igual para todos los trabajadores, y uno que estimula el ahorro voluntario para mejorar el reconocimiento pensional.
En el caso de Chile, el mayor alcance de la reciente reforma pensional -según explica Cifuentes- fue la constitución de un pilar de pensiones solidarias para garantizar el acceso a la mayoría de las personas adultas, al menos en un nivel mínimo.
Sobre el caso de Colombia, el experto señaló que no es posible ni conveniente dar consejos, pues cada Estado conforme debe evaluar los ajustes del plan. A lo que sí se debe apuntar, dijo, es al cubrimiento de los temas esenciales: ampliación de cobertura y niveles mínimos generales de protección social para toda la población.